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Las encuestas impulsan a Juanma Moreno en Andalucía pero le dejan en manos de Vox

Según sus cálculos internos, de celebrarse hoy elecciones autonómicas el PP tendría que alcanzar un acuerdo con los de Santiago Abascal para revalidar la presidencia de la Junta | Ciudadanos resiste pero no lo suficiente como para reeditar el pacto de 2018

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. EUROPA PRESS

La sombra de un adelanto electoral en Andalucía no ha abandonado a Juanma Moreno ni con el arranque del nuevo curso. El barón popular no se ha movido un ápice de su posición de agotar la legislatura y celebrar autonómicas cuando lo marque el calendario ordinario, pero las dudas tanto dentro como fuera del Partido Popular abona el camino hacia una prematura apertura de urnas que no pocos se empeñan en situar a principios de primavera de 2022 «a más tardar».

Moreno Bonilla está decidido a replicar en Andalucía el éxito de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. La espera, según apuntan fuentes populares, debería servir para armar su mayoría y robar papeletas a Vox, un trasvase que en el cuartel