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El precio del gas asfixia a las empresas de transporte que apostaron por camiones más limpios

Muchas compañías trabajan a pérdidas con estos vehículos y otras los están dejando parados ante la imposibilidad de repercutir el sobrecoste en sus clientes

Un camión llega a Mercamadrid en una huelga de transporte

Un camión llega a Mercamadrid. EP

El precio disparado del gas está poniendo contra las cuerdas a las empresas de transporte que apostaron por renovar sus flotas con camiones que funcionan con un combustible pensado para la transición de vehículos diésel a los 100% eléctricos en el ámbito del transporte de gran tonelaje.

Muchas compañías logísticas ven ahora cómo esa apuesta por la descarbonización -exigida también por muchos de sus clientes para reducir la huella de carbono- les está obligando a trabajar a pérdidas o a dejar parados esos vehículos.

«Si estábamos comprando a 70 céntimos el kilo de gas, a partir de diciembre pasamos a comprarlo por encima de dos euros», relata Rubén Pagán, director de la compañía albaceteña Transportes Caudete, con un 30% de vehículos a gas en su flota.

Y la invasión de Rusia a Ucrania amenaza con agravar la situación. En el ámbito de la logística y el transporte, «el mayor impacto se va a producir en el coste energético, tanto en el petróleo como en el gas natural», subraya Francisco Aranda, presidente de la Organización Empresarial de Logística y Transporte UNO.

No en vano, el combustible representa entre el 30 y el 50% de la estructura de costes de este tipo de compañías. Y en los últimos meses, el incremento tanto del precio del gas natural licuado (GNL) como del comprimido (GNC) ha llegado hasta el 365%. «La situación para las empresas es de auténtica emergencia en cuanto al combustible», advierte Aranda.

«Esto hace inviable trabajar si no consigues trasladarlo a precios de mercado. Y con las subidas que ha habido sobre todo desde enero, las empresas que habían apostado por las flotas de gas se encuentran con la disyuntiva de qué hacer a futuro, porque las cuentas de explotación se les han puesto muy cuesta arriba«, añade José María Quijano, secretario general de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETEM). Aunque no hay registros oficiales, en el ámbito del transporte de gran tonelaje en España podría haber entre 12.000 o 15.000 unidades.

Pagán asegura que en su empresa van seguir trabajando «incluso a pérdidas» con esos camiones porque no pueden dejar de servir a sus clientes. «Pero la situación es dramática», lamenta. En otras flotas donde el porcentaje de camiones a gas es más pequeño, directamente están parando los vehículos y usando únicamente los diésel.

Muy pocos clientes están dispuestos a asumir un incremento así en el precio de los servicios que contratan. «O cuentas con el apoyo del cliente que te hizo migrar a flotas de gas o tienes un grave problema», resume Quijano.

Entre las compañías que apostaron por pedir este tipo de vehículos a las empresas de transporte que contratan están las grandes de la distribución, como Carrefour, Lidl, Mercadona o Primark. Según datos de la asociación Gasnam, actualmente hay 191 puntos de repostaje de gas natural operativos en España y 24 en Portugal.

La apuesta de Amazon

Otras grandes compañías como Amazon también ven peligrar su apuesta por los camiones a gas si la situación se perpetúa en el tiempo. El gigante de la distribución online ha encargado a Iveco un pedido de 1.064 vehículos con GNC para toda su flota europea.

De momento, el fabricante ya ha entregado un primer lote de 216 unidades de su modelo Iveco S-Way GNC. Y fuentes de Amazon consultadas por El Independiente aseguran que el pedido sigue en marcha. Otras compañías del sector -remarca Pagán- sí estarían anulando sus pedidos.

Pero la solución al problema tampoco está clara. Por parte del Gobierno, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ya ha expresado que el gas es un combustible fósil como otro cualquiera y así debe ser tratado. «Es un problema de difícil solución. Si la Administración no cambia un poco de forma de pensar, va a ser complicado seguir usando estos vehículos», añade Quijano.

Esperemos que el Gobierno ponga en marcha ayudas directas o bonificaciones fiscales»

Francisco aranda (presidente de UNO)

Por su parte, países como Italia o Grecia están subvencionando un porcentaje del sobrecoste generado por la subida de precios en el gas, remarca Pagán. «Eso no te quita el problema, pero al menos te alivia», añade.

«Esperamos que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se olvide del sector del transporte y la logística y ponga en marcha un régimen específico de ayudas directas a nuestras empresas o de bonificaciones fiscales o medidas flexibilizadoras de las cotizaciones sociales», concluye Aranda.

El Consejo de Ministros dio luz verde este martes a un Real Decreto Ley para regular las relaciones entre camioneros y cargadores. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana se comprometió con los transportistas el pasado mes de diciembre a incluir cláusulas que prohíben que los camioneros realicen la carga y descarga o que se pacte que los transportistas asuman el incremento del precio de los carburantes.

El problema se traslada también al sector del taxi o del transporte público urbano e interurbano. Sin ir más lejos, la Confederación Española de Transporte de Autobús (Confebús) pedía este martes medidas urgentes como la revisión de las tarifas o compensaciones económicas para paliar el «grave perjuicio» que al alza del combustible está ocasionando en las empresas del sector.

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