El título del ensayo que Rosa Díez (Sodupe, Vizcaya, 1952) acaba de publicar deja poco espacio a la especulación. «La demolición. La gran traición de Pedro Sánchez a la democracia» (Edit. La esfera) es toda una declaración de intenciones para alguien que sigue haciendo política aunque no sea desde las instituciones. Fiel a su estilo, la ex dirigente del PSE y fundadora de una extinta UPyD, no ahorra en gruesos calificativos contra una generación de políticos socialistas que, a su juicio, «están borrachos de poder y de ambición».

Pregunta. -¿Por qué ha sentido la necesidad de escribir este libro?

Respuesta. -Creo que es muy necesario tomarse el trabajo de desvelar la estrategia de esta gente que es responsable de lo que está ocurriendo. Lo que pasa en España no es consecuencia de la mala suerte, de la incompetencia ni siquiera de su sectarismo. Forma parte de una estrategia perfectamente definida por una generación de socialistas borrachos de ambición y de aspiración de poder sin ningún tipo de prejuicio o limitación. Llegaron a la conclusión que dividir a los españoles era un instrumento indispensable para que el PSOE se apalancara en el poder. Y eso, que lo empezó Zapatero, es lo que ha heredado Sánchez y lo que le ha permitido, beneficiado por la pandemia, poner en marcha toda una estrategia de demolición de la democracia.

Sánchez no tiene empatía, ni remordimientos, ni escrúpulos. Es la ausencia absoluta de límites»

P. -Escribe que Sánchez tiene una personalidad psicopática de libro.

R. -Determinada estrategia requiere una determinada personalidad de alguien que no tiene empatía, que no le importa lo que piensen los demás de él, que no tiene remordimientos ni escrúpulos, para quien la moral y las normas éticas son completamente indiferentes. Es la ausencia absoluta de límites y prejuicios para traspasar todas las líneas rojas, a lo que no se atrevió ni Zapatero porque entonces la sociedad no estaba lo suficientemente fragmentada. Zapatero sectorizó a las bases del partido, hasta el punto de considerar que el mayor enemigo es la derecha y no ETA, pero no pudo llegar hasta el final porque la gente salió a la calle. Sánchez, en dos años ha roto el trabajo de varias generaciones de españoles decididos a cohesionar a la sociedad. Está demoliendo el sistema democrático del 78. Las decisiones de Sánchez están basadas en los principios de la propaganda de Goebbels.

P.– De hecho, dedica uno de los capítulos de su libro a ese tema.

R. -España está dirigida por un publicista que aplica los principios de la
propaganda de Goebbels. Hay tres principios fundamentales. El primero es
el contagio, que significa que todos los adversarios son lo mismo, “el
trifachito”, “la foto de Colón”… Luego está el de la transposición, por el
que los propios errores se achacan al otro, al adversario, colocado como enemigo. Y el tercer principio fundamental, y que demuestra hasta qué punto España está gobernada por las prácticas y por las técnicas de un publicista, es el de la acumulación. Hay tantos escándalos que se tapan unos a otros. Cuando quieres contestar a la última tropelía que se ha producido ya hay una nueva que lo tapa y al final no te enteras de nada de lo que está ocurriendo.

España está dirigida por un publicista que aplica los principios de la
propaganda de Goebbels»

P. -¿La prensa está silente?

R. – La prensa está, primero perseguida. Transitar desde la democracia al totalitarismo sin que medie violencia física requiere anular los poderes democráticos y entre ellos están la libertad de prensa, de opinión, de movimiento… Sánchez se está aprovechando de la pandemia para limitar libertades. Es impensable en cualquier Gobierno democrático que un organismo oficial como el CIS pregunte si hay que permitir que haya libertad de prensa o remitirse a las noticias oficiales. Es impensable en un país democrático que haya un proyecto de ley de telecomunicaciones que plantea la posibilidad de intervenir en los medios y en las redes. Existe la prensa pública al servicio del Gobierno, la concertada, y luego está la de los francotiradores, la gente que se rebela, que en muchos casos son auténticos héroes. Si para ejercer tu libertad de expresión tienes que ser un héroe, algo no funciona.

P. -Opina que la Jefatura del Estado representa una «dificultad» para Sánchez, pero lo cierto es que el presidente del Gobierno ha salido en defensa de la monarquía parlamentaria.

R. -Se le escucha decir eso pero hace lo contrario. Los ataques a la Jefatura del Estado, al Rey, son permanentes por parte del Gobierno. Podemos buscar las coartadas que queramos, pero cuando Pablo Iglesias le ataca y Sánchez le sigue manteniendo de vicepresidente, no es que se haya convertido en cómplice, es que forma parte de la estrategia. Hay quien prefiere pensar que el malo es Iglesias. Él es el estridente, pero Sánchez es el que veta a la presencia del jefe del Estado en la entrega de los despachos en Barcelona o el que trata de tapar permanentemente los actos de la Jefatura del Estado. Uno de los elementos para transitar desde una democracia a un estado totalitario es acabar con las libertades, la separación de poderes, la Justicia y anular la labor de control del Parlamento sobre el Ejecutivo. Y la Jefatura del Estado garantiza la unidad de la nación y la igualdad de todos los españoles, por ello es un elemento clave va derogar.

