Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) afronta la larga precampaña catalana convencido de que estas van a ser, para el PP catalán, las elecciones del principio de la recuperación. Las encuestas les auguran recuperar el grupo propio y su objetivo es emular el éxito de Cs en 2017, aunque sabe que para eso hará falta un trabajo de años. De momento propone «concordia y buen gobierno», entendida la primera como «el punto intermedio entre dos extremos nefastos: el guerracivilismo y el apaciguamiento». Una concordia que para Fernández significa «no agachar la cabeza con el que incumple la ley ni buscar el enfrentamiento civil que es lo que parece que algunos buscan olvidando la negra historia de nuestro país».

Pregunta.- ¿Cree que está justificado el cierre de bares y restaurantes por la expansión del Covid-19 en Cataluña?

Respuesta.- A mí me parece desproporcionado pero lo acato. Lo que es inadmisible es que no vaya acompañado de medidas de apoyo a un sector que corre el grave riesgo de tener que cerrar definitivamente.

P.- ¿Isabel Díaz Ayuso está marcando la estrategia del PP nacional con su enfrentamiento con el Gobierno por la gestión sanitaria en Madrid?

R.- La estrategia la marca Pablo Casado.

P.- ¿Esa estrategia pasa por focalizar la oposición en la batalla de Madrid?

R.- Quien ha focalizado la batalla en Madrid es Pedro Sánchez. El día 8 hay una resolución judicial que da la razón al gobierno de Madrid y Sánchez en un arrebato infantil de venganza decide decretar el estado de alarma. Es una injusticia tan enorme que ha focalizado la batalla en Madrid. Pero el PP es un partido de ámbito nacional, no hay ninguna comunidad que dirija la estrategia, la marca la dirección nacional, como debe ser.

Que Sánchez dé mimitos a Torra y trate así a Ayuso demuestra la inmoralidad profunda de su manera de hacer política

P.- Se ha comparado a Díaz Ayuso con los líderes independentistas por su defensa de Madrid como una víctima del Gobierno central.

R.- Es indecente comparar al que dijo que España nos mata, que fue Quim Torra, con alguien que se limita a decir que estas últimas semanas las medidas están funcionando y pide al Gobierno que no utilice Madrid como moneda de cambio de sus estrategias políticas, creo que hay una diferencia enorme. Que Sánchez dé mimitos a Torra y trate de esa manera a Ayuso demuestra hasta qué punto hay una inmoralidad profunda en la manera de hacer política de Sánchez.

P.- ¿Se equivocó Álvarez de Toledo al defender una gran coalición PSOE-PP?

R.- Coincido en muchas cosas con ella pero en esa no. Sánchez nunca pactará con la derecha española porque cree que le acabaría pasando como al Pasok griego, lo reconoció él mismo en Italia. Yo he gobernado con los socialistas en Tarragona, no soy alérgico a los grandes acuerdos para dar estabilidad, pero cuando tienes delante lealtad y no a un trilero que va a aprovechar la mínima ocasión para traicionarte. Eso es lo que ha hecho Sánchez con todos los que se han acercado a él.

P.- Debe ser en lo único que coincide con Quim Torra, en su visión de Pedro Sánchez.

R.- El problema de Torra es que es un identitario radical que cree en gente que defendía la existencia de una raza catalana y eso le lleva a un pensamiento xenófobo. Pero en determinadas intervenciones no siempre dice tonterías, y la definición que hizo el otro día de Sánchez la comparto plenamente.

P.- ¿Está justificada la confianza del PSOE y Podemos en que pueden llegar a pactos estables con ERC, que descartan con Junts?

R.- La diferencia no está en el PSOE, el PSOE intentaría pactar con cualquiera de ellos con tal de arrinconar al centro derecha. Hay una lucha fraticida por el liderazgo en el movimiento independentista que explica que si uno se acerca al PSOE el otro desde Waterloo se aleje.

ERC quiere trasladar el procés al Congreso, en el Parlament ya no son capaces ni de publicar una resolución

P.- ¿No confía en ese discurso aparentemente más moderado de ERC de ampliar la base?

R.- Hay una estrategia detrás, trasladar el procés al Congreso. En el Parlament ya no son capaces ni de publicar las resoluciones que aprueban sobre la monarquía, ya saben a dónde les conduce la vía unilateral. Su estrategia ahora es la erosión de la monarquía parlamentaria española, con la connivencia de Podemos y una parte del PSOE que está actuando con ambigüedad. Esa es su estrategia y eso de moderado no tiene nada, pretende la liquidación de la democracia parlamentaria en España.

