Un presidente instrumental con un único mandato: firmar el decreto de convocatoria de elecciones al día siguiente de su toma de posesión. Es la propuesta que plantearán los socialistas catalanes al resto de los grupos parlamentarios en la ronda de contactos que se debe abrir tras el cese de Quim Torra.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, tiene diez días para consultar a todos los grupos con representación parlamentaria a la búsqueda de un candidato a la investidura. Un periodo en el que los partidos independentistas se han comprometido a no proponer ningún sustituto para Torra, pero que Cs sí quiere aprovechar para intentar una investidura alternativa.

Los naranjas se proponen escenificar el peso del constitucionalismo en el Parlament, con un candidato a negociar junto a PSC, Comunes y PP que permita celebrar el debate de investidura y poner en marcha el reloj de las elecciones. Y están dispuestos a jugar esta carta hasta el final, ya que su líder, Carlos Carrizosa, ha advertido de que no aceptarán un no de Torrent en caso de proponer un candidato.

Torrent decide convocar o no la investidura

Sin embargo, el informe emitido esta semana por los letrados del Parlament para fijar los plazos parlamentarios tras el cese de Torra señala que Torrent está obligado a realizar esa ronda de contactos pero es competencia exclusivamente suya decidir si una candidatura tiene suficientes apoyos para convocar el pleno de investidura.

El texto se acoge además a la doctrina del Consejo de Estado fijada en 2002 para la Asamblea de Madrid, según la cual, en caso de bloqueo parlamentario, el presidente de la cámara puede convocar un «acto equivalente» a la investidura fallida que ponga en marcha el calendario electoral. En ese caso, deberían transcurrir los dos meses que marca la legislación para buscar un nuevo candidato y al agotar ese plazo, la convocatoria de las elecciones sería automática.

Una fórmula que llevaría a Cataluña a las urnas el próximo 7 de febrero, según ha avanzado este martes el portavoz parlamentario de ERC, Sergi Sabrià. «No se trata de una opinión política, sino de matemáticas», en función de los plazos previstos en la Ley de Presidencia, ha explicado el republicano.

Acortar los plazos

Para evitar esa dilación, el PSC propondrá a todos los partidos votar un «presidente instrumental» que convoque ya las elecciones. De este modo, la campaña podría empezar en las próximas semanas y se votaría el nuevo Parlament antes de fin de año, cumpliendo los 54 días de campaña entre la convocatoria y los comicios que marca la ley electoral.

Miquel Iceta ha reconocido que estaría dispuesto incluso a votar a un diputado del bloque independentista si esa fuera la vía para llegar a un acuerdo mayoritario en el pleno. Un acuerdo que ha asumido que puede no ser unánime, pero sí debe ser «ampliamente mayoritario».

«Nos gustaría conocer el argumento por el que alargar la agonía es mejor para Cataluña» ha apuntado Iceta para criticar los planes del independentismo, señalando que la dilación de los plazos hasta el próximo febrero «sólo obedece a las conveniencias de un partido que quiere prepararse mejor para contienda electoral».

El líder socialista ha reconocido que es «una alternativa muy difícil» y ha asegurado que «no queremos usar esta propuesta como elemento de desgaste a otros», pero ha asegurado que «si hubiera una mayoría clara en el Parlament que creyera que lo que conviene no es un presidente sustituto sino un presidente y Govern en plenitud, no debería ser difícil encontrar entre 135 diputados el candidato».