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El Gobierno se cierra en banda y rechaza rebajar impuestos de los carburantes

Teresa Ribera y María Jesús Montero transmitieron esta idea a las petroleras

La vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y la ministra de Hacienda y Función Pública durante la reunión con las petroleras

La vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y la ministra de Hacienda y Función Pública durante la reunión con las petroleras

El Gobierno no prevé rebajar el IVA ni el impuesto de hidrocarburos para frenar la escalada de los carburantes como la gasolina o el diésel. Así lo confirman las diferentes fuentes conocedoras de los temas tratados en la reunión que mantuvieron Ejecutivo y las principales petroleras de nuestro país.

En la tarde del martes se produjo el segundo round de Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, con el resto de energéticas (BP, Repsol y Cepsa), una vez que se vio con las gasistas y eléctricas a primera hora de la mañana para buscar soluciones ante el incremento de los precios de la energía. Con el petróleo por encima de los 100 euros y la gasolina rozando los dos euros, el Ejecutivo se vio obligado a verse las caras con las grandes empresas del sector para tratar de llegar a un consenso para la situación crítica.

A esta cita también acudió María Jesús Montero, ministra de Hacienda, por lo que todo hacía indicar que se trataría la fiscalidad en dicha reunión. En el otro lado se encontraban Maarten Wetselaar, consejero delegado de Cepsa; Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol; Andrés Guevara de la Vega, presidente de BP España; José Antonio Carrillo, presidente de la AOP, y José Mª Gordo, presidente de UPI. «No se tocó en ningún momento la posibilidad de que haya una rebaja fiscal a los carburantes. Se cierran en banda», señalan las diversas fuentes consultadas a este periódico.

Según informan las mismas voces, el Gobierno solo se plantea en ayudar a sectores como el transporte a través de ayudas directas, pero nunca con una rebaja del IVA o de la eliminación completa o parcial del impuesto de los hidrocarburos.

De hecho, Raquel Sánchez, ministra de Transportes, ha transmitido a los transportistas que mantienen los paros que una rebaja fiscal en los carburantes «no repercutiría directamente» al sector, tirando por tierra el principal reclamo de los conductores.

Teresa Ribera y Pedro Sánchez mantienen la idea de que será Bruselas quien debe dar el paso para que, conjuntamente, se diseñen medidas conjuntas para abaratar el precio del petróleo. El Ejecutivo considera que no puede rebajar el IVA o el impuesto a los hidrocarburos porque debería contar con el beneplácito de la Unión Europea, si bien otros países como Portugal, Italia o Francia ya han implantado nuevas leyes para que los consumidores paguen menos.

Además, el Ejecutivo, al igual que hizo con las empresas eléctricas, transmitió a las petroleras que deben arrimar el hombro para frenar la escalada de los precios de los carburantes y derivados del petróleo.

Fuentes ministeriales señalan que durante la reunión se ha informado a los ejecutivos de la evolución de las negociaciones que se mantienen en el plano europeo para encontrar soluciones a la actual crisis de precios energéticos, con vistas al Consejo Europeo de los próximos días. También se ha abordado la evolución de los productos petrolíferos y su impacto sobre los consumidores, el sector del transporte y la economía española en general.

Situación delicada

El alto precio que tienen que pagar los españoles por los carburantes ha terminado por desatar una de las mayores crisis que se recuerdan en las calles y carreteras de nuestro país. Desde hace una semana, los transportistas han decidido parar indefinidamente hasta que el Gobierno les ofrezca una solución concreta y que haga bajar el precio del diésel y de la gasolina.

Los paros han provocado que el fantasma de la falta de suministro llegue a los supermercados y han avisado de que hay «un gran riesgo» de que no llegue el género hasta las estanterías. De hecho, empresas como Calvo o Danone han parado su producción ya que no tienen materia prima y tampoco pueden dar salida a su stock.

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