P.- ¿Los indultos tienen que salir adelante?

R.- Jamás le daría un indulto a personas que dicen lo van a volver a hacer. La decisión judicial ya se ha tomado, es una decisión política que el poder ejecutivo puede tomar en aras a criterios discrecionales. Pero un servidor público que aspire a lo mejor para su sociedad no puede indultar a alguien que diga que va a volver a cometer el mismo delito.

Jamás le daría un indulto a personas que dicen que lo van a volver a hacer

P.- No comparte la tesis de que hace falta sacarlos de prisión para acabar con una victimización que tiene réditos políticos.

R.- No, porque dicen que lo van a volver a hacer. Si en algo merece la pena aprender la lección todos, también nuestro partido, es que no van de farol. Si dicen que lo volverán a hacer lo van a volver a intentar, de otra manera, quizá más sibilina o a medio plazo.

P.- ¿Volverían a confiar en un partido nacionalista catalán como el que propone Marta Pascal?

R.- Lo que hay que hacer con el nacionalismo en Cataluña, en cualquiera de sus versiones, es mandarlo a la oposición. El nacionalismo de un modo u otro siempre ha estado en los gobiernos de Cataluña, no ha habido alternancia ideológica. En los tripartitos del PSC quien marcó la agenda fue Carod y el nacionalismo, por tanto, lo que hay que hacer es mandarlos a la oposición, no desear volver a ser engañado. A mi no me gusta que me tomen el pelo.

P.- ¿Al PSC lo ve dispuesto a ser engañado?

R.- Con tal de arrinconar al PP son capaces de cualquier cosa. Hay una mezcla de dejarse engañar y creerse los más listos de la clase y al final suelen acabar más engañados que demostrando ser los listos.

Lo que hay que hacer con el nacionalismo en Cataluña, en cualquiera de sus versiones, es mandarlo a la oposición

P.- ¿Por qué el constitucionalismo no es capaz de hacer que la mala gestión del Govern Torra tenga costes electorales?

R.- Por errores graves de estrategia. Los errores más graves, por connivencia, los ha tenido el PSC, que es incapaz de adherirse a esa idea constitucional. Los tuvo mi partido y pagó electoralmente por ello. Y había un liderazgo de Cs, que hace tres años ganaron las elecciones, aunque a veces se olvide. En dos años han pasado de primeros a últimos en las generales de hace unos meses, por cometer el mismo error, supeditar su estrategia en Cataluña a la política española. Ahora hay que reconstruir lo bueno que hizo Cs en su momento y lo tiraron por la borda.

P.- ¿Qué habría hecho diferente el PP con una estrategia decidida desde aquí?

R.- A mí los catalanes me dan 36 escaños y me presento a la investidura. Yo gano unas elecciones en Cataluña y no me largo a los dos meses. La gente eligió masivamente un liderazgo y ese liderazgo se fue, eso tiene consecuencias. Yo hubiera respondido al mandato de la ciudadanía.

P.- ¿No le veremos emprender el camino de Madrid como Inés Arrimadas?

R.- Si tengo un mandato claro de los catalanes para un papel determinado, claramente no. Estamos hablando de alguien que gana las elecciones y a los dos meses salían noticias de que se quería ir a Madrid. Yo hice el trayecto contrario, estaba en el Congreso y vine al Parlament. No tienes la misma responsabilidad de liderazgo con 36 que con 4.

P– Ha participado en el vídeo de apoyo a Felipe VI orquestado por Cayetana Álvarez de Toledo ¿por qué se sumó a la iniciativa y qué cree que aporta?

R.- Es una causa en la que creo y las personalidades son tan diversas en lo ideológico y las procedencias que me sumé encantado.

P.- ¿A pesar de que incluya a personas del colorín como Belén Estaban?

R.- Son españoles también. Es una muestra perfecta de lo que es España, hay gente de derechas, gente de izquierdas, profesionales de gran prestigio y otros que quizá no tienen tanto. No creo que haya que estigmatizar a nadie por aquello a lo que se dedica.

P.- ¿El independentismo ha conseguido estigmatizar la monarquía, erosionar su apoyo en el resto de España?

