El líder del PP, Pablo Casado; y el de Vox, Santiago Abascal. CV

España

Los vencedores y vencidos tras la moción: Casado gana en el Congreso, pero no en las urnas

El portazo de Pablo Casado a Santiago Abascal consolida su liderazgo como jefe de la oposición afianzado en el centro del tablero | Los expertos advierten: mientras Vox siga por encima del 12% del voto, el PP nunca será primera fuerza política

Santiago Abascal planteó la quinta moción de censura de la democracia con el objetivo indirecto de retratar a Pablo Casado y erigirse como voz activa de la oposición al Gobierno; mientras que Pedro Sánchez proyectó el debate como una oportunidad de oro para sentenciar a su principal adversario político logrando un sostén para su argumento de que la única alternativa política a la suya es la de un partido «antisistema» cuyo discurso queda diluido en el de la «ultraderecha». Pero ni uno ni otro logró su propósito. Contra todo pronóstico, ambos quedaron descolocados ante un Pablo Casado crecido con un discurso casi sin precedentes desde que iniciase su trayectoria como líder de la oposición en el que no sólo rompió con Vox, sino que acometió una redefinición estratégica del PP a priori sin retorno.

Una vez puestas todas las cartas encima de la mesa y con el debate de la moción de censura de Vox finalizado, el diagnóstico es unánime: Pablo Casado es el ganador de la moción de censura de Vox y Santiago Abascal el perdedor en una iniciativa presentada a voluntad propia. Ya lo auguraba el investigador principal de Metroscopia, José Pablo Ferrándiz, cuando días antes del debate era preguntado por los efectos que tendría la moción en el bloque de la derecha. «Todo dependerá del qué y el cómo defienda Casado su postura, sea cual sea», explicaba. «Casado peleaba contra las expectativas, teniéndolo muy difícil. El hecho de que lo hiciera bien y salvara al partido ya le convierte en ganador. Ha conseguido apoyos en su partido y ha cohesionado a su electorado», analiza el Pablo Simón, politólogo y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid.

El resto de expertos consultados coinciden en este diagnóstico, y se atreven a hacer una valoración más. ¿Ganó Casado a Sánchez el debate? La respuesta es sí. El jefe del Ejecutivo «lo que se llevó del debate fue un bloque de investidura mucho más compacto, un escenario propicio para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, que es la garantía de la legislatura», afirma el consultor de Comunicación Política, Eduardo Bayón, pero «en la moción de ayer sólo hay un ganador (…) A la gente le gusta ganar elecciones y lo que hizo ayer Casado es convertir al PP en un proyecto ganador», sentencia en este caso César Calderón, consultor político al frente de la compañía de estrategia y comunicación Redlines.

Tímido trasvase de votos

¿Que el discurso de Casado sentó un punto de inflexión en el futuro del PP? Sí. ¿Que descolocó a Abascal e, incluso, a Iglesias? También. Pero que lo que ocurrió el jueves en el Congreso de los Diputados pueda tener su reflejo en las urnas es algo que se estima más complicado.

Todos los expertos consultados coinciden en que el golpe encima de la mesa de Casado podría tener un efecto en las urnas en caso de que hubiese un horizonte electoral próximo pero, de haberlo, sería muy tímido. «El escenario electoral seguirá estancado por la crispación», sentencia Bayón. «La polarización actual blinda el voto», coincide Simón. «Hace que la gente se quede en el partido por el que ya ha optado. Es muy poco probable que esto genere grandes movimientos. El PP remontará un poco y Vox caerá, pero resulta muy difícil pensar que esto va a ser el principio del declive de Abascal», comenta.

Y recuerda algunos argumentos que sostienen esta teoría. Pese al varapalo en el Congreso, «Vox consiguió en torno a un millón de votos en las últimas semanas de campaña electoral» por lo que, aunque pueda haber cierto movimiento, «los bloques permanecerán estables». Rebaja además Simón la euforia mediática respecto al crecimiento electoral de los populares, porque «nada ha cambiado». «Es muy complicado que el PP sea primera fuerza en España mientras Vox esté por encima del 12% del voto, y mucho más difícil es conseguir una mayoría absoluta de escaños. Mientras Vox exista, y existirá durante mucho tiempo, no hay ninguna duda de que Casado tendrá difícil gobernar y, en todo caso, seguirá necesitando a Vox», reflexiona.

Por su parte, Calderón sí ve que pueda llegar a producirse con el tiempo un significativo trasvase de votos, pero no sólo de Vox, sino también desde Ciudadanos «e incluso los votantes más templados del PSOE» lo que, a su juicio, podría «dibujar un nuevo frame tanto social como electoral».

El «abrazo del oso» de PP a Ciudadanos

Otro de los puntos clave que se dibuja en el paisaje político actual es la posibilidad de que Casado intente el «abrazo del oso» con Ciudadanos por haberse afianzado con su discurso en el centro del tablero político. lo que reduce el espacio, el relato y la visibilidad en que puede moverse la formación naranja. «Los votantes de Ciudadanos son una presa fácil del voto útil. Se dispersarán con toda seguridad», sentencia Simón.

Y aunque ninguno de los expertos se atreve -«aún es pronto»- a afirmar que este paso decidido hacia la moderación de Casado puede sentenciar a muerte a Ciudadanos, sí afirman que la tendencia de los liberales seguirá «a la baja» y que la única posibilidad de salvación podría ser una alianza electoral con el PP -uno de los proyectos más codiciados por Casado-. Se trata de una posibilidad que ya entraría en los planes de algunos cargos y dirigentes territoriales para salvarse de la quema.

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