Más de 400 efectivos de la Guardia Civil y agentes de Aduanas participan en diferentes localidades de Huelva en el mayor operativo contra el narcotráfico llevado a cabo en la provincia hasta la fecha.

EP

Andalucía | España

El CRAIN de la Guardia Civil, la clave del éxito contra el narcotráfico en el Estrecho

Funciona como un Centro de Inteligencia y tiene su base en Sevilla

El pasado martes, antes de que saliera el sol, 500 agentes de distintas Unidades de la Guardia Civil empezaban a tomar posiciones en diversos puntos del sur de España. Era el inicio de la Operación MOPA. Los agentes se desplegaron por distintas provincias y perfectamente coordinados fueron dando cuenta de entradas, registros y detenciones. La operación se saldó con más de 30 detenidos, la incautación de diversos vehículos y lanchas, así como la aprehensión de más de cinco toneladas de hachís, armas, dinero y numerosa documentación. La Operación MOPA ha desmantelado una potente organización de narcotraficantes que contaba con dos ramas: una dedicada al transporte de hachís, y otra dedicada al petaqueo, al suministro de gasolina, una labor que debido precisamente a la presión policial en el Estrecho se ha vuelto vital para las organizaciones que necesitan reponer combustible en sus lanchas para intentar una y otra vez desembarcar el hachís en las costas andaluzas.

No es, sin embargo, la Operación MOPA la que más agentes ha concentrado en un solo despliegue. Hasta ahora, el récord lo ostenta la Operación Trapera, con 600 agentes, llevada a cabo en febrero de 2019 y dirigida contra el clan de ‘Los Castaña‘. Otras operaciones realizadas en los últimos meses (Cansino, Vegano, Futbolista) han sumado también despliegues importantes de agentes, que no bajaban en cualquier caso de los 250.

Pero para comprender el éxito y la culminación de esta operaciones, es necesario preguntarse en qué cocina se desarrolla esta intensa labor de estrategia. Y esa cocina, el lugar donde se aderezan el análisis y la inteligencia, tiene un nombre poco conocido: CRAIN, Centro Regional de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico, con sede en Sevilla. En ese organismo trabajan conjuntamente y a pleno rendimiento agentes de distintas unidades, como el servicio de información, la policía judicial, la UCO, Asuntos Internos y otras especialidades que aglutinan tanto a expertos en economía o informática, como a intervención de armas. También cuentan con un enlace con el servicio marítimo y de helicópteros. Una operación como la del pasado martes, donde se movilizaron 500 agentes y abarcó distintas provincias, lleva muchos días de planificación y una logística absolutamente estudiada.

«La filosofía de este organismo es sencilla: los narcos no tienen fronteras y nosotros tampoco. Hemos visto la utilidad de coordinar todas las secciones y coordinarlas en un centro de inteligencia, porque la delincuencia también está muy relacionada; el tráfico de hachís lleva emparejado el robo de vehículos, el transporte por carretera, el petaqueo, las lanchas, la adquisición de guarderías, el tráfico de armas o el blanqueo de capitales», comenta para El Independiente uno de los investigadores de este organismo.

En febrero de 2018, la situación en el Campo de Gibraltar había empezado a ser peligrosa. El asalto al hospital de la Línea para liberar a Samuel Crespo, lugarteniente de los hermanos Tejón, fue la última señal de aviso de que el asunto se estaba yendo de las manos. La Secretaría de Estado de Interior puso en marcha entonces el conocido como Plan Especial de Seguridad para la zona del Campo de Gibraltar y encargó tanto a la Guardia Civil como a la Policía Nacional una estrategia específica para la zona. Cada cuerpo desarrolló el suyo propio, aunque evidentemente coordinado por la Secretaría de Interior.

Una nueva estrategia

«No se trataba -dice un agente de la Guardia Civil- de reforzar las unidades o las comandancias, de poner más agentes. No. Se trataba de crear un nuevo sistema mucho más eficaz, que en cierto modo era un experimento, aunque ese experimento ha resultado ser sumamente productivo».

