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Junqueras y Cuixart, primeras víctimas del rechazo independentista a los indultos

Oriol Junqueras, a la salida de la cárcel de Lledoners. EP

La confirmación de los indultos a los nueve condenados por su participación en el 1-O y la declaración unilateral de independencia han abierto una auténtica guerra en el seno del independentismo. Secesionistas ortodoxos frente a los que apuestan por el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez, identificados en dos entidades: ERC y Òmnium. Los ortodoxos, o radicales, les acusan de «venderse» a cambio de la medida de gracia y han convertido a sus líderes en blanco de sus ataques.

Este martes, en las redes catalanas, Pedro Sánchez ya no era el blanco de las iras. Lo sustituyen Oriol Junqueras y Jordi Cuixart, a los que recriminan no rechazar la medida de gracia, «debilitando» así la causa independentista, según los más hiperventilados.

Junqueras es, en este sentido, un sospechoso habitual para el independentismo radical. Lo ha sido desde que su partido empezó a construir el discurso sobre la necesidad de «ampliar la base» del independentismo, admitiendo de este modo que en 2017 no existía una mayoría que justificara la declaración unilateral de independencia. La carta en la que hace dos semanas agradecía por primera vez la concesión de los indultos ha completado su identificación con los «traidores» a la causa para una parte del independentismo.

Junqueras, traidor

«Oriol Junqueras no nos representa, Oriol Junqueras es un traidor» coreaban este lunes los manifestantes que protestaban a las puertas del Liceo contra la medida de gracia anunciada por Pedro Sánchez. Manifestantes independentistas que exigían independencia y amnistía, convencidos de que Esquerra, bajo la batuta de Junqueras, ha abandonado la lucha por la independencia para concentrarse en el control de las instituciones autonómicas.

Sólo le faltaba a Esquerra que uno se sus dirigentes históricos, el ex presidente del Parlament Ernest Benach fuera «pillado» en el patio de butacas del Liceo escuchando a Pedro Sánchez. Benach tuvo que explicarse ante la prensa, argumentando que se encontraba en calidad de representante de la empresa para la que trabaja, «en ningún caso en representación institucional». Aún así, la organización le situó en segunda fila, junto al ex presidente José Montilla.

Jordi Cuixart se ha sumado ahora al olimpo de los traidores a la causa independentista. Durante el juicio del procés se convirtió en el más admirado de los procesados por su «lo volveremos a hacer» pero también por su reconocida neutralidad en la batalla entre ERC y Junts. Pero esa condición de líder moral del independentismo casa mal, a ojos de sus seguidores, con la condición de agraciado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Tanto a él como a Junqueras los acusan de haber «negociado» los indultos.

Òmnium no es independentista

En las últimas horas, se han reproducido los mensajes de supuestos socios de Òmnium anunciando en redes que rompen su carné de la entidad cultural por indulto aceptado por Cuixart. Fotografías de carnés rotos acompañadas de un sesudo debate sobre la posibilidad de rechazar el indulto, con Nelson Mandela -como no- de ejemplo. «He leído que Mandela rechazó el indulto seis veces» aseguran.

«A los que dicen que no se pueden rechazar los indultos» responde otro, «les recuerdo que son reversibles. Así que si es cierto que están en contra, que vayan al Parlament y se encadenen en la entrada hasta que haga efectiva la DUI, eso es desobediencia». Otros aseguran que Cuixart -tres años y medio en prisión- «nunca ha dicho que sea independentista». Tampoco la entidad que preside, según los críticos.

Recriminan además a Òmnium que no participara en la convocatoria de la manifestación a las puertas del Liceo. El vicepresidente de la entidad, Marcel Mauri, estaba a esa hora entregando las firmas a favor de la amnistía en el Congreso, acompañado por dirigentes de ERC y el PDeCat.

Junts rentabiliza la protesta de la CUP

Quienes sí han rentabilizado la protesta contra Pedro Sánchez convocada por la CUP han sido los diputados de JxCat. Francesc de Dalmases, Titón Laïlla o Salvador Vergès han publicitado su asistencia a la concentración, prodigándose en fotografías con los manifestantes independentistas.

Poco después, la cúpula de Junts completaba la escenificación a las puertas de la Ciudad de la Justicia, donde han acudido a «acompañar» a los ex altos cargo de la Generalitat procesados por la organización del 1-O en la causa que instruye el Juzgado 13 de Barcelona. Allí, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, arremetía contra el presidente del Gobierno.

«Pedro Sánchez ha dicho que la vía judicial se ha acabado» apuntaba Borràs, «pero estamos a las puertas de los juzgados. Habla de reencuentro pero los que nos reencontramos somos los que damos apoyo a altos cargos perseguidos». Para la dirigente de Junts «los indultos llegan tarde» y no son más que una maniobra de Sánchez ante la «colleja que llegará de Europa».

El rechazo a los «extremistas»

El líder del PSC, Salvador Illa, ha equiparado las críticas del independentismo a las de PP, Cs y Vox contra la concesión de los indultos. Illa ha defendido el acto en el Liceo y negado que las ausencias hayan desvirtuado la puesta en escena orquestada por la Moncloa. «He visto muchas más asistencias que ausencias», ha defendido el socialista, para quien el anuncio de Sánchez «ha sido bien acogido» en base a las reacciones «de la mayoría de la sociedad catalana».

«Es un anuncio a favor de la concordia, los que no se manifiestan a su favor son los extremistas de ambos lados» ha argumentado Illa. Nosotros, ha añadido, «estamos en la corriente central de la sociedad catalana que quiere mirar hacia delante dentro del marco de estado de derecho».

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