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Urkullu traslada al Gobierno sus dudas y "gran confusión" para cumplir el plan de 'Arcas de Noé'

El lehendakari asegura que aún desconocen para qué tipo de pacientes se destinarían las infraestructuras, si deben facilitarse "pueblo a pueblo" o cómo se asumirían las cuestiones higiénicas o de alimentación.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante una comparecencia en Lehendakaritza.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante una comparecencia en Lehendakaritza.

El lehendakari Iñigo Urkullu ha mostrado hoy su sorpresa por la iniciativa bautizada como ‘Arcas de Noé’ impulsada desde el Gobierno para que se faciliten infraestructuras para acoger a potenciales pacientes de coronavirus. Durante una comparecencia celebrada esta mañana, Urkullu ha señalado que se trata de un proyecto «confuso» y que genera «muchas dudas» a las comunidades autónomas. Ha considerado que antes de poner en marcha un proyecto de estas características sería necesaria «una reflexión más profunda».

La consejera de Salud del Ejecutivo vasco, Nekane Murga, se puso ayer en contacto con el ministro de Sanidad, Salvador Illa, para pedirle explicaciones sobre cuál es el verdadero propósito del Gobierno y conocer las condiciones en las que quiere activar una actuación de este tipo junto a las Comunidades Autónomas. Según trasladó el pasado domingo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a los presidentes autonómicos, el propósito del proyecto ‘Arcas de Noé’ sería similar al puesto en marcha en China y con el que se pretende aislar a posibles contagiados por el Covid-19 pero que no presenten síntomas y que puedan ser uno de los focos de contagio más preocupante. Las distintas Comunidades Autonomas deberían trasladar antes del viernes un listado de infraestructuras que pudieran conformar la red de centros para acoger a estas personas.

Sin embargo, Urkullu ha señalado que aún existen demasiadas incógnitas que el Gobierno no ha resuelto como para remitir propuestas de complejos e infraestructyuras adecuadas antes de este viernes. Ha apuntado que no está claro si se trataría de aislar a personas asintomáticas o «con pocos síntomas», tampoco si la pretensión es facilitar infraestructuras «por cada pueblo, por comarca, por cada provincia», o que características deberían reunir esos complejos, «o cómo se cubrirían las necesidades higiénicas o de alimentación»: «Son muchas las cuestiones aún por aclarar».

«Debe afinar en las formas»

Precisamente hoy el lehendakari ha incidido en las diferencias que mantiene sobre el modo en el que el presidente del Gobierno está gestionando la crisis, una discrepancia que ha subrayado se encuentra no sólo en algunas de las medidas adoptadas sino fundamentalmente en las formas: «Debe afinar las formas en la toma de decisiones», ha asegurado. En este sentido, Urkullu ha considerado que algunas de las medidas que de modo «unilateral» adoptó el Gobierno deberían ser repensadas. Ante la próxima aprobación de la prórroga del Estado de Alarma, el lehendakari ha asegurado que comparte la necesidad de ampliarla hasta el 26 de abril. En cambio, se ha mostrado crítico con continuar con la limitación de la actividad económica y ha recordado que el decreto fija esta limitación sólo hasta este jueves día 9.

Ante las llamadas a una posible reedición de un pacto similar a los alcanzado en La Moncloa en octubre de 1977, para encarrilar el país hacia la democracia y hacia una recuperación económica, Urkullu se ha mostrado crítico. Ha asegurado que las circunatancias ahora son «absolutamente diferentes» y por tanto no tiene sentido apelar a esos pactos. «Hoy vivimos una realidad política, institucional y social diferente. En aquel momento ni existían las Comunidades Autónomas». Sí ha defendido que se adopten «acuerdos de Estado» para hacer frente a la situación actual y para lo que se ha mostrado dispuesto a colaborar, «lo relevante no es el nombre del foro sino trabajar por el bien común desde el reconocimiento mutuo».

El lehendakari también ha dado a conocer que su Gobierno trabaja ya en la elaboración de un plan para la recuperación progresiva de la normalidad en cuanto se logre atajar el impacto de la pandemia. Se trata de un plan que analiza la recuperación de la actividad en primer lugar en el ámbito sanitarios, educativo económico y social y que se deberá implantar de modo coordinado con los planes del Gobierno del Estado y teniendo como referencia otras experiencias aplicadas en países asiáticos o de Europa que hayan podido recuperar cierto grado de normalidad tras el paso de la pandemia. Urkullu sí ha insistido en que en cualquier caso deberá ser un plan compartido con el que active el Gobierno de España y que éste deberá tener en cuenta las «especificidades de cada Comunidad Autónoma» para determinar el grado y características de esa recuperación de la normalidad en cada caso.

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