Uno de los elementos para transitar desde una democracia a un estado totalitario es acabar con las libertades»

P. -¿Estamos en un punto de no retorno?

R. -Creo que no. Podemos frenarlos utilizando todos los recursos democráticos que tenemos como ciudadanos y como sociedad, utilizando y defendiendo las instituciones y saliendo a la calle. Porque una de las cosas que siempre pasan en España es que hay poca costumbre de defender las instituciones. Las instituciones no se defienden solas, hay que defenderlas porque son las que garantizan la democracia. El arreón que ha dado Sánchez a lo que era un propósito de una generación de socialistas borrachos ávidos de poder, lo hace aprovechándose del virus. Va quemando etapas para hacer en menos tiempo lo que hubiera tardado más en una situación de normalidad, esto es, demoler la democracia. Les ha votado la gente y no discutiré la legitimación de origen del Gobierno, pero no tienen una legitimidad de ejercicio.

P. -¿Está el centro-derecha en disposición de disputar el poder a PSOE y Unidas Podemos?

R. -La situación crítica que atraviesa España no va de derechas o izquierdas. No podemos pensar que ya lo hará el centro-derecha. Lo tenemos que hacer entre todos. El debate es democracia o totalitarismo. Creo que la oposición está muy por debajo de las necesidades. Yo confío en que los ciudadanos seamos capaces de hacer llegar a los políticos que “hasta aquí hemos llegado” y que estemos preparados para salir a la calle por millones. A unos les vamos a parar y a otros a poner deberes. Sánchez ha decidido quebrar a la sociedad española, rompernos por la mitad, confrontarnos y el banco de pruebas fue el PSOE. Antes el comité federal controlaba a la dirección del partido. Eso ya lo ha eliminado y ahora es el caudillismo, hacer y deshacer sin ningún tipo de control ni de contestación.

La oposición está muy por debajo de las necesidades»

P. -Dice que Sánchez se ha aprovechado de la pandemia, pero las medidas que se han tomado en España no han sido muy distintas a las de otros países de nuestro entorno.

R. -En ningún otro país el Gobierno ha anulado el control parlamentario, ni atacado a la jefatura del Estado, ni se ha aprovechado de esta circunstancia para meter de tapadillo leyes que reforman de facto la Constitución. Ningún país de nuestro entorno ha anulado garantías democráticas más allá de las limitaciones derivadas de lo que son medidas extraordinarias para combatir la pandemia. España es una anomalía en Europa en términos democráticos.

P.- ¿Qué opina de la gestión del coronavirus?

R. -Como no creo que los españoles seamos peores que los demás, ni que tengamos peor sistema sanitario, si vemos las cifras llegaremos a la conclusión de que el Gobierno es el máximo responsable de haber convertido a nuestro país en el más peligroso para vivir una pandemia. Se añaden unas consecuencias económicas que nos sitúan en la peor situación de los países de nuestro entorno. Tenemos un Gobierno que nos lleva inexorablemente al desastre.

P. ¿Cree conveniente ir a elecciones el 14-F?

R. -Es como el 8-M. El Gobierno está haciendo lo mismo que antes del 8-M. Tenemos un gobierno negacionista. Negó antes de marzo el riesgo y puso en peligro a la población para poder cumplir un objetivo ideológico y ahora están negando medidas a las Comunidades porque lo que le importa es llegar al 14-F. No hay otro país en nuestro entorno que se hubiera atrevido, en el peor momento de pandemia, a nombrar candidato para unas elecciones ¡al ministro de Sanidad! Eso no se hubiera atrevido nadie.

El 14-F es como el 8-M, pone en riesgo a la población para cumplir un objetivo ideológico»

P. -Pero los sondeos avalan su designación.

R. -Eso es lo que dice Tezanos. Hace falta ser muy chulo, muy irresponsable, muy prepotente y tener una sensación de absoluta impunidad para tomar una decisión de esas características y de desprecio absoluto a los ciudadanos. Si, además, tiene buenas expectativas, eso nos lo tenemos que hacer mirar los ciudadanos. En cualquier país de Europa no le vota ni la familia.

P. -¿Para un constitucionalista no es mejor un presidente de la Generalitat del PSC que de ERC o de Junts?

R. -No sé a qué viene esa pregunta. A mí no me importan las siglas sino lo que hacen. Si juzgo lo que hace el PSC lo veo como un complaciente cómplice de ERC todo el tiempo. Es el partido ha decidido modificar el Código Penal para rebajar la condena de los golpistas, el que gobierna con los golpistas en ayuntamientos catalanes, el que lleva muchos años defendiendo que Cataluña es una nación, el que ha defendido la constitución de una mesa bilateral…

P. -¿Qué opina del giro de Ciudadanos?

R. -Me resulta un poco incomprensible, estoy perpleja, no termino de entender muy bien qué es lo que persigue o lo que quiere lograr. No entiendo que una candidata que ganó las elecciones con su partido en Cataluña y ni siquiera se presentó a la investidura, le ofrezca los votos a Illa para hacer un gobierno constitucionalista. No me entra en la cabeza. El PSC hace mucho tiempo que no es un partido constitucionalista.