Un guardia civil de Tráfico pide la documentación a un conductor en un control de carretera.

Un guardia civil de Tráfico pide la documentación a un conductor en un control de carretera. EP

España

Incertidumbre y malestar entre los guardias civiles de Tráfico en Navarra: se sienten "moneda de cambio"

Los agentes afectados por el traspaso de la competencia al Gobierno foral, que se formalizará el 1 de diciembre, desconocen las condiciones que se les ofrecerán para integrarse en la Policía Foral / Muchos terminarán marchándose a otras comunidades

«Hay mucho desconcierto, mucha incertidumbre y mucho abandono por parte del poder político. La gente siente que se le está utilizando como moneda de cambio por un apoyo político». Las palabras de Fernando (nombre simulado para preservar su identidad) resumen la sensación que sienten muchos de los guardias civiles de Tráfico destinados en Navarra desde que a mitad de semana se conoció la fecha en la que se consumará el traspaso de estas competencias a la Policía Foral: el próximo 1 de diciembre.

Se trata de una vieja reivindicación de un sector de la clase política navarra que está próxima a hacerse realidad. En la práctica, su ejecución llega año y medio tarde en relación con la previsión que se detalla en el acuerdo que el PSOE firmó con el PNV el 30 de diciembre de 2019 para que votara a favor de la investidura de Pedro Sánchez: «Se procederá en el plazo de seis meses al traspaso de las competencias de tráfico a la Comunidad Foral de Navarra, con el mismo contenido y extensión que las realizadas en su momento a la Comunidad Autónoma Vasca».

Navarra se convertirá así en la tercera autonomía a la que se traspasan los servicios y funciones de la Administración del Estado en materia de tráfico y circulación de vehículos a motor. La primera fue Euskadi en virtud del decreto firmado por Matías Rodríguez Inciarte en su condición de ministro de la Presidencia el 15 de octubre de 1982, dos semanas antes de que se celebraran las primeras elecciones que ganó Felipe González. Cataluña se convirtió en la segunda el 13 de marzo de 1998, siendo Mariano Rajoy ministro de Administraciones Públicas.

De momento, tan sólo se conoce cuándo se firmará formalmente el traspaso. La fecha la anunció el pasado miércoles la presidenta navarra, María Chivite (PSOE), tras reunirse con la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez. Pero se desconoce cómo se llevará a cabo la transferencia y qué condiciones laborales se ofrecerán a los guardias civiles de Tráfico que deseen cruzar la ‘pasarela’ e ingresar en la Policía Foral para no tener que abandonar la comunidad y poder seguir realizando un trabajo similar. ¿Se respetará la antigüedad? ¿Y los años de cotización? ¿Y el rango? ¿Cobrarían lo mismo? Demasiadas preguntas sin respuestas por ahora.

La posibilidad del trasvase se prevé en la disposición adicional novena de la Ley foral de las Policías de Navarra, vigente desde finales de 2018: «En caso de que se ejecute lo establecido en la Ley orgánica de reintegración y amejoramiento del régimen foral de Navarra, relativo a la asunción de nuevas competencias en materia policial por parte de la Comunidad Foral de Navarra, se podrán habilitar, dentro del marco del órgano bilateral competente y en los términos que disponga la administración competente, los mecanismos necesarios para permitir la integración de funcionarios del Estado que presten ese servicio en la actualidad».

Los agentes afectados desconocen todavía qué condiciones se les ofrecerán para pasarse a la Policía Foral

Los 175 agentes que integran la dotación de Tráfico de la Guardia Civil en Navarra desconocen a día de hoy cuál será su futuro a partir del 1 de diciembre. Tendrán que elegir entre tres caminos: pedir destino en otra comunidad para seguir enrolado en la Agrupación, continuar sirviendo en Navarra pero en otra unidad del Instituto Armado o integrarse en la Policía Foral. En algunos casos, la decisión final dependerá de las condiciones que se ofrezcan para el cambio de Cuerpo.

«La mayoría de los guardias civiles no está por la labor de pasarse a la Policía Foral, sino por marcharse a otra comunidad para seguir en tráfico. Yo diría que el 80 % está allí de manera forzosa», explica uno de los agentes con los que ha hablado este diario. Y añade: «La mayoría se quiere ir porque integrarse en el otro Cuerpo no les supone ningún beneficio económico. Cobrarían lo mismo, no habría incremento como sí ocurriría en el caso de Cataluña. Además, en la Guardia Civil puedes optar a una plaza más cómoda profesionalmente antes de los 60 años y en la Policía Foral, no».

