Economía

Qatar incrementará sus exportaciones de gas a España a partir de 2025

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Zani a su llegada al Senado. EFE

La visita a Madrid del emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al Zani, concluye este miércoles con una promesa precisa de mayor suministro de gas natural licuado del país árabe hacia España, en una coyuntura internacional marcada por la desenfrenada búsqueda de alternativas al gas ruso y el aumento de precios. El acuerdo, sin embargo, no tendrá efecto inmediato porque Doha ya tiene comprometida sus exportaciones actuales y depende del incremento en más del 60 por ciento de sus capacidades de producción a partir de 2024.

Según ha podido saber El Independiente, con tal calendario por delante, la promesa que ha recibido España es que Qatar, el mayor exportador de gas natural licuado del mundo, aumentará sus envíos a nuestro país a partir de 2025, en el plazo de tres años, una vez que entre en funcionamiento la actualización y mejora de las instalaciones que lleva a cabo en la actualidad. Será entonces cuando se apliquen los nuevos contratos de suministro de larga duración suscritos en el marco de este viaje de Estado.

Hace tres años, Doha anunció sus planes de incrementar su producción. Por aquel entonces la decisión fue recibida con escepticismo por el mercado energético global. Con la guerra en Ucrania y la recuperación económica tras la pandemia, las tornas han virado radicalmente. Y Qatar se encuentra ahora en una posición estratégica, perseguido por los Estados miembro de la Unión Europea más dependientes al gas ruso, desde Eslovenia hasta Alemania. Tras su paso por Madrid, el emir hace escala esta semana en Berlín y Londres. Más del 30 por ciento del gas que llega a Reino Unido procede de Qatar. Alemania, muy dependiente hasta ahora a Moscú, busca emular el ejemplo británico.

«Estamos ampliando nuestra capacidad de gas natural licuado (GNL) en un 60 por ciento de forma escalonada a lo largo de cinco años. Para 2027 deberíamos aumentar nuestra capacidad de producción de GNL de 77 millones de toneladas al año a los 126 millones», reconoce a este diario Ali bin Ahmed Al Kuwari, ministro de finanzas de Qatar y ex ejecutivo de uno de los principales bancos del país árabe.

Qatar ha perdido peso en el mix energético patrio. Fue hasta 2019 el segundo suministrador de GNL de España, empatado con Nigeria y solo por detrás de Argelia. En aquel año representó el 11,4 % del total de importaciones gasísticas aunque desde entonces ha descendido a la quinta posición. Una situación que podría cambiar en los próximos meses y años, ante el viraje de Argelia hacia Italia tras el giro copernicano en el litigio del Sáhara Occidental. Desde marzo, Argel ha amenazado en varias ocasiones con cerrar el grifo si España incumple sus compromisos.

En La Moncloa son conscientes ahora de que resulta vital tratar de un modo exquisito a los países de los que dependen las importancias de gas. Y su alteza qatarí recibió este martes todos los honores posibles, con una jornada dedicada casi exclusivamente a la Casa Real en la que se paseó por Madrid; fue agasajado con la Llave de Oro de la villa de Madrid y las medallas del Senado y el Congreso de los Diputados; ofreció un breve discurso en el Senado; y disfrutó de un almuerzo en Zarzuela y un cena de gala en el Palacio Real.

El emirato, con la mayor renta per cápita del planeta y con un importante campo de gas que comparte con Irán, es fundamental en la estrategia del Gobierno para convertir España en un hub energético, una aspiración malherida por la crisis diplomática con Argelia y su evidente acercamiento a Roma. El Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha extendido formalmente esa invitación a Qatar pero es uno de los objetivos de la elevación de las relaciones bilaterales hasta el grado de asociación estratégica. Tras el revés argelino, además, Moncloa quiere evitar la dependencia a un solo país.

Los reyes reciben al emir de Qatar y a su esposa la jequesa
Los Reyes reciben al emir de Catar y a la jaquesa en el Palacio Real EFE

Sin capacidad de exportación a Europa

En estos momentos, el principal escollo para que España pueda redistribuir el gas qatarí por Europa es técnico. Fuentes gubernamentales reconocen que no se tiene la capacidad para exportar actualmente hacia el norte de Europa. La capacidad actual se reduce a, una vez que llega a España, regasificarlo y destinarlo al consumo nacional. Para dar el salto al envío más allá de los Pirineos, se necesitan tuberías de conexión, adaptadas al uso futuro del hidrógeno.

«Sería necesario desarrollar la interconexión con Europa. Relanzar de forma acelerada el Midcat», señala a este diario la española Verónica Bermúdez, directora de investigación del Centro de Energía del Qatar Environment and Energy Research Institute (QEERI). El Midcat uniría España con Francia a través de los Pirineos. Se trata de un viejo proyecto que tenía como objetivo surtir a Europa con el gas de Argelia y se trataba de la continuación del Medgaz, el gasoducto que va desde el yacimiento de Hassi R´Mel a Almería.

El proyecto de Moncloa, no obstante, tropieza con la falta de beneficios de esta apuesta para Qatar, en una coyuntura en la que su suministro se ha vuelto un bien muy cotizado y el país del golfo Pérsico recibe ofertas continuas que ni siquiera puede atender. Doha tiene a sus clientes más apreciados y con los que mantiene acuerdos históricos en Asia, especialmente Japón. Desde finales de febrero, con la invasión rusa de Ucrania, Doha ha tratado de satisfacer parte de la demanda europea con el margen de 15 por ciento de exportaciones que no tiene asignado ni comprometido por acuerdos de larga duración.

«Para Qatar no hay beneficio neto a corto plazo. Ahora mismo, aunque en España tuviéramos la capacidad de transportar a Europa, Qatar no tiene la capacidad de cubrir la demanda que podría existir si dejamos de comprar gas ruso», esboza Bermúdez. Otro de los obstáculos que cuestionan esta estrategia española es que el gas qatarí será más caro que el argelino. «El precio del gas no va a dejar de subir. Ya subía antes de lo de Ucrania. La transición energética no se puede hacer sin gas y/o nuclear. Y la demanda de gas está subiendo a nivel mundial, y no solo para producir electricidad», agrega.

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