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Los supermercados avisan: "El consumidor debe acostumbrarse a que falten productos"

Los grandes supermercados creen que el alza de costes todavía tiene recorrido y compromete la disponibilidad de algunas categorías

No habrá episodios de desabastecimiento, pero si un posible cambio de paradigma en los lineales de los supermercados. La espiral de costes y la coyuntura que afecta a todos los eslabones de la cadena de valor de la alimentación abre paso a un nuevo escenario para un consumidor habituado a contar con todo un surtido completo los 365 días del año.

«El consumidor se tiene que acostumbrar a que en determinados momentos, van a faltar algunos productos», explica un ejecutivo de una de las principales compañías de distribución del país.

Las cadenas tratan de identificar ya los nuevos patrones de consumo que está provocado la inflación disparada. La tendencia invita a pensar que los consumidores intercambiarán categorías de mayor valor por productos más económicos, que les permitan completar la cesta de la compra.

Por ello, las compañías de la distribución están analizando si es necesario acometer una reorganización del surtido, para reforzar aquellos más básicos que, con la merma de la renta disponible de las familias, tienen más posibilidades de triunfar.

Pero se da la circunstancia de que la coyuntura energética y el alza de costes agrarios sitúa a nuestro país como foco de los mercados europeos, sobre todo en el ámbito de las frutas y las verduras. Y si esa demanda externa se incrementa, la disponibilidad y los precios para el mercado nacional podrían cambiar.

Durante la pandemia y más tarde con la huelga en el transporte, se sucedieron algunas roturas de stock que dejaban vacías algunas estanterías en los supermercados. Ahora, la disponibilidad de algunas categorías también puede llegar a verse puntualmente comprometida.

Hace unas semanas fue la cadena Mercadona quien reconoció problemas con alguno de sus proveedores de leche, que dejaron los lineales sin tetrabriks de la marca Hacendado. No en vano, el importe que reciben los ganaderos prácticamente se ha doblado en los últimos meses. Pero en otros productos como el aceite ocurre algo similar, donde el precio en origen ha crecido un 180% en las dos últimas campañas.

Mal primer semestre y menor rentabilidad

Se trata de una coyuntura en la que todos los eslabones de la cadena se ven afectados. Incluso aquellos con papeles intermedios y a veces menos visibles. En la industria ven cómo los márgenes no paran de estrecharse. Y muchas compañías preconizan ya un mal primer trimestre de 2023 tras unas navidades similares a las del año pasado. Aunque aumente la facturación por la subida de precios, la rentabilidad se verá seriamente dañada.

«Tenemos que estar replanteando lo que queda de año cada dos meses. Los proveedores te vienen cada 15 días con cambios en las cotizaciones de las materias primas», aseguraba este miércoles el director general de Hero Europa Sur, Javier Uruñuela. Entre otros problemas, se encuentran con la subida de precios de los envases, sobre todo en el vidrio.

«Tendremos que ajustar precios y costes y ver cómo responde el mercado. La renta disponible de las familias nos preocupa mucho a todos», asegura también el consejero delegado del Grupo Calvo, Mané Calvo. Su compañía se ve especialmente expuesta a la evolución de materias clave para sus procesos de fabricación como el aceite. “El escenario previsto sigue siendo inflacionista, por lo que estamos perdiendo margen, tal y como le pasa a todo el sector”, dice.

Desde el Grupo Eroski, su consejera delegada Rosa Carabel reconoce que la coyuntura es complicada y rodeada de incertidumbre. «Toda la distribución estamos haciendo un esfuerzo muy relevante por contener la subida de precios, pero la situación es complicada y nuestros márgenes se van estrechando», reflexiona.

Pero al mismo tiempo, reconoce que la subida de precios no es fácil de acometer. «El mercado es muy competitivo y, por tanto, no se puede trasladar mucho más incremento de precio al consumidor», dice. Además, si se reorganiza la oferta de productos, el amplio abanico de cadenas que el cliente español tiene a su disposición puede provocar fugas de unas a otras.

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