La Guardia Civil creó dos órganos: el conocido OCON Sur (Órgano de Coordinación Contra el Narcotráfico), fundamentalmente operativo y capaz de movilizar unidades de acción como los GAR (Grupos de acción rápida), y el menos conocido CRAIN, que es básicamente un centro de inteligencia.

«Tanto en uno como en otro órgano se ha escogido muy bien a la gente», cuenta un investigador de la Guardia Civil. «Están muy preparados, muy concienciados y muy comprometidos con el enorme reto que tenían y tienen por delante. Hay que tener en cuenta que los objetivos son muy ambiciosos: descabezar a las organizaciones por completo, perseguir el patrimonio ilícito y el blanqueo de capitales y acabar con todo tipo de corrupción, también la interna, que por desgracia la hemos padecido».

  • Efectivos de la Guardia Civil intervienen en la 'Operación MOPA'
    • Compartir
    GUARDIA CIVIL

El hostigamiento al que han sido sometidas las organizaciones de narcotraficantes desde la puesta en marcha de este plan se nota ya en el mercado. El kilo de hachís ha elevado considerablemente su precio, los narcos tienen que buscar collas, grupos de colaboradores, fuera de su territorio, lo que dificulta su labor, o buscar nuevas rutas alejándose más hacia Melilla para subir por la zona de Alicante, utilizar el Guadalquivir o volver la mirada hacia las costas de Huelva.

«Ellos no paran de inventar. A finales de enero -continúa relatando otro agente del OCON-, desbaratamos la banda de ‘Los Toyotas’. Estaban especializados en el robo de estos todoterrenos. Les encantan por su fuerza y poderío en la arena. Habían montado un sistema de dispersión de polvo de extintor para impedir que les siguiéramos y realmente era muy peligrosa una persecución bajo esas circunstancias».

Pero el éxito de dos años de lucha contra el narcotráfico también se debe a otros factores, como la estrecha colaboración con otras policías europeas. «Hemos hecho operaciones con la policía polaca, la conocida como Operación MOCI, donde intervinimos más de 1.500 kilos de cogollos de marihuana que iban para los países centroeuropeos. Tenemos un estrecho contacto con la policía irlandesa para controlar a los cabecillas de estos países que operan en la Costa del Sol y una excelente relación con la policía marroquí o portuguesa. Y la novedad es que la relación con la policía de Gibraltar es extraordinaria, fruto de la cual hemos hecho algunas operaciones contra el blanqueo».

La otra pata: el Cuerpo Nacional de Policía

Para el comisario Martínez Duarte, de la Brigada Central de Estupefacientes y un experimentado conocedor del narcotráfico en el Estrecho, la Policía siempre ha sido muy consciente de la importancia que tiene la lucha policial en esta zona ya desde principios de los 2000.

«En el año 2007, se creó el GRECO (Grupo de Respuesta al Crimen Organizado) en la zona del Campo de Gibraltar, y previamente en el año 2000 se habían creado las primeras Udyco (Unidades de Drogas y Crimen Organizado). Pero es cierto que en el año 2018, cuando la secretaría de Estado decidió intervenir, la situación se había descontrolado y el principio de legalidad hacía aguas».

El Cuerpo Nacional de Policía puso entonces en marcha el Plan de Seguridad Meridional, su propio plan, con cientos de agentes comisionados en la zona, provenientes de otras unidades del resto de España. «Nos hemos centrado en la desarticulación de las organizaciones», afirma el comisario. «Atacamos a las grandes estructuras criminales, desde la cúpula hasta la base. Hoy en día los grandes narcotraficantes que operaban en el Estrecho están huidos o en prisión. También hay una importante movilización social para acabar con esta situación y los jueces apoyan ahora mucho más nuestras actuaciones y son más conscientes de la gravedad de la situación».

Y como en el caso de la Guardia Civil, el comisario de la Brigada Central de Estupefacientes insiste en que no basta sólo con aprehender la droga. Hay que atacar la estructura patrimonial y el blanqueo de capitales. La colaboración con policías de otros países es también fundamental.

