Marta Pascal (Vic, 1983) estará en las próximas elecciones catalanas al frente del Partido Nacionalista de Cataluña (PNC) si como todo índica es elegida en las primarias que ha abierto el partido. La formación heredera del movimiento de Poblet quiere recuperar un soberanismo posibilista de centro-derecha que ahora no existe en el Parlamento catalán. Deja claro que su objetivo es un referéndum pactado y que ella, personalmente, es independentista. Pero tiene igualmente claro que la prioridad, ahora, es reconstruir Cataluña, con un programa en lo económico que la sitúa más cerca del PP que del actual JxCat: rebaja de la presión fiscal, apoyo a las empresas y defensa del modelo mixto público-concertado en educación y sanidad.

Pregunta.- ¿PNC quiere ser el PNV catalán?

Respuesta.- Para nosotros el PNV es un referente político. Es evidente que el PNC es un partido de estricta obediencia catalana, pero si hay un partido que está conjugando muy bien ideales y política, el día a día con ideales nacionalistas, es claramente el PNV.

P.- Si defiende el independentismo, ¿qué los distingue de Junts?

R.- Creemos que en el proceso independentista ha habido muchos errores por ambas partes, pero es necesario un reenfoque. No aceptamos y no vamos a utilizar ningún medio de confrontación, ni unilateralidad ni desobediencia para conseguir esta independencia. La solución pasa por un referéndum acordado con el Estado, esto puede requerir un poco de paciencia, porque el Estado debe aceptarlo, y también que es necesario un proceso de solución para los presos en las cárceles. A partir de aquí, hay una prioridad absoluta ahora mismo que pasa por la reconstrucción económica y social de Cataluña. Sin renuncias, pero lo importante es que los problemas de la gente tengan solución.

P.- Ha mencionado a los condenados por el procés ¿indulto o amnistía como exigen JxCat y ERC?

Lo que queremos es que salgan de la cárcel porque hay cerrar esta etapa, normalizar la situación política»

R.- Tanto la amnistía como el indulto nos parecen buenas soluciones, asumiendo que no son exactamente lo mismo. La única fórmula para normalizar la vida política en Cataluña es que esta gente no esté en la cárcel. Como partido hemos dado apoyo al indulto para Dolors Bassa y Carme Forcadell y yo personalmente los he firmado. Además, creemos que la modificación que se quiere emprender del Código Penal en el tipo de sedición es un buen primer paso. Lo que queremos es que salgan de la cárcel porque hay cerrar esta etapa, normalizar la situación política. Queremos que los presos salgan de la cárcel porque hay cerrar esta etapa, normalizar la situación política».

P.- ¿La pandemia ha desgatado al independentismo o el 14 de febrero vamos a volver a ver en las elecciones una batalla polarizada entre independentistas y no independentistas?

R.- La polarización estará en esta campaña porque venimos de diez años muy duros. No podemos pretender que el tema del independentismo haya desaparecido, hay un problema de encaje entre Cataluña y España que se tiene que resolver. Pero es cierto que en los últimos años hablar del día a día, de sueldos, de infraestructuras, de escuelas, parecía una traición a los ideales y nosotros nos hemos rebelado contra esto. Las instituciones tienen que tener capacidad de transformar, no tienen que ser un problema para los ciudadanos sino aportar soluciones. Y hay que ayudar a quienes están generando riqueza ahora mismo, que son los empresarios, los autónomos y los emprendedores, para que el país vuelva a funcionar. Esto no va en detrimento de los ideales, pero hace falta un paso adelante en política industrial, en gestión sanitaria, en política educativa para que realmente seamos competitivos en el mundo que tenemos por delante, que es un mundo difícil.

Hablar del día a día, de sueldos, de infraestructuras, de escuelas, parecía una traición a los ideales y nosotros nos hemos rebelado contra esto»

P.- ¿Son la alternativa soberanista de derechas?

R.- Somos un partido de orden, que quiere hacer las cosas bien. Somos el partido de las cosas bien hechas, intentamos superar las dicotomías izquierda-derecha independencia si o no. En la gestión del día a día queremos hacer las cosas bien y que determinados engranajes se pongan en marcha y desde la perspectiva soberanista somos los del referéndum acordado.

