Imagen de las portavoces de igualdad de distintos partidos

Carmen Vivas

España

De "justicia social" a "movimiento totalitario": ¿qué entienden nuestras políticas por feminismo?

La histórica movilización del 8 de marzo de 2018 situó a España a la vanguardia del feminismo mundial. Cientos de miles de personas inundaron las calles de todo el país en una movilización sin precedentes, con el color violeta como única bandera. El éxito arrollador de aquella jornada, superior incluso al de cualquier otro país, se basó en la transversalidad del movimiento. A las calles salieron mujeres de derechas, de izquierdas, de centro, jóvenes, madres, pensionistas, heterosexuales, homosexuales, transexuales, migrantes…, que confluyeron por un objetivo común. Desde entonces, no ha habido año en que la causa feminista no se haya visto afectada por la crisis y la polarización política, con el agravante, claro, de una pandemia mundial que ha obligado a priorizar la salud por encima, incluso, de los derechos sociales.

Desde aquel 2018 todas las fuerzas políticas -salvo Vox- han intentado en mayor o menor medida llevar al terreno partidista la causa y defender su aportación particular al movimiento, como aquel sonado «no, bonita» de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo para negar que el feminismo es «de todas», como reivindicaban los partidos situados a la derecha, ya que, a su juicio, el feminismo es «patrimonio» del socialismo. Pero, ¿qué entienden nuestras políticas hoy en día por ‘feminismo’ más allá de la estrategia política y de los argumentarios internos? ¿Coincide su visión de la causa con la de la diputada que tienen justo enfrente?

«Igualdad» es la palabra que repiten en PSOE, PP y Ciudadanos cuando sus portavoces en la materia -Laura Berja, Marga Prohens y Sara Giménez- responden a la cuestión de qué es lo primero que se les pasa por la cabeza cuando escuchan la palabra ‘feminismo’. «En el feminismo cabemos todas, y no mide a quién votas ni cómo piensas, sino si estás a favor de la igualdad real», se apresura a añadir la diputada popular. Mucho más contundente en este sentido es Sofía Castañón, portavoz de Podemos en la Comisión de Igualdad. «El feminismo es democracia, es justicia social y es lucha», afirma. Su planteamiento se encuentra en los antípodas de la idea que defiende Carla Toscano, diputada de Vox y portavoz de esta formación en la Comisión de Violencia de Género, quien asocia feminismo con un «movimiento totalitario» propio de la «izquierda radical» que, en última instancia, «quiere silenciar a las mujeres».

Salvo la diputada de Vox, que afirma abiertamente que «la igualdad en España se consiguió hace muchos años» y que, incluso, «ahora hay privilegios para las mujeres», el resto de representantes de los principales grupos políticos de carácter nacional coinciden, quizá sin saberlo, en cuestiones troncales en la materia feminista. Todas ellas convergen en la idea de que, aunque se han conseguido avances importantes con «una plasmación legal» en materia de igualdad, aún queda mucho camino por andar, con la circunstancia de que la crisis del Covid «tiene rostro de mujer» y «tiene un coste brutal para la igualdad», como sentencia Prohens.

La dirigente del PP, junto con la de Podemos, son las únicas que reconocen haber sido testigo de conductas machistas a lo largo de sus carreras políticas dentro de sus respectivos partidos, algo que «le cuesta admitir a la mayoría». «Ninguna somos inmunes a la contaminación del machismo», sentencia Castañón. «Cuando empecé, cuando iba con algún compañero del partido siempre se dirigían a él y nunca a mí, a pesar de que yo era la portavoz», recuerda Prohens. «Nosotras tenemos una carga ‘extra’, somos juzgadas por la manera en la que nos hemos vestido ese día o cómo nos hemos peinado, cosa que no existe para un hombre», reivindica.

A pesar de las coincidencias en el discurso, también son evidentes los puntos de fricción, que terminan en reproches entre ambos polos ideológicos. Así, las representantes de PP y Ciudadanos defienden la inclusión de todas las mujeres en el movimiento feminista independientemente de las ideas y lamentan la «politización» que, a su juicio, ha ejercido la izquierda en la causa. «El mayor error que puede haber para la igualdad es ligarlo a una cuestión política. Exclusión e igualdad son términos casi contradictorios», arguye Sara Giménez, diputada de Cs. «El movimiento feminista es algo absolutamente político», contradice Sofía Castañón, que insta a la derecha a «implicarse, escuchar y leer» antes de hacer «ese tipo de juicios». «La agenda feminista es política. Las ideas que defiende son políticas, y sus reivindicaciones también», coincide la dirigente socialista.

Tampoco hay coincidencia en la cuestión de la ‘ley Trans’ que prepara el Ministerio de Igualdad y que enfrenta a los socios del Gobierno. «Nos preocupa muchísimo», reconoce la diputada del PP, que pide «garantías» y «seguridad jurídica» y subraya el debate abierto en torno a la propuesta que tse suscribe también desde el PSOE por la cuestión del «borrado» del género mujer. En una posición mucho menos enfrentada se encuentra Giménez (Cs) con la propuesta, aunque se limita a afirmar que valorará el documento definitivo cuando quede registrado en el Congreso. «Soy consciente de la discriminación a la que se enfrentan las personas trans en el ámbito social y laboral. Si las mujeres trans avanzan en derechos, avanzamos todas las mujeres», sentencia.