No sólo los agentes afectados por el traspaso de la competencia. También los policías forales quieren conocer qué condiciones les ofrece el Gobierno autonómico a los que visten ahora el uniforme verde para cruzar la ‘pasarela’. «Ninguna rémora para los guardias civiles, pero que tampoco suponga una discriminación para los policías forales», explica a este diario Francisco Javier Tarazona, secretario general del Sindicato de Policía Foral (SPF, mayoritario en el Cuerpo). Éste dice tener datos que demuestran que «cobra más» un guardia civil, que percibe un complemento de territorialidad de 682 euros al mes por estar destinado en esta comunidad. La ejecución del acuerdo de equiparación salarial ha permitido que los sueldos de los agentes que integran las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se incrementen de manera importante.

Escrito sindical al Gobierno navarro

En este contexto, la Comisión de Personal de la Policía Foral ha enviado un escrito este viernes al consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, en el que piden conocer «las condiciones laborales (salariales, antigüedad, provisión y acceso a puestos de trabajo, ascensos…)» que comportará la activación de la citada disposición adicional con la que se ofrecerá una salida a los guardias civiles afectados. Los representantes de los agentes también exigen conocer la «hoja de ruta» y los pasos que se van a dar en los próximos meses con vistas a la asunción de la competencia.

De momento, el Ministerio del Interior ha asegurado que ningún guardia civil que desee seguir residiendo en Navarra tendrá que abandonar la comunidad con el traspaso de la titularidad, ya que podrán pedir destino en otras unidades del Cuerpo. El Gobierno de Chivite, por su parte, anuncia condiciones «atractivas y adecuadas» a los agentes que decidan seguir sirviendo en la comunidad, bien sea como funcionarios forales o en otras plantillas de la Guardia Civil. Pero la letra pequeña se desconoce aún y eso está generando mucha incertidumbre.

Sea como fuere, Tarazona considera «imposible» que el próximo 2 de diciembre los guardias civiles de Tráfico dejen de prestar las funciones de vigilancia y control en las carreteras de Navarra. La razón es bien sencilla. El Gobierno foral ha reconocido que necesitaría 149 agentes más para poder ejercer dichas competencias y es más que improbable que esa cifra se consiga con el traspaso entre Cuerpos. «Una cosa es la titularidad y otra el ejercicio de esa competencia», zanja el líder del SPF.

Los sindicatos piden a Chivite que les diga qué condiciones se ofrecerán a los guardias civiles y exigen que no haya discriminación con los policías forales

Es muy posible que pasen años hasta que la Policía Foral ejerza exclusivamente el control del Tráfico y pueda prescindir de la Guardia Civil. De hecho, algunas previsiones sitúan ese escenario no antes de 2024. Ello también dependerá de quién gobierne la comunidad, puesto que hay formaciones -como la coalición electoral Navarra Suma, integrada por el PP, Ciudadanos y UPN- que son partidarios de que siga siendo compartido. Como hasta ahora.

«La Policía Foral no tiene capacidad operativa de asumirlo el 1 de diciembre. Habría una patrulla dando vueltas pero no habría vigilancia y control en las carreteras de Navarra. De aquí a diciembre no hay tiempo de formar a la gente», opina un agente del Instituto Armado. Éste considera que la ciudadanía «no es consciente» de que los guardias civiles de Tráfico no se limitan sólo a la imposición de multas sino que prestan un «apoyo importante» con sus controles a otras unidades del Cuerpo, especialmente a las de investigación. Y eso -resalta- se perdería si se consuma el repliegue.

Con la asunción de las competencias en materia de tráfico y circulación de vehículos a motor, la Policía Foral reforzará su espíritu fundacional. Su creación se remonta al 30 de octubre de 1928 como Cuerpo de Policías de Carretera, teniendo entre sus misiones la de «vigilar la circulación e inspeccionar los impuestos provinciales». El 4 de diciembre de 1964 se reorganizó y pasó a adoptar la denominación actual, contando en la actualidad con una plantilla que sobrepasa ligeramente los 1.000 agentes y que está repartida en comisarías de siete municipios (Pamplona, Tudela, Alsasua, Elizondo, Estella, Sangüesa y Tafalla).

A partir del próximo 1 de diciembre asumirá nuevos cometidos tras la concesión realizada por Pedro Sánchez al PNV a finales de 2019 para poder ser investido. Las dudas no resultas aún son si será de momento sólo sobre el papel y cuántos de los 175 guardias civiles que sirven actualmente en Navarra en la Agrupación de Tráfico decidirán cambiar de uniforme. «La mayoría se irá a otras comunidades», pronostica sin dudarlo un agente. En otoño se despejará posiblemente la incógnita.

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