España

"Lo estábamos esperando; cada vez que se tensan las relaciones políticas hay una avalancha de inmigrantes"

Marruecos presiona a España en respuesta a la atención que se ofrece al líder del Frente Polisario en un hospital de Logroño: no hace nada para impedir que miles de compatriotas se dirijan a nado hasta Ceuta, desbordada en un episodio sin precedentes

Un guardia civil contempla la llegada de marroquíes a Ceuta este lunes.

Un guardia civil contempla la llegada de marroquíes a Ceuta este lunes. EFE

«Lo estábamos esperando, era cuestión de días que tuviéramos estas consecuencias. Cada vez que se tensan las relaciones políticamente hay una avalancha de inmigrantes». Es la opinión de un veterano integrante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinado en Ceuta ante la masiva llegada irregular de marroquíes a nado en las últimas 24 horas. No hay precedentes del desembarco por esa vía de tan elevado número de migrantes a la ciudad autónoma en tan escaso margen de tiempo.

Pocos dudan en Ceuta de la razón por la que Marruecos, haciendo dejación de sus funciones, no está conteniendo la salida de sus ciudadanos hacia territorio español. La explicación está mil kilómetros al Norte, concretamente en el Hospital de Logroño en el que desde el pasado 21 de abril se atiende por coronavirus al líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharui Democrática (RASD), Brahim Gali.

Algunos medios de comunicación marroquíes, como RUE 20, han informado en las últimas horas de que el Gobierno ha suspendido la «cooperación policial y de inteligencia» con España por dar acogida a Gali. El enfriamiento de las relaciones se produce sin que se haya puesto fecha aún al viaje previsto por Pedro Sánchez a Rabat, fijado inicialmente para el pasado mes de diciembre y posteriormente aplazado a febrero. Tampoco se llevó a cabo en esa fecha.

Días después de que trascendiera la presencia del líder del Frente Polisario en España, el Ministerio de Asuntos Exteriores del país vecino se mostró crítico con esta decisión, justificada por las autoridades españolas de acuerdo a razones humanitarias: «Marruecos expresa su decepción hacia este acto contrario al espíritu de partenariado y de buena vecindad y que tiene que ver con una cuestión fundamental para el pueblo marroquí y sus fuerzas vivas». A pesar del tono del comunicado ofrecido por el reino alauí, el Ejecutivo de Pedro Sánchez rechazó que este episodio pueda tener impacto en las «excelentes relaciones» con el país vecino.

En un mensaje institucional, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, ha pedido al Gobierno que, «de manera inmediata y contundente», restablezca la «normalidad alterada» y utilice todos los medios a su disposición, incluida la movilización del Ejército. Según ha enumerado, se trata de recuperar el orden en la ciudad, evitar que se sigan produciendo nuevas avalanchas, devolver a su país de origen a las personas que han llegado de modo irregular y tener un «gesto» con los ceutíes que les dé «confianza y seguridad cara al futuro»

A la espera de ver cómo evoluciona la crisis diplomática, Marruecos ha puesto en marcha una estrategia de presión a través de la vía migratoria no impidiendo la salida de sus compatriotas hasta la vecina Ceuta, adonde llegan bordeando los espigones fronterizos de Benzú y Tarajal. Se trata de una distancia inferior a un kilómetro que este lunes lograron cubrir más de 6.000 personas, según ha reconocido la Delegación del Gobierno. Más de 1.500 son menores, registrándose numerosos núcleos familiares completos y un fallecido.

Avalancha sin precedentes

«Hemos conocido asaltos masivos a la valla, pero es la primera vez que entran tantas personas a nado en tan pocas horas», explica a este diario la responsable de Comunicación de Cruz Roja en Ceuta, Isabel Brasero. «Lo normal es que vengan en embarcaciones desde más lejos o saltándose la valla, pero no así», añade la portavoz de la ONG.

Las primeras llegadas se produjeron después de las tres de la madrugada, según Cruz Roja. La avalancha se intensificó durante la tarde, favorecida por las altas temperaturas que se registran estos días y el buen estado de la mar. Ello ha provocado que se hay desbordado la nave habilitada por el Gobierno de Ceuta en la zona del Tarajal donde los migrantes guardan cuarentena en cumplimiento de los protocolos sanitarios. Según las fuentes consultadas, muchos han optado por dirigirse a las barriadas de El Príncipe y Hadú antes de ser trasladados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Medios locales dicen que Marruecos suspende la «cooperación policial» con España por acoger al líder del Frente Polisario

Los datos hablan por sí solos. En un solo día han llegado por vía marítima a la ciudad autónoma seis veces más de migrantes que en todo 2020. De acuerdo con las estadísticas del Ministerio del Interior, el pasado año arribaron por mar a Ceuta 430, cifra que supuso una disminución del 34,4 % respecto a 2019 (655). La afluencia contabilizada en los últimos cuatro años tan sólo representa el 70 % de las llegadas registradas este lunes, lo que da una idea de la dimensión del episodio.

«Es una situación a la que Cruz Roja está desgraciadamente bastante acostumbrada. Hemos vivido muchísimas entradas de inmigrantes en los muchos años que llevamos trabajando en la ciudad. Tristemente forma parte de nuestro trabajo, pero no deja de ser asombroso que pasen tantas personas a la vez», explica Isabel Brasero.

En una reunión de urgencia, la cúpula del Ministerio del Interior ha acordado este lunes el envío de 150 policías nacionales (tanto de unidades antidisturbios como de Científica y de Extranjería y Fronteras para agilizar los trámites de devoluciones) y medio centenar de guardias civiles (entre ellos la unidad de seguridad ciudadana con base en Gijón). El departamento que dirige Grande-Marlaska ha llamado la atención sobre el hecho de que, «recientemente», España y Marruecos acordaron la devolución de los migrantes que llegaran a nado.

La Policía y la Guardia Civil, desbordadas

La situación que se vive en Ceuta ha desatado las críticas de sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil por la falta de efectivos. «En el día de hoy nos encontramos ante una situación en la que los miembros de la Policía Nacional están desbordados de trabajo por la entrada de miles de inmigrantes y que en estos instantes no cesan. Tanto los miembros de la Policía Nacional como los de Guardia Civil se encuentran con la carencia habitual de efectivos para, en primera instancia, salvar a los subsaharianos que intentan cruzar la frontera y se encuentran en peligro de ahogamiento. A todo ello hay que añadir que cientos de personas se han dado a la fuga de la Policía por diversas zonas, sin poder determinar cuáles pudieran ser portadoras de la covid-19 y que se van a relacionar con otras personas en esta ciudad», ha manifestado la Confederación Española de Policía (CEP).

Por su parte, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha reclamado «urgentemente» un incremento del catálogo de puestos de trabajo tanto en Ceuta como en Melilla para hacer frente al problema migratorio. «Es necesario dotar con más medios humanos y con la instalación de medios contención adecuados. Por esta cuestión solicitamos a las autoridades medidas urgentes, ya que los guardias civiles no pueden seguir siendo escudos humanos ante esta crisis migratoria», ha defendido.

También la asociación Jucil ha denunciado la situación en la que están trabajando los guardias civiles en Ceuta: «Insostenible lo que están viviendo en Ceuta. Compañeros totalmente desbordados esperando que el ministro del Interior tome alguna medida por la grave situación y el descontrol de la frontera con Marruecos».

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