España

Sánchez a Casado: "Vote no. No se deje arrastrar, no le regale un éxito a la ultraderecha"

E EP

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se ha dirigido a Pablo Casado para pedirle que el sentido de su voto en esta moción de censura de Vox sea negativo. «Señor Casado, le pido que no se deje arrastrar, que no le regale un éxito a la utraderecha», ha sugerido Sánchez para agregar que «interrumpa esta deriva desde el momento que la ultraderecha infiltró sus ideas en el PP.  Llegó la hora.»

A juicio de Sánchez – ante un Casado que todavía no ha revelado qué votará mañana, pero cuyo partido ha sido muy crítico con el discurso de Abascal- Vox «siempre les van a pedir más y cada vez que cedan más más les van a despreciar y llamar derechita cobarde». En definitiva, «donde usted cree exhibir fortaleza lo que manifiesta es una extraordinaria debilidad. Le invito a cortar con la ultraderecha, le pido formalmente que vote no a la moción». El PP es, en opinión de Sánchez, «no el beneficiario sino el blanco de este ataque y demuestre que la derecha española nada tiene que ver con la ultraderecha española. No basta con ponerse de perfil, con abstenerse».

En este punto, Sánchez ha asegurado ver al líder del PP «como un adversario, no como un enemigo, y si me ve usted también así, vote no, y desde ahí podemos encontrarnos y encontrar el entendimiento que nos están reclamando». Gobierno y PP pueden «encauzar nuestras diferencias desde el respeto. España necesita de una derecha tan conservadora como quiera, pero comprometida con la convivencia, la Constitución y el correcto funcionamiento de las instituciones».

Esto ha sido lo más significativo de una intervención en la que ha considerado que la moción que se debate estos dos días en el Congreso es de todo «menos constructiva. No ha venido pensando en obtener la confianza de la Cámara. Usted lo que quiere es dividirnos y enfrentarnos, esa es la razón de su moción de censura «. «Lo único que hemos escuchado ha sido la descalificación. No ha habido una propuesta, sólo cómo deben venir vestidas sus señorías, luego dirán que lo de Vox no es fascismo, es estilismo», ha apostillado.

«Usted odia a España tal y como es. No le interesa la libertad de los ciudadanos sino la homegeneidad cultural. A un patriota no le sobran la mitad de los compatriotas como a usted le sobran. España es, para usted, un número limitadísimo de españoles que se acomodan a sus ideas. Usted es un peligro», ha proseguido el presidente del Gobierno.

¿Qué es lo que hacemos aquí?»

Con la advertencia de que «por mucho que provoque no vamos a entrar», ha insistido en que Abascal «sabe que no tiene la más mínima posibilidad y tampoco parece que le interese obtener la confianza mayoritaria. Entonces, la pregunta que nos podemos hacer es, ¿qué es lo que hacemos aquí? ¿Qué significado tiene? hay quien dice que la moción se dirige al señor Casado, una especie de opa hostil. Otros dicen que es más prosaica como la de propagar la discordia».

Tras un prolijo, disperso e inconcreto discurso de Abascal, Sánchez se ha embarcado en otro defendiendo la ejecutoria de su gobierno en la pandemia del Covid y los desafíos de futuro, como la economía verde o el proceso de integración europea «que no veo que sea como China o Hitler», ha ironizado respecto a las constantes alusiones que el líder de Vox ha hecho del gigante asiático como el origen de todos los males.

En su intervención en el debate de la moción de censura contra su gobierno, el jefe del Ejeutivo ha defendido, «como ha defendido durante toda su historia el PSOE», el Estado autonómico y la diversidad territorial de España. «Debemos encontrarnos en ese punto en el que dejamos de escucharnos porque no se me ocurre tarea más patriótica que dejar a nuestros hijos un país en concordia».

Sánchez, que se ha repartido los papeles con Pablo Iglesias -quien reclamó intervenir con voz propia al tratarse de un gobierno de coalición- cree que la mayoría de la sociedad española «rechaza el camino marcado en esta moción, que es el camino del odio».

Con numerosas referencias sarcásticas a distintas afirmaciones del líder de Vox, ha destacado puesto el acento en esa afirmación, repetida varias veces, de que el actual gobierno es el peor de los últimos ochenta años, incluida, por tanto, la dictadura franquista.

«El actual gobierno es peor que todos los gobiernos franquistas, el que se arrodilló ante Hitler, el que persiguió, encarceló y ejecutó a miles de españoles tras la guerra, el que dio un golpe de estado a un gobierno legítimo, que encarceló a sindicalistas y a homosexuales» y ha repetido una afirmación que distintas webs antibulos han desmentido, esto es, que España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos.

«No quisieron arrimar el hombro por su país»

«No quisieron arrimar el hombro por su país y abandonaron la comisión d reconstrucción. Se han desentendido de los problemas reales», le ha reprochado Sánchez para pasar a acusarle de haber vivido de los «chiringuitos» de la Comunidad de Madrid, en concreto, de una Fundación autonómica en la que le colocó Esperanza Aguirre «y donde no consiguió nada», lo que le invalida, ha dicho, como gestor.

Tras cuestionar el compromiso constitucional de Vox, Sánchez ha echado mano hasta de la figura del Papa Francisco para situarle en las antípodas del ideario de Abascal, al que ha advertido de que «el camino que se inició hace 40 años no tiene marcha atrás, y esa España, que es un país admirable, no la pueden parar. La moción no ha nacido para canalizar su ira ni para esparcir su odio, ni para amenazar la convivencia de España».

«No ha calculado la fuerza de la Constitución y de la democracia. Mañana vamos a votar los legítimos representantes y en ese panel va a comprobar que los españoles rechazan su propuesta de odio, furia y choque. La ultraderecha será derrotada», ha sentenciado al término de su primera intervención.

Sánchez califica a Abascal de «depredador sin valores»

Ya en el turno de réplica, que Sánchez llevaba escrita, le ha afeado a Abascal que como dirigente del PP vasco nada dijo del acercamiento de presos etarras al País Vasco gobernando Aznar o reprochado usar el terrorismo «como indigna arma política», lo que le convierte «en un depredador sin valores y sin ningún tipo de escrúpulos».

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