España

Sánchez abre una nueva era en el Gobierno y Podemos celebra la salida de Calvo: "Era tóxica"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en el Congreso. EFE

Podemos ha seguido las noticias de la amplísima remodelación del Gobierno con expectación. Y ha recibido el anuncio con cierta satisfacción fundamentalmente por la salida de la que fuera vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Y aunque no han faltado enfrentamientos a cara de perro con su sucesora, Nadia Calviño, a cuenta por ejemplo del Salario Mínimo Interprofesional y convertida no pocas veces en la bestia negra de los morados, prefieren el estilo de la ministra de Economía que el de la anterior número dos gubernamental.

Satisfechos de que la remodelación no haya tocado a ninguno de los suyos, conforme al acuerdo que alcanzaron en este sentido cuando rubricaron el pacto de coalición, afirman con ironía que la salida de Calvo «parece que la ha diseñado Juanma del Olmo», en referencia al ex director de gabinete de Pablo Iglesias y ex responsable de comunicación de Podemos.

Los medios morados consultados explican que la gran diferencia entre Calvo y Calviño es que la responsable del área económica del gobierno «es una persona que va de cara», frente a la cordobesa «que hace un discurso de izquierdas pero que luego pone palos en las ruedas» como responsable de la comisión de secretarios y subsecretarios, cometido que recaerá ahora en Félix Bolaños en calidad de ministro de la Presidencia. En definitiva, afirman tajantes que Calvo «era muy tóxica» para la convivencia interna de la coalición.

Lo más probable es que Calvo,  actual secretaria de igualdad de Ferraz, acabe presidiendo el partido a partir del 40 congreso, que se celebra a mediados de octubre, en sustitución de Cristina Narbona. Además queda por ver el futuro del que era titular de Transportes así como secretario de Organización socialista y portavoz de facto del PSOE, José Luis Ábalos.

Todo apunta a que el valenciano pidió dar un paso atrás por cuestiones familiares. Bien es cierto que tanto en el partido como en el Grupo Socialista se apuntaba a un cambio de ubicación de Ábalos por asumir demasiadas competencias, pero en ningún caso que se quedase a la vez fuera del Ejecutivo y sin la secretaria de Organización de Ferraz, el auténtico núcleo de poder del partido. La portavoz del grupo Socialista, Adriana Lastra, gana enteros como secretaria de organización, tal y como adelanto El Independiente.

Iceta, el gran perdedor

Ha sorprendido el relevo del catalán Miquel Iceta del Ministerio que lleva los asuntos territoriales para pasar a ocupar una cartera tan poco política como la de Cultura. Esto puede llegar a comprometer su presencia en la mesa de diálogo con la Generalitat, donde tenía una silla garantizada si hubiese conservado su anterior ministerio y cuya presencia sería ahora en calidad de líder de los socialistas catalanes.

Incluso se barajó su nombre para encargarse de la portavocía del Gobierno, aunque fuentes socialistas señalaron a El Independiente las reticencias que podría suscitar tener un portavoz proveniente del PSC tan implicado en la agenda catalana. Entienden que no se le habría considerado un portavoz del conjunto del gobierno, sino para un capítulo muy concreto de la acción política.

Desposeído de la gestión de los asuntos territoriales y sin la portavocía, lo de Iceta ha sido sin duda una bajada en el escalafón gubernamental. La nueva portavoz del Gobierno será la manchega Isabel Rodríguez, hasta ahora alcaldesa de Puertollano, y que ya fue portavoz del gobierno autonómico con José María Barreda.

‘Otro gobierno’ sin Redondo ni Iglesias

Pero si hay una decisión que ha removido a los cimientos de Moncloa ha sido la marcha del director de gabinete de Pedro Sánchez, el que fuera todopoderoso Iván Redondo, para sustituirlo por el perfil netamente político y socialista de Óscar López, actual responsable de Paradores del Estado. En el entorno de Redondo aseguran que ya pidió irse en 2019 y que aprovechando la actual remodelación reiteró su petición. Vuelve el presidente así a una cierta ortodoxia más alejada de los golpes de efecto que tanto le gustaban al «spin doctor».

En Moncloa afirman que sin Pablo Iglesias y sin Iván Redondo «nos encontramos ante otro gobierno que nada tiene que ver con el anterior». «El presidente hace buenos equipos y para eso es extremadamente frío. Toma las decisiones que van bien al proyecto y no por consideraciones personales», trasladaban durante la semana fuentes gubernamentales

Es por ello que algunos cambios han respondido a criterios de carácter estratégico y más pensando en el futuro del partido. Es el caso de la nueva titular de Educación, Pilar Alegría, nombre que Ferraz viene promocionando para relevar al líder del partido en Aragón y presidente autonómico, Javier Lambán, muy crítico con Sánchez en cuestiones como las medidas de gracia a los presos del procés. De hecho, Alegría ya estuvo en las quinielas para intentar descabalgar a Lambán en el anterior congreso territorial.

Sánchez cambió el calendario de los cambios

Otra sorpresa la ha constituido el momento escogido. Prevista la remodelación ministerial en un principio para el mes de julio si la decisión sobre los indultos se hubiese complicado a efectos de opinión pública, Presidencia decidió retrasar la crisis de Gobierno al mes de septiembre. Pero en las últimas horas se precipitó todo, muy probablemente para acabar con las preguntas recurrentes en cuanto a la remodelación ministerial pero, también, para terminar con la controversia en torno al consumo de carne y los chuletones en su punto.

El asunto no ha dejado muy bien parado al presidente del Gobierno entre un amplio sector de la base electoral socialista habida cuenta, además, de que la propuesta expresada por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, está en el proyecto España 2050, que con tanto boato presentó el jefe del Ejecutivo el pasado mes de mayo y en el que se abogaba por reducir la ingesta de alimentos de origen animal.

En lo que afecta a la cuota de Unidas Podemos en el gobierno se mantiene sin cambios, según acordó Sánchez con la ahora vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Eso no quiere decir que sea un núcleo intocable e inamovible, sino que correspondería a la ministra de Trabajo abordar dicha remodelación si lo estimase conveniente y si el delicado juego de equilibrios internos le dejan a ella margen de maniobra. De momento no parece que haya ninguna intención de introducir cambios.

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