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Fabricantes y distribuidores esperan un final de año incierto por la posible bajada del consumo

Imagen del interior de un supermercado de El Corte Inglés.

Imagen del interior de un supermercado de El Corte Inglés. ECI

Incertidumbre. Es la palabra con la que se el sector del gran consumo define la recta final del año. Comienzan a percibir ya una retracción de las compras, aunque no tienen del todo claro cuál será el patrón que seguirán los clientes.

Un directivo de uno de los grandes de la distribución alimentaria en España tira de la metáfora de la rana para explicar la actual coyuntura frente a la crisis de 2008. «Por aquella época, sabías que si metías una rana en agua hirviendo, la rana saltaría fuera de la olla. Pero ahora parece que la estamos cocinando a fuego lento y no sabemos lo que hará», explica.

«Una semana todo va como un tiro y a la siguiente todo se hunde», explican desde otra gran compañía. De momento, ya hay patrones de consumo que están identificados. Y, en función de esos movimientos, los retailers tratan de adaptar sus estrategias. Pero «no sabemos muy bien que hacer, porque si tiras para un lado, puedes pasarte, pero si tiras para otro, igual no llegas», añaden.

El presidente de la patronal de fabricantes y distribuidores Aecoc, Ignacio González, asegura que, de momento, «los productos de precio más elevado están siendo más penalizados frente a los de bajo precio». Y fruto de ello, se está incrementando el peso de los productos de marca blanca frente a los de marca de fabricante.

Según revela el también directivo de Nueva Pescanova, los supermercados y tiendas de alimentación venden cada vez «más carne de pollo y menos carne roja, así como menos pescado fresco y más surimi». El consumidor, en definitiva, «está comprando menos cosas y más baratas, intercambiando entre categorías».

Para la recta final de este año esperan, eso sí, un mejor comportamiento de la hostelería en comparación con el ejercicio anterior, ya que las habituales cenas navideñas de empresa volverán a los niveles previos a la pandemia.

Pero «en el retail y el supermercado hay una gran incertidumbre», añade González. Además, el mercado registrará una distorsión por la celebración del mundial de fútbol, en unas fechas nada habituales para un campeonato de estas características.

En cualquier caso, la preocupación pasa por la evolución al alza de los costes para las compañías, que de una manera o de otra, acaba trasladándose a un consumidor final con cada vez menos renta disponible.

A nivel empresarial, dice González, «si la espiral de precios continúa incrementándose, recortar costes y reducir el margen no tiene recorrido y solo queda la inflación». Y derivado de esa situación, todos señalan a un gran perjudicado: las pequeñas y medianas empresas que forman parte importante del tejido productivo.

Con un alto endeudamiento tras la crisis del coronavirus y una capacidad mucho más pequeña que las grandes de ajustar sus costes, pueden ser las grandes damnificadas en los próximos meses. «Si el consumidor no lo soporta –la subida de precios- porque no tiene renta disponible, sufrirán en primer lugar las pequeñas compañías», dice González.

Coincide en el análisis Juan Manuel Morales, presidente de EuroCommerce, la patronal europea de los distribuidores. «Estamos haciendo cada vez más hincapié en las pymes por la situación coyuntural que vivimos. que supone un esfuerzo titánico para los más pequeños que se están enfrentando a la propia continuidad de sus negocios», remata.

Además, el contexto regulatorio no ayuda. Los comerciantes minoristas y mayoristas de la Unión Europea deberán invertir hasta 600.000 millones de euros hasta 2030, según una encuesta elaborada por McKinsey & Company y EuroCommerce. Los comerciantes minoristas y mayoristas deberán invertir hasta un 1,6% adicional a sus ingresos anuales con el objetivo de satisfacer la evolución de las demandas de los consumidores, descarbonizar la industria y responder al crecimiento del comercio electrónico.

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