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La Ertzaintza denuncia que lanzarle botellas "se ha convertido en un acto más de la fiesta"

Los incidentes en la disolución de botellones y concentraciones prohibidas se repiten desde hace días en distintos municipios vascos y han provocado ya varios agentes heridos. El Gobierno acusa de "incívicos e insolidarios" estos comportamientos.

IREKIA

La celebración de botellones y concentraciones festivas en la calle incumpliendo las prohibiciones y restricciones fijadas por el Gobierno vasco han elevado la tensión en la Ertzaintza y el Gobierno vasco. Los graves incidentes ocurridos en varias acciones llevadas a cabo por los agentes para disolver las concentraciones ha llevado a alzar la voz a los representantes de los policías. También al Ejecutivo vasco denuncia cierta impotencia para aprobar normas suficientes para controlar la pandemia al tener limitado su marco normativo.

En los últimos días han resultado heridos miembros del Cuerpo en enfrentamientos con grupos ciudadanos que incumplían la prohibición de agruparse o de celebrar botellones. Sólo este fin de semana la policía ha interpuesto 104 denuncias por incumplimiento de las normas contra la pandemia. En 15 ocasiones corresponden a mutas por consumir alcohol en la calle en botellones y en mayor medida por no llevar mascarilla.

El consejero de Seguridad, Josu Erkoreka, aseguró ayer que la Ertzaintza actúa con los medios que tiene disponibles y subrayó que, con la posibilidad de haber declarado un toque de queda, este tipo de situaciones e incidentes se habría disipado de modo sustancial. En los últimos días se han registrado incidenctes o situaciones tensas al disolver un botellon en localidades como Villabona, Vitoria, Plentzia, Urretxu o San Sebastián.

El Ejecutivo de Iñigo Urkullu lleva días reclamando al Ejecutivo de Pedro Sánchez un marco legal suficiente que permita a las comunidades autónomas adoptar medidas más contundentes que pueda habilitarles para limitar la movilidad y las agrupaciones. La semana pasada el lehendakari Urkullu dejó la puerta abierta a acudir a los tribunales en busca de aval para limitar la movilidad nocturna. Hasta ahora el rechazo de los jueces a autorizar estas restricciones de derechos fundamentales han retraído al Ejecutivo vasco a implantarlas.

En los últimos días la Ertzaintza ha tenido que intervenir en numerosas localidades vascas para disolver concentraciones, botellones o fiestas que en algunos casos han derivado en incidentes. Erkoreka arremete con dureza contra las personas “incívicas e insolidarias” que están protagonizando estos hechos: “Es una incivilidad sin nombre”, más aún, destaca el consejero de Seguridad, tras los datos de la quinta ola que se registran en el País Vasco. Ayer la tasa de contagio se incrementó hasta el 13% de los test realizados y la incidencia acumulada en toda Euskadi alcanzó los 808 casos por cada 100.000 habitantes.

Falta de claridad en las normas

Seguridad afirma que se están empleando los medios que tiene disponible la Ertzaintza, si bien no oculta que su plantilla está reducida en alrededor de 900 agentes, a la espera de que una nueva promoción de policías permita alcanzar los 8.000 miembros de los que está compuesto el Cuerpo: “Los medios son los adecuados y se opera bajo los principios de eficacia y proporcionalidad”.

En los últimos días los sindicatos de la Ertzaintza han denunciado la situación que se está generando y que suma ya varios agentes heridos. El sindicato ERNE afirma que la solución a este tipo de comportamientos no puede ser la policía. El portavoz de la central, Aitor Otxoa, asegura que uno de los problemas que está favoreciendo el actual escenario es la “falta de claridad” de las normas en vigor: “No se pueden hacer normas voluntarias en su cumplimiento, como ha hecho el Gobierno vasco. El ciudadanos no tiene claro cuales son las normas en vigor y cuales no”.

Desde ERNE apuntan que “no damos abasto” y recuerda que carecen de casi un millar de efectivos. Denuncian además que la presencia de las unidades de la Ertzaintza se han convertido para algunos grupos en “un acto más del programa de las ‘no fiestas”: “No sabemos si están organizados o no, pero cuando llegamos nos reciben a botellazos, nos hemos convertido en un acto más del programa de fiestas”.

También señalan que el material de dispersión con el que cuentan no siempre es el más adecuado. Los proyectiles de foan que emplean , “es algo que a muchos les trae sin cuidado, lo evitan con un escudo y ya está. Eso nos obligaría a actuar cuerpo a cuerpo y para ello hacen falta más efectivos. Y si además, no hay sanciones…”.

El ‘Pim, pam pum’

Otra de las central de la Ertzaintza y las Policías Municipales, ESAN, denuncia que actualmente a los agentes que se les envía a disolver este tipo de concentraciones se les está poniendo en riesgo, “está en peligro su integridad física y en algunos casos incluso su vida”. Reiteran que el lanzamiento de objetivos y la virulencia de algunas personas elevan el riesgo de sus acciones. Afirman que desde unos días ven “con absoluto estupor” el incremento de agresiones a la Policía: «El cansancio y las en ocasiones absolutamente incomprensibles resoluciones judiciales” se han convertido, según ESAN, en el germen de una situación “tan difícil de controlar como peligrosa”.

También desde la oposición se ha denunciado la situación en la que se está abordando esta fase de la pandemia y las condiciones en las que la Ertzaintza está teniendo que hacer cumplir las medidas de prevención. El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, denunció ayer que “la Ertzaintza no puede ser el ‘pim, pam, pum’ de los jóvenes radicales”: “No puede salir tan barato el desacato a la Ertzaintza y la Policía Municipal”.

El líder de los populares denuncia que la repetición de los incidentes demuestra la insuficiencia de las medidas de control de la pandemia y de los recursos para hacerlas cumplir. Responsabiliza tanto a Urkullu como a Sánchez de la situación: “No puede ser que estemos cada fin de semana esperando el balance de heridos de la Ertzaintza”.

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