R.- No. Los últimos datos señalan que la monarquía vuelve a estar entorno a un 70% de grado de aprobación. Es más, creo que lo que han logrado es que muchas personas republicanas, pero que valoran la transición, la democracia y el esfuerzo de concordia de ese periodo, sin volverse monárquicos, han salido en defensa del Rey.

La operación para desacreditar a la monarquía está fracasando estrepitosamente en el resto de España pero en Cataluña lo han logrado

P.- Se ha hecho pública una encuesta según la cual la monarquía no alcanza el apoyo del 50% especialmente en Cataluña.

R.- Esa encuesta no coincide con las demás. Pero sí es cierto que existe una desafección en Cataluña. En el resto de España la operación de Podemos y los separatistas para desacreditar a la monarquía está fracasando estrepitosamente pero en Cataluña lo han logrado.

P.- ¿Cómo ha vivido la expulsión de Álvarez de Toledo, cabeza de lista por Barcelona en las últimas generales, de la portavocía del partido?

R.- En política quien dirige tiene derecho a organizar sus equipos como considere oportuno, como he hecho en Cataluña. En la dimensión personal todo el mundo sabe que somos amigos y lo viví como un asunto desagradable.

P.- ¿Veremos a Álvarez de Toledo y a Pablo Casado en la campaña catalana?

R.- Estoy convencido de que habrá una campaña con total normalidad, como se demostró en el hecho de convocara a los medios en el monumento a Colón el pasado fin de semana. Ella es diputada por Barcelona, como lo es Llanos de Luna. Vamos a trabajar todos para lograr el mejor resultado posible.

P.- ¿Se plantean acuerdos con Cs, totales o parciales, en las próximas elecciones catalanas?

R.- Las coaliciones son solo una parte de las posibles colaboraciones entre partidos constitucionalistas, los días 6 y 7 de septiembre colaboramos y no íbamos en coalición. Los separatistas hicieron coalición en 2015 y no les funcionó como esperaban y en 2017 fueron por separado y sumaron algún diputado más. Hay que ver si suman o no, ese es el criterio.

P.- En Girona y Lleida se pierden votos constitucionalistas cada vez que PP y Cs no logran representación.

R.- Todo indica que el PP está en disposición de obtener representación en las cuatro provincias, por tanto, no creemos que en esta ocasión se vayan a tirar votos. En las elecciones generales si fue un problema grave, en las tres provincias menos pobladas no obtuvimos ni PP ni Cs representación cuando juntos la hubiéramos obtenido, pero las autonómicas son completamente distintas.

P.- ¿Le preocupa la entrada de Vox en el Parlament?

R.- No me preocupa nada que no sea convencer al electorado de que nuestro proyecto es el mejor. Si eres capaz de transmitir eso, la competencia en democracia es sana, bienvenidos todos los que reciban el apoyo de los electores.

P.- ¿Cómo va a afectar la Kitchen al PP en las elecciones catalanas?

R.- En una democracia no se pueden hacer juicios sumarísimos sobre personas que no han sido condenadas. Las informaciones que surgen no ayudan, generan clima de preocupación, pero antes de hacer afirmaciones categóricas esperemos a la decisión de la justica. El proyecto del PP va a seguir creciendo en Cataluña, cada mes que pasa subimos un poco más, lento pero seguro. Lo fundamental es que planteemos una propuesta de concordia y buen gobierno, respeto a la propiedad privada, impuestos moderados, dinamización económica, respeto a la libertad educativa… cosas que se han perdido en Cataluña porque la CUP, con solo cuatro diputados, ha impuesto su agenda ideológica a JxCat y ERC.

CiU ha desparecido supeditado a la idea totalitaria de la independencia, que nunca llega. En en cambio la agenda marxista de la CUP sí

P.- ¿Cómo explica la desaparición ideológica de lo que había sido CiU?

R.- Porque los movimientos políticos no son partidos. Una idea totalitaria supedita cualquier otro valor, en nombre de la idea totalitaria de la independencia están dispuestos a renunciar a todos los valores personales previos. En el Parlament se ha visto a diputados independentistas conservadores y pro vida votar a favor del aborto, la eutanasia o de liquidar la educación concertada llevando ellos a sus hijos a la concertada. El fanatismo es tal porque creen que cuando tengan la independencia todo volverá a su orden. Pero la independencia nunca llega y en cambio la agenda marxista de la CUP si.