La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso EFE

España | Madrid

¿Por qué Ayuso no quiere debatir en Telemadrid?

Radio Televisión Madrid (RTVM) ha decidido combatir el fuego con fuego. El ente público seguirá adelante finalmente con su intención de celebrar un debate electoral el próximo 21 de abril con todos los candidatos. O, al menos, con todos los que quieran participar, porque la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ya ha advertido a Telemadrid que no cuente con su presencia y que el único cara a cara televisivo al que asistirá deberá estar organizado por la Academia de Televisión y celebrarse el 20 de abril. Las condiciones del PP, al menos de momento, son inamovibles, una circunstancia que abre el enésimo enfrentamiento entre Isabel Díaz Ayuso y la televisión autonómica.

El motivo que esgrimen oficialmente desde el equipo de la presidenta es uno: responder al «interés nacional» que suscita la contienda madrileña y encargar el cometido de organizar el debate a la Academia porque «representa a todas las cadenas nacionales». El PP relega así el protagonismo de Telemadrid en las elecciones autonómicas, a pesar de que la cadena pública ha manifestado ya su intención de ofrecer señal gratuita a todos los medios de comunicación y televisiones que quieran emitir el debate.

Y la contienda entre Ayuso y Telemadrid no ha hecho más que empezar: este martes, el equipo de la líder madrileña ha denunciado que el ente autonómico haya dado «orden» a todos los presentadores de la cadena para que defiendan el debate de Telemadrid en redes sociales ante el órdago de Díaz Ayuso. Alegan además que en los canales de radio de la empresa pública han comenzado a emitir cuñas sobre el debate del 21 de abril en las que dan por hecho que la presidenta participará. «Se han vuelto locos», critican en el entorno de la dirigente del PP.

Por el momento, la incógnita sobre cuándo, cómo y quién organizará el debate de los seis candidatos se mantiene. Y mientras tanto, el ruido crece. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos por los que Isabel Díaz Ayuso mantiene ese obcecado rechazo a participar en el debate organizado por Telemadrid, pese a que el ente autonómico se ha comprometido a ofrecer señal a todas las cadenas nacionales?

De un lado hay que tener en cuenta la propia estrategia electoral de la presidenta madrileña, que pasa por plantear en todo momento las elecciones del 4 de mayo como un plebiscito contra Pedro Sánchez, no contra Ángel Gabilondo y ni siquiera contra Pablo Iglesias. La Academia de Televisión fue el ente que organizó el debate de las últimas elecciones generales y Ayuso no renunciará a esa proyección nacional. Además, como hizo Sánchez el 10-N, la candidata no quiere salirse de la fecha propuesta y espera que el resto de partidos acepten si quieren debatir con ella: el 20 de abril, ni un día más ni un día menos.

Ayuso vs. Telemadrid, la eterna batalla

No obstante, la negativa de Isabel Díaz Ayuso a asistir al debate en Telemadrid y la intención de la cadena de doblar el pulso a la presidenta tiene más lecturas internas. La dirigente madrileña mantiene desde hace años una batalla con la televisión autonómica, que ahora ha llegado a su cota máxima. Esa escalada de tensión comenzó en el momento en que la dirigente fue investida presidenta de la Comunidad de Madrid, en agosto de 2019, y ha llegado a su punto álgido en 2021 a cuenta de la ‘guerra económica’ que mantienen ambas administarciones por el desacuerdo sobre la financiación del ente público que amenazó incluso con la suspensión de pagos en la cadena.

La hemeroteca es testigo, no obstante, de que las veces en que Díaz Ayuso se pronunció sobre Telemadrid en la pasada legislatura, durante la etapa de Cristina Cifuentes, fue para defender su trabajo y reivindicar su independencia y su continuidad como servicio esencial para la ciudadanía. «Con estas mejoras nace un nuevo período en la televisión pública», pronunció Ayuso en una sesión a finales de 2015, en la que reivindicó que los medios públicos como Telemadrid «no deberían tener línea de opinión». La cadena afrontaba en ese momento un proceso de renovación integral tras la aprobación de una ley que introducía reformas para salvaguardar su independencia, que contó con el voto en contra de PSOE y Podemos. Con ella, se puso punto y final a la era de la ‘Tele-Espe’ -en referencia a la ex presidenta madrileña, Esperanza Aguirre- del ERE de Ignacio González y, en definitiva, a la época más traumática y oscura de Telemadrid.

