España

La confesión de Bárcenas dificulta el objetivo de Casado de superar a Vox en Cataluña

La reactivación del escándalo de la 'caja B' del PP puede "suturar la transferencia de voto de Ciudadanos al PP" mientras que "es muy probable que las fugas hacia Vox se mantengan", pronostican los expertos

EFE

Pablo Casado se ha volcado en la campaña de las elecciones autonómicas catalanas, consciente de que la primera apertura de urnas desde que el líder de los populares soltase amarras con Vox supone la primera prueba de fuego para refrendar definitivamente su liderazgo dentro del PP. El principal partido de la oposición, de la mano de su candidato, Alejandro Fernández, comenzó la carrera electoral catalana con el objetivo puesto principalmente en Ciudadanos, pero mirando por el retrovisor a Vox para atraer al máximo número de votantes posible de ambas capas ideológicas. ¿El objetivo? Reafirmarse como principal alternativa ya no al nacionalismo, sino al «sanchismo», y que ese efecto tenga repercusión en contiendas electorales venideras.

La estrategia electoral del líder de la oposición ha estado basada en dos frentes. De un lado, frenar el avance de Vox con el cuerpo a cuerpo contra los de Abascal, cuya idea central ha sido la de acusar al partido ‘verde’ de ser un «salvavidas» de Sánchez después de que éstos socorriesen la votación del decreto sobre la gestión de los fondos europeos en el Congreso. Y del otro, el amplio despliegue que ha promocionado Génova de los barones populares, desde Feijóo hasta Díaz Ayuso, sin olvidar a Cayetana Álvarez de Toledo, conscientes de que éstos dos últimos perfiles en particular resultan imprescindible para pescar en el caladero de votos de Vox.

Pero Bárcenas se interpuso de nuevo en el camino de Casado y en su intención de forjar su liderazgo despegándose de la sombra de corrupción de sus antecesores. «Han elegido los tiempos muy bien. Desde luego no nos beneficia en plena campaña, pone el foco donde no debería estar», comenta una fuente cercana a la dirección popular. Las declaraciones del ex tesorero del PP sobre la ‘caja B’ del partido, señalando directamente a Mariano Rajoy y a cargos aún activos en las filas de la formación, como Pío García Escudero o Javier Arenas, han convertido una campaña sin sobresaltos en una carrera de fondo, en que los populares deben luchar contra Vox, pero también contra Bárcenas.

«El votante de Vox puntúa muy alto en desafección política. Cualquier tipo de contenido informativo que refuerce la idea de que el sistema es un desastre o de que los políticos son unos corruptos siempre es terreno abonado para que Vox tenga fácil capitalizar el voto anti establishment«, analiza el politólogo Pablo Simón, en conversación con El Independiente. A su juicio, Casado puede insistir cuanto quiera en la idea de que ese PP de Bárcenas «es parte del pasado, que hemos olvidado, del que hemos aprendido y por el que nos hemos disculpado», pero no servirá de nada. El jefe de la oposición podría haber frenado a tiempo el desgaste si las controvertidas declaraciones del ex tesorero del partido se hubiesen producido antes. «El problema de la percepción de la corrupción es una cuestión muy estructural. Ahora se ha recordado a los electores que esa corrupción está ligada a las siglas del PP», comenta.

Hasta la fecha, la mayoría de encuestas situaban al PP por encima de Vox, pero con una ventaja muy exigua. De puertas para adentro, -pese al argumentario defendido por el propio presidente del partido en varias entrevistas de que al PP le preocupa «poco» la posibilidad de un sorpasso de Vox en Cataluña- lo cierto es que no es un tema menor y se baraja como un escenario plausible. Algunos de los sondeos más recientes, como el de Feedback para ElNacional.cat; DYM para 20 Minutos o el propio CIS de Tezanos pronostican que la irrupción de los de Abascal será tal que dejará atrás al PP de Alejandro Fernández. El primero vaticina que Vox obtendría entre 6 y 9 diputados por los 3-4 del PP, prácticamente el mismo escenario que augura el segundo sondeo. Por su parte, el instituto demoscópico público pronosticó en el sondeo flash del pasado jueves una intención de voto para Vox del 6,9% por el 5,8% de los populares.

«La debilidad del PP en Cataluña viene dada por muchos factores», explica Carlos Rello, director general del Instituto DYM. «En las elecciones de 2017, hubo una movilización histórica del voto y el PP sólo llegó al 4,24%. Ésta vez, habrá un descenso clarísimo de la participación que tiene vinculación con el halo menos nacionalista» y, ahora, «al PP le ha salido un competidor importante, tiene una pérdida relevante de voto hacia ese lado». La confesión de Bárcenas en mitad de campaña electoral le parece un factor más que alimenta esa debilidad histórica de los populares en Cataluña. «Todo suma», afirma. «En Cataluña el PP ya estaba mal, y seguirá mal», coincide José Pablo Ferrándiz, investigador principal de Metroscopia. «El espacio de la derecha en Cataluña se va a dividir entre Ciudadanos, Vox y PP. Y entre los tres obtendrán el 20% de los votos», pronostica.

Bárcenas puede frenar la transferencia de voto de Cs

El hecho de que Vox y Ciudadanos, en el marco de la batalla que mantienen las tres fuerzas políticas en la contienda electoral, iban a explotar el punto débil del PP con el fantasma de la corrupción se daba por descontado. La formación naranja, sin ir más lejos, ha reivindicado sus siglas como las de un partido responsable y, sobre todo, sin «agenda judicial», en relación a ERC y Junts, pero también al PP de Casado.

La polémica de Bárcenas puede, según Pablo Simón, «suturar las transferencias de voto de Ciudadanos al PP», mientras que «es muy probable que las fugas que está teniendo el PP hacia Vox se mantengan». Incluso, comenta el experto, «puede suceder que se mantengan los flujos habituales de Ciudadanos hacia al PSC e, incluso, hacia Vox». En general, «malas noticias para el PP», sentencia.

Rello coincide con el fenómeno de que el voto de Ciudadanos se salta en muchos casos al PP y se va directamente al caladero de Vox o al PSC, sin término medio. «Es la proyección que nos parece más clara. No se está produciendo una transferencia directa hacia el PP», sentencia. Con todo, los expertos consultados coinciden en que habrá que esperar al domingo para conocer si, finalmente, se produce ese sorpasso y el efecto real que ha tenido la reactivación del escándalo de la ‘caja B’ del PP en la votación. Pero ya vaticinan que, pase lo que pase, hacia dónde se decante la balanza será cuestión de «unos cuantos votos».

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