P.- ¿Comparte que el procés, y sobre todo los dos últimos años de la legislatura de Quim Torra han desgastado y debilitado a las instituciones catalanas?

R.- Si. Una de las consecuencias de estos diez años es la debilidad de las instituciones. Cuando Torra se juega la Generalitat por una pancarta, a mi como nacionalista no me gusta. Por otra parte, me parece una desproporción increíble que te inhabiliten por una pancarta. Hemos entrado en una espiral en el que el patriotismo se mide en función de los símbolos y lo que es patriotismo ahora mismo es ayudar a las empresas, bajar impuestos, solventar los problemas en sanidad o en infraestructuras, o hacer una negociación exigente con el Estado que nos permita recuperar inversiones.

P.- ¿Qué propondrán para conseguir que vuelvan las empresas que se fueron en 2017 de Cataluña?

R.- Queremos que vuelvan todas y ser un polo de atracción. En primer término hay que dar estabilidad al sistema. Además estamos trabajando en disminuir la presión fiscal, ni el impuesto de sucesiones ni el de patrimonio tienen sentido, se tienen que erradicar, tampoco tiene sentido un tipo de IRPF tan alto. Cataluña es ahora mismo la región del sur de Europa con más impuestos y donde las rentas del trabajo están más penalizadas. Solución en el tema fiscal, estabilidad institucional y evidentemente un plan de política industrial y de innovación tecnológica para todo el territorio que nos permita hacer una propuesta ambiciosa.

P.- Cataluña es también la comunidad, junto con Madrid, que más ha recortado en sanidad, educación y políticas sociales, si somos los que tenemos más presión fiscal y los que menos gastamos, ¿qué hemos hecho mal?

R.- Tenemos un sistema burocrático que no funciona, tiene perdidas de valor añadido y profesionales mal pagados, esta semana hemos visto el ejemplo de los MIR. Hemos tenido una administración muy paralizada, pero también un sistema de financiación que no ha sido capaz de revertir la infrafinanciación y esto nos está penalizando. Planteamos menos impuestos, una administración que funcione mejor, más meritocrática, en la que los gastos superfluos y los cargos de confianza desaparezcan. Pero necesitamos un pacto fiscal y capacidad propia para gestionar nuestros recursos.

No está justificado que un presidente de la Generalitat cobre más que el presidente del Gobierno»

P.- ¿Está justificado que un ex presidente de la Generalitat cobre más que el presidente del Gobierno?

R.- No. Acerca de los sueldos de los políticos ha habido un debate muy demagógico. Igual que hay que solucionar la financiación de los partidos, es evidente que si lo público quiere servirse de los mejores la remuneración tiene que ser acorde con estos méritos. Pero tienen que aportar a los cargos públicos algo más que simplemente haber estado muchos años ahí. Hay diferencias que se tendrían que resolver y sobre todo intentar atraer a los mejores a la política, cosa que ahora está en entredicho.

P.- ¿Junts se ha convertido en un partido personalista a mayor gloria de Carles Puigdemont?

R.- Puigdemont ha planteado un proyecto desde Waterloo que es personalista. En mi discrepancia política con él le planteé que las organizaciones, las instituciones y el país están por encima de las personas. Ellos han hecho esta opción, es evidente que su liderazgo en el procés es fundamental, pero yo creo que por encima de las personas están las organizaciones y el país, y esto como PNC lo tenemos claro.

P.- ¿Ven posibilidades de pactar con otros espacios que están naciendo en Cataluña como Lliures, la Lliga o Units?

R.- Venimos de un proceso de trabajo ideológico que es Poblet, con una decisión muy firme, presentarnos a las elecciones porque no hemos encontrado en Cataluña un partido que defienda estos postulados. Nos vamos a presentar y lo hacemos con vocación de suma, abrimos las puertas del PNC a todos los que quieran sumar. Pero no estaremos en pactos de cuotas ni despachos, y cada vez que hemos hablado de esto a mi no me vienen a hablar de proyecto, me vienen a hablar de qué número me toca en la lista.