Pero ese discurso quedó desdibujado en 2019, cuando la flagrante nueva presidenta regional aseguró públicamente que Telemadrid «ya no es un servicio público esencial». En esta línea, prometió «austeridad» con el ente, anunció que revisaría las cuentas que «sufragan todos los ciudadanos» y pidió priorizar otras inversiones. Ni siquiera descartó su cierre. «Esperemos a los resultados», llegó a decir. «Voy a exigir que sea un servicio público con audiencia, porque un servicio público sin audiencia no es un servicio público», reiteró.

Las discrepancias se intensificaron a cuenta de la negociación entre las partes del nuevo marco económico sobre el que debía operar Telemadrid hasta el año 2024, en manos de la Consejería de Hacienda que dirige Javier Fernández Lasquetty. La falta de acuerdo llevó a la televisión pública al borde del colapso económico, ya que la ausencia de la habitual inyección de liquidez por parte de la Comunidad de Madrid obligó incluso a la suspensión de pagos a proveedores y agentes externos de la cadena. Desde el ejecutivo económico se acusó a la dirección de la cadena de negligencia por no haber enviado en tiempo y forma la propuesta para renovar el marco económico; y desde la cúpula de Telemadrid se acusó a Ayuso de intentar controlar el ente mediante la asfixia económica para cambiar así la cúpula directiva -si la cadena incurre en déficit se abre esta vía para el ejecutivo madrileño-. Ayuso y su ‘spin doctor’, Miguel Ángel Rodríguez, hubiesen logrado de este modo prescindir de José Pablo López, que ocupa el puesto de director general desde 2017 y cuya gestión ha desatado ciertos recelos en la Puerta del Sol.

«La única presidenta con una televisión que le es crítica»

La tensión por la guerra soterrada que mantenían el ejecutivo autonómico y la cadena pública llegó en ocasiones a la superficie. El asesor de Díaz Ayuso nunca disimuló sus críticas al actual equipo directivo de Telemadrid, que incluso llegó a ser apodada en algunos círculos del PP como ‘La Sextilla’. «El director general y el de Informativos de Telemadrid forman parte de una trama de contratos irregulares que arrancó cuando presidía el tránsfuga Garrido. Se les ponen difíciles las cosas», llegó a expresar en un mensaje en Twitter.

La propia Isabel Díaz Ayuso protagonizó sonados rifirrafes con Telemadrid por el trato que, a juicio de la candidata popular, otorga el ente público al Gobierno que ella preside. Muy polémicas fueron sus declaraciones en una entrevista que concedió a El Mundo en febrero de 2020, en la que aseguró ser «la única presidenta autonómica y del Gobierno de España que tiene una televisión que le es crítica».

Otro de los momentos más controvertidos llegaría unos meses después, cuando Ayuso protagonizó un fuerte enfrentamiento con la periodista de Telemadrid, Silvia Intxaurrondo: la presidenta madrileña aprovechaba su intervención sobre la entrada en vigor del nuevo estado de alarma para informar sobre la puesta en marcha del nuevo hospital de Valdebebas. «¿A cuántos sanitarios han contratado para el hospital?», preguntaba la periodista. «Son preguntas que no se le hacen a un presidente autonómico», respondió Ayuso tras varios rifirrafes con Intxaurrondo por el personal que se iba a destinar al centro hospitalario. El episodio fue criticado incluso por la propia Esperanza Aguirre, que salió en defensa de su pupila y deslizó los problemas de haber renunciado a las tutelas sobre el ente público. «La atacan todos los medios de comunicación. No tiene ni Telemadrid, que es podemita a muerte. Por mucha culpa de ella también», llegó a decir.

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