Tres alumnos del Máster de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), el mismo que supuestamente cursó la expresidenta madrileña Cristina Cifuentes entre 2011 y 2012, han declarado este viernes como testigos en el juicio que se celebra contra la expolítica y han sostenido que obtuvieron el título sin hacer la defensa del trabajo de fin de máster (TFM). Coral de Carvajal, Ignacio Sanz Cerezuela y Ricardo Medina han asegurado que no tenían conocimiento de que la universidad creó un acta de defensa de dicho trabajo firmada por un tribunal, con una nota concreta, a pesar de que ésta no se produjo.

Cifuentes se sienta en el banquillo acusada por la Fiscalía y por la representación legal de la universidad pública por un presunto delito de falsedad en documento oficial. Se le acusa de exhibir en las redes sociales y en los medios de comunicación el acta de defensa de su TFM «a sabiendas de que jamás se produjo», según el escrito de acusación del Ministerio Público. Éste pide por estos hechos tres años y tres meses de prisión para Cifuentes y los mismos para María Teresa Feito, la profesora de la URJC y asesora de la Consejería de Educación madrileña que en marzo de 2018 -cuando Eldiario.es publicó que Cifuentes había obtenido dicho máster con notas falsificadas– llamó en más de 20 ocasiones a otra profesora también acusada de falsedad, Cecilia Rosado, para que buscara y después fabricara el trabajo de la entonces presidenta madrileña, como declaró la propia Rosado, quien reconoció haber falsificado el acta de trabajo de fin de máster durante el juicio.

Cifuentes dijo confiar en la Universidad

El pasado 22 de enero, cuando Cifuentes declaró como acusada, sostuvo que ella no hizo una defensa del TFM ante un tribunal como tal, de manera oficial, sino que lo expuso ante unos profesores en un despacho de la universidad sin saber si ellos eran quienes posteriormente firmaron el acta que se le entregó con una nota de 7,5, Notable. «No se si eran el tribunal que luego lo evaluó o no. No les conocía porque no fui a clase. Aquello no ocurrió en un aula, sino en una mesa de un despacho, en una sala de juntas. No leí el trabajo, les entregué el trabajo y les expliqué cuáles eran las líneas generales», afirmó la expresidenta madrileña. También defendió que no trató con ningún profesor del máster, sino con el director del Instituto de Derecho Público de la Universidad, el fallecido Enrique Álvarez Conde, a quien fue entregando los trabajos (que no guarda) y con quien hablaba por teléfono. Él fue quien le dijo que no era necesario que asistiera a clase, según sostuvo.

Cifuentes afirmó que ella no pidió a la universidad que le entregaran el acta de defensa del TFM, pero que puesto que lo hicieron, ella dio credibilidad a un documento oficial en el que aparecían firmas de profesores y, por lo tanto, lo exhibió ante los medios dándole credibilidad. «Actué de buena fe», defendió.

Una vez iniciado el juicio, la defensa de Cifuentes pidió incorporar como prueba a su favor un extracto de su agenda oficial de julio de 2012 en la que tenía previsto la defensa del TFM. Este viernes, antes de que comenzaran las declaraciones de los testigos, ha renunciado a ésta para evitar que las partes accedieran a otros datos íntimos y personales que aparecen en dicha agenda.

Le pusieron un 9 pero no hizo la defensa

Este viernes, los tres alumnos Coral de Carvajal, Ignacio Sanz Cerezuela y Ricardo Medina que cursaron el mismo máster que Cristina Cifuentes han declarado que no hicieron la defensa de su trabajo de fin de máster (TFM) y aún así la Universidad también creó un acta de defensa en nombre de éstos.

En el primer caso, la alumna Coral de Carvajal -hija de una profesora de la URJC amiga de María Teresa Feito, quien le recomendó que hiciera el máster- ha declarado que el profesor Enrique Álvarez Conde, del que ha afirmado que «por esas fechas le gustaba salir, como a mi», le dijo que no hacía falta que hiciera el TFM. Asistió, según ha declarado, a casi todas las clases salvo los sábados y presentó trabajos a los profesores de las distintas asignaturas. La universidad le puso un 9, Sobresaliente, en el acta de defensa del TFM aunque no lo defendió. «La evolución no depende de mi, yo no formo un tribunal», se ha justificado, afirmando que a otros alumnos también se les dispensó de la defensa.

Fue el caso del alumno Ignacio Sanz Cerezuela, quien ha dicho que tampoco defendió su TFM ante un tribunal ni tuvo constancia de que se hizo el acta con su nombre. De hecho, no supo que existía hasta que tuvo que ir a declarar como testigo en este procedimiento. «No se qué nota recibí, la verdad. Entregué el trabajo fin de máster después de acabar el curso», ha reconocido. Él se matriculó en el máster y estuvo bajo el control académico del profesor Enrique San Miguel, no de Enrique Álvarez Conde.

Por último, el alumno Ricardo Medina, profesor contratado en la misma universidad, donde impartía clases en Derecho del Trabajo, se matriculó y fue a las primeras clases del máster, pero después lo dejó. No presentó un TFM. Sin embargo, hay un acta de defensa en su nombre con un título concreto, Derechos y Libertades en el ámbito autonómico, calificada con un Notable. Preguntado si cursó méritos académicos para obtener ese notable, el alumno ha reconocido que no. Pensó que podía obtener dicho máster por los «antecedentes curriculares que tenía, porque se podían convalidar».