No estaremos en pactos de cuotas ni despachos, otros dirigentes no me vienen a hablar de proyecto, me vienen a hablar de qué número me toca en la lista»

P.- En la Lliga no hay ex políticos en primera línea, sino un proyecto que aparentemente aspira a ocupar el mismo espacio que el PNC.

R.- Como partido nacionalista, que apostamos por la inmersión lingüística, no vamos a poder sumar con personas que como miembros de Sociedad Civil Catalana están en contra de la inmersión. Es un tema de principios, de defensa de la lengua. No representamos lo mismo y tendríamos muchísimos ejemplos a nivel ideológico para explicarlo.  

P.- ¿Será la candidata del PNC a la presidencia de la Generalitat?

R.- Tengo la intención de presentarme a estas primarias, pero la última palabra la tienen los militantes.

P.- ¿Cuál es su objetivo electoral?

R.- Queremos representar en el Parlament a una parte de la sociedad catalana silenciada, la que se siente nacionalista, que tiene la vocación de ver una Cataluña mejor, y si puede ser como estado de la Unión Europea, pero que quiere que las cosas se gestionen bien. Queremos estar en el Parlament para condicionar la política catalana y acabar con la dinámica en que la CUP, que es un partido antisistema, marca la línea política en Cataluña haciendo que la desobediencia, la unilateralidad, la confrontación y las políticas de izquierdas estén sobre la mesa. Esto ha debilitado a Cataluña.

Queremos estar en el Parlament para que la CUP deje de marcar la línea política en Cataluña imponiendo la desobediencia»

P.- ¿Pactaría con Junts y ERC que también ha apostado por la desobediencia?

R.- N o haremos posible un Govern que no haga una renuncia explícita a la desobediencia, a la unilateralidad y a la confrontación. La vía Puigdemont y la vía Junqueras han sido vías fracasadas, el país no es independiente. Necesitamos reenfocar todo este proceso. Es verdad que ahora la situación es compleja y que el Gobierno no nos está dando soluciones, pero por la vía que hemos hecho las cosas queda claro que no las hemos hecho bien.  

P.- ¿Está a favor de la mesa de diálogo?

R.- Es una iniciativa necesaria, después de muchos años en los que el presidente de la Generalitat y el presidente del Gobierno no hablaban. Esto es una dificultad añadida en cualquier sociedad democrática que tiene que gestionar complejidades. Tenemos un 30% de los niños en situación pobreza, solo esto ya justifica que los dos presidentes hablen. Añada a eso el tema de las relaciones entre Cataluña y España. Es una iniciativa positiva, a priori ha necesitado coger confianza y una cierta lealtad que nos garantice la bilateralidad con el Estado, pero la línea roja que marcó Puigdemont y Junts en su momento de solo hablar de autodeterminación y los presos no contribuye a buscar soluciones, nos vuelve a bloquear en lo mismo.

P.- ¿Un acuerdo fiscal similar al concierto vasco sería la vía para reconducir esas relaciones?

R.- Es una vía necesaria, aunque no supone renunciar al referéndum. Necesitamos recuperar las competencias del Estatut de 2006, el que se cargó el Tribunal Constitucional, y necesitamos una soberanía fiscal a la vasca. Tenemos una capacidad de generar riqueza extraordinaria, que evidentemente podemos compartir, pero ahora mismo la financiación está gestionada de una forma que merma nuestra capacidad económica.

Necesitamos una soberanía fiscal a la vasca»

P.- Esta semana hemos vuelto a ver escenas de violencia en Barcelona y Girona. ¿Qué le dicen esas escenas?

R.- Me producen tristeza. A los que creemos que las cosas se pueden hacer de otra manera no nos gusta ver estos actos vandálicos que no tienen nada que ver con las ideas, son grupos de gente que confunde las cosas. Mi apoyo a los cuerpos de seguridad, a los Mossos, porque esto no es fácil de gestionar, pero hay que discernir, el soberanismo ha sido siempre un movimiento pacífico. Es otro ejemplo claro de que algo hemos hecho mal, se ha generado frustración por muchas partes y lo que hay que hacer es intentar buscar un punto común para avanzar, y creo que este punto común es el referéndum.