Marga Prohens (PP): «No concibo el feminismo de eslogan»

Marga Prohens es diputada del PP por Baleares y Portavoz Adjunta de Derechos Sociales e Igualdad en el Congreso de los Diputados. Critica abiertamente el planteamiento de la ‘ley Trans’ y la conocida como ‘ley del sí es sí’ por su «nula seguridad jurídica» y porque «no concibo el feminismo de eslogan», pero carga contra el «negacionismo» de algunas fuerzas en la lucha feminista, en referencia velada a Vox. Aporta además una serie de datos en los que sustenta el PP su defensa del feminismo frente a los «dogmatismos» de los de Santiago Abascal, como el hecho de que «eliminar la brecha de género aumentaría el PIB del país en 200.000 millones» o que, «de seguir avanzando al ritmo actual, tardaríamos aún 121 años en alcanzar la igualdad real y efectiva en todos los ámbitos».

Lamenta además que, con el auge de las redes sociales, se critique e insulte a las mujeres en este caso dentro de la política sólo por «nuestra condición de mujeres», haciendo uso de estereotipos o del físico. «Cuando muchos hombres salen de casa, cogen el maletín y sus papeles. Nosotras solemos meter un poco de sentimiento y una pizca de culpa», afirma.

Carla Toscano (Vox): «Nunca me he sentido discriminada»

Al menos en materia feminista, PP y Vox están en las antípodas. La diputada de Vox en el Congreso y Portavoz de la Comisión de Violencia de Género, Carla Toscano, defiende abiertamente que el feminismo es «un pensamiento de la izquierda radical», que, a día de hoy no sólo hay igualdad en España sino que, incluso, «hay privilegios para las mujeres» y acusa al PP de pertenecer «a la corriente ideológica de la izquierda, que se inventa problemas que no existen para poder controlar a las mujeres». Afirma además que «nunca me he sentido discriminada», ni tampoco ha apreciado conductas machistas en su presencia o contra otras compañeras. «Ni antes ni después de entrar en política», añade.

Laura Berja (PSOE): «El machismo nos oprime a todas»

La portavoz de Igualdad del Grupo Socialista en el Congreso pone el foco en los micromachismos, en las formas «sutiles» de degradar a una mujer y que en suma implican «grandes actos de desagravio sexista». «No sé las veces que a las que desarrollamos nuestra ocupación fuera del lugar de residencia nos han preguntado cómo nos organizamos con nuestros hijos e hijas (…). El machismo nos oprime a todas», lamenta. Y lanza un dardo a la visión que comparten PP y Cs sobre la politización de la izquierda del movimiento, porque ser feminista, a su juicio, «no es una moda, sino una forma de pensar y de actuar», sino que se basa en unas «ideas» y «reivindicaciones» fijas, y no en las que «cada uno quiera».

Sara Giménez (Cs): «He tenido miedo por mi rol de mujer y de gitana»

Sara Giménez es abogada en la defensa de la igualdad de trato y diputada de Ciudadanos en el Congreso. Dedica su carrera a la lucha contra las desigualdades que sufren las minorías, por su raza u orientación sexual. Reivindica la «discriminación interseccional» a la que se ha enfrentado por el hecho de que, como «mujer y gitana», quisiera crecer profesionalmente. «Mi rol no se correspondía con lo que mi entorno consideraba como correcto», afirma, pero ahora «me enorgullece que sirva de referencia a otras mujeres gitanas que decidan ser libres».

A su juicio, «no estamos ni cerca» de rozar la igualdad real entre hombres y mujeres, pero destaca la existencia de avances reales desde aquel histórico 8 de marzo de 2018. Destaca por ejemplo la prohibición de la esterilización forzosa a mujeres discapacitadas, una «barbaridad» que el Congreso puso fin hace pocos meses y algo de lo que «muy poco se habla» aunque ha repercutido a la vida de muchas mujeres. Lo importante, asegura, es lograr en esta materia consenso político. «Debemos ir todos de la mano», sentencia.

Sofía Castañón (UP): «Hay que ignorar las voces reaccionarias»

La Portavoz en la Comisión de Igualdad por Unidas Podemos defiende a ultranza de las críticas a la llamada ley del ‘sí es sí’, y explica que la actual legislación sobre violencia de género sólo cubre el ámbito de pareja o ex pareja. «Eso quiere decir que si te viola un acosador, un vecino o tu padre, la ley no te ampara. Por eso es necesario que sea ley», argumenta. Defiende también el borrador actual de la ‘ley Trans’, y recuerda que «cualquier avance en derechos sociales han tenido una respuesta reaccionaria». A su juicio, en la España del siglo XXI no cabe «negar la existencia de las personas trans y el hecho de que su realidad les coloca en una situación de mayor vulnerabilidad», afirma, y lanza un mensaje a los detractores de la norma, incluido el PSOE: «Un estado que quiere garantizar la libertad no puede negarle derechos humanos básicos a nadie».

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