Economía

Del éxito de Irlanda al estancamiento de Grecia: así están los países rescatados más de una década después

Banderas de Grecia ondeando durante las manifestaciones en contra de las reformas exigidas por Europa.

Banderas de Grecia ondeando durante las manifestaciones en contra de las reformas exigidas por Europa. EFE

En 2010, Europa estaba sumergida en una crisis financiera sin precedentes. Tanto fue así, que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional tuvieron que salir al rescate de varios países europeos como Grecia e Irlanda en 2010, Portugal en 2011 o el apoyo financiero a España en 2012. Ha pasado algo más de una década y la evolución de estos países ha sido diferente.

Para empezar, el pasado 5 de abril, Grecia completó de manera anticipada el pago al FMI de toda su deuda pendiente, contraída con la institución desde 2010 en los distintos rescates del país heleno. El primer ministro griego, Kyriakos Mitstotakis, lo anunció en Twitter: «¡Fin de una era para el FMI como prestamista en Grecia! El Gobierno, pagando anticipadamente las últimas obligaciones del país, cierra un capítulo gris que se abrió en marzo de 2010. Una era que los griegos no deben y nunca volverán a vivir. Hoy, a pesar de la convulsión internacional, la economía nacional se mantiene firme en la senda del progreso y al lado del ciudadano. ¡Lo dijimos, lo hacemos!”.

Grecia, estancada

El país tuvo que ser rescatado hasta en tres ocasiones entre 2010 y 2015. En esa época la economía griega sufría ciertos desequilibrios como mucho gasto social público o un gasto militar elevado, lo que hizo que fuera acumulando una importante deuda pública. Pero, ¿el pago anticipado significa que la economía griega está saneada? “Grecia no va bien”, asegura con rotundidad Antoni Cunyat, profesor colaborador dels Estudis d’Economía y Empresa de la UOC. “Es el país más retrasado de todos los rescatados”, añade Carlos Balado, profesor de OBS Business School y director de Eurocofín

El profesor Cunyat explica que era el país que estaba peor y afirma que no entró en quiebra por la ayuda de la UE y del FMI: “Las consecuencias de dejarlo caer para el resto de Europa hubieran sido desastrosas”. Pero no consigue levantar cabeza y para muestra el ejemplo del PIB per cápita que en 2010 se situaba en 20.000 euros y en 2019 bajó a los 17.000 euros. “Grecia todavía es más pobre que antes del rescate”, lamenta el profesor de la UOC.

Cunyat señala que es más preocupante la deuda pública del país heleno, que hasta 2015 estaba en el 180% del PIB, en 2019 se situó en el mismo porcentaje, pero es que en 2020 subió por encima del 200% del PIB, lo que le sitúa como el segundo país más endeudado después de Japón.

Lo más preocupante en el caso de Grecia es que su deuda pública es mayor que cuando el rescate, en 2020 se situó por encima del 200% del PIB

“Grecia ha pagado para demostrar de cara a los mercados su solvencia”, apunta el profesor de la UOC, a pesar de que la situación de Grecia no es muy boyante “el país ha querido demostrar que es un país fiable: he pagado mi deuda y lo he hecho antes de tiempo”. Balado se muestra de acuerdo y explica que es ahora cuando Grecia empieza a recobrar la confianza, porque es el país que más tarde está pagando su deuda. “Vamos a ver qué ocurre, porque sus datos aún son negativos”, añade.

El problema que tiene Grecia es estructural, tal y como explica Cunyat, porque el coste de los servicios públicos es más alto: “Lo que tendría que ser consciente es que tiene que adaptar su sistema de bienestar a sus posibilidades”. Para el profesor de la UOC el problema de Grecia tiene salida y recuerda que las medidas de la Troika iban destinadas a eso, a mejorar el sistema impositivo hacia un sistema más eficaz y el sistema de bienestar y de pensiones sociales que era insostenible. “Se ha hecho un esfuerzo, pero es insuficiente”, apunta.

Para el director de Eurocofin, Grecia tiene que seguir ajustando el mercado laboral, aunque de manera menos intensa, pero sí que tiene que haber un ajuste del sistema público, porque el pacto de estabilidad (que está parado por la pandemia) pone como requisito tener una deuda del 60% del PIB.

El éxito de Irlanda

En el otro lado de la balanza se encuentra el caso de Irlanda, que se puede definir como de éxito. El país ha conseguido reducir la deuda pública, ya que durante la crisis financiera estaba situada en el 120% del PIB y en 2020 se situó en el 58%. También ha aumentado de forma significativa el PIB per cápita de los 36.000 euros en 2010 a los 80.000 de 2020, aunque como señalan los dos profesores aquí hay que matizar que está el efecto de las multinacionales (Amazon, Google, Facebook…) y de los bajos impuestos. “Irlanda es una historia de éxito y de milagro con truco. Si yo tengo los impuestos más bajos, tengo Amazon y todas las multinacionales pagando impuestos ahí, pues evidentemente las cosas son más favorables”, señala Cunyat.

El profesor Balado explica que fue el primer país que se recuperó, fue rescatado en 2010, y el primero que recobró la confianza de los mercados, por lo que ha mostrado mejores cifras de crecimiento. Pero matiza que mucha riqueza que se genera en Irlanda se repatría a otros países, es decir, los beneficios de esas multinacionales se van al país de origen. “Quitando la ventaja fiscal, el impuesto de sociedades es de 12,5%), Irlanda se puede comparar con España”, asegura el profesor de OBS Business School.

“El origen de la deuda de Irlanda era diferente a la de Grecia”, explica Cunyat. En Irlanda el sistema bancario colapsó, es el caso más parecido al de España, por lo que se intentó reflotar los bancos con ayudas públicas que eso repercutió en el déficit público y en la deuda. “En Grecia, el sistema público era desastroso”, asegura el profesor de la UOC, ya que tenía un sistema de prestaciones sociales por encima de sus posibilidades.

Matices en la recuperación de Portugal

En el medio camino entre el éxito de Irlanda y el estancamiento de Grecia se encuentra Portugal, que fue rescatado en 2011. Antoni Cunyat explica que es un éxito con matices, ya que ha conseguido que el PIB per cápita aumente de los 16.000 euros en los que estaba en 2011 a los 19.000 de 2019. Los indicadores son buenos, ya que en el caso del empleo ha conseguido reducirlo al 6%. Sin embargo, hay que tener especial atención a la deuda pública, ya que solo se ha rebajado del 130% en la época del rescate hasta el 116% actual.

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