«A principios de febrero hemos llevado a cabo una operación muy importante contra el blanqueo de capitales en Marbella. Es una operación conjunta con la policía sueca y en ella han participado especialistas nuestros contra el blanqueo de capitales. Hemos hecho varios registros, entre ellos un despacho de abogados. Creo que todos hemos aprendido que la lucha contra el narcotráfico tiene que ir en esta dirección». Para el comisario especialista en el narcotráfico, la presión policial en el Estrecho está llevando a las organizaciones a buscar nuevos métodos de transportar el hachís hacia Europa.

«Prueba de ello es la operación que hicimos en septiembre del año pasado, Goleta-Gratil, junto con el Servicio de Vigilancia Aduanera. Era una organización de búlgaros asentados en la Costa del Sol. La novedad fue que transportaban la droga en veleros, utilizando una ruta distinta: cargaban el hachís en las costas marroquíes de Kenitra y se iban por la costa alicantina o balear, a veces incluso llegaban hasta Francia. Les incautamos 35.ooo kilos de hachís. En Bulgaria, habían creado falsos clubs náuticos que les servían de tapadera para almacenar la droga. Ellos están buscando nuevas rutas, por el Guadalquivir o por Huelva, o utilizando la tradicional del Levante pero nosotros les estamos esperando».

Otro aspecto muy preocupante de la actividad del narcotráfico son los continuos ajustes de cuentas que se producen en la zona de la Costa del Sol y del Estrecho. «Muchas de esas muertes se deben a la guerra abierta que hay en Holanda y Bélgica por el dominio del territorio. Son guerras de clanes marroquíes, lo que se llama la Mocro Mafia, que se producen en distintas zonas de Europa, fundamentalmente en los barrios de Ámsterdam, Bruselas o Estocolmo. Esas muertes por el control del negocio también se han extendido a España. Nosotros colaboramos muy de cerca con la policía holandesa, porque algunos de esos dirigentes están localizados en la zona de Málaga. Y hace poco hemos detenido a seis personas relacionadas con el sicariato. Pero, sin que sirva de consuelo, el problema que tenemos en España es muy pequeño en comparación con el que tienen en otros países europeos».

La Policía cuenta en su haber una gran experiencia en la lucha contra el narcotráfico gallego. «Una de los grandes aciertos en la lucha contra el narcotráfico en Galicia fue extender todas las actuaciones policiales a cualquier ámbito que diera cobertura a los narcos, recuerda el comisario Martínez Duarte. Atacamos toda la infraestructura, desde el que vendía motores al que los arreglaba, prestándose a ir con la cara tapada a alguna nave, o los financiaba».

Una estrategia parecida es la que se está llevando ahora en el Sur. «El plan de la policía es también un plan de éxito. Estamos absolutamente volcados en revertir la situación. Nuestro plan incluye a cientos de agentes trabajando sin descanso. Pero no nos engañamos: con el narcotráfico, estando a 14 kilómetros de Marruecos, es imposible acabar. Pero lo que sí es posible es reducirlo, mantenerlo a unos niveles asumibles, sin que las instituciones o la seguridad ciudadana estén en peligro». Por eso, aboga por seguir manteniendo este Plan Especial de seguridad para la zona del Estrecho, porque «cuando algo funciona no hay porqué cambiarlo».

La estadística

Como no podía ser de otra manera, la última estadística realizada por el Ministerio de Interior en noviembre de 2020, para analizar los resultados del Plan Especial de Seguridad, ofrece unos números asombrosos.

El cuadro de datos ofrece las cifras del Campo de Gibraltar y de las provincias de Cádiz, Huelva y Málaga, pues el plan de seguridad se ha ido ampliando más allá del Estrecho.

En los dos últimos años se han realizado 8.500 detenciones por tráfico de drogas o contrabando. Se han abierto más de doce mil investigaciones por narcotráfico y contrabando y más de 6.000 por blanqueo de capitales. Se han incautado más de 3.000 vehículos terrestres y marítimos. Se han intervenido más de 700 armas de fuego y algo más de 65 millones de euros. El total de la droga decomisada asciende a más de un millón de kilos, de los que más de 600.000 son de hachís, 500.000 de marihuana y 65.000 de cocaína. Y por último, se han requisado casi 180.000 litros de gasolina, cuyo destino eran las narcolanchas, lo que da idea de la importancia que ha adquirido este nuevo aspecto en la lucha contra el narcotráfico.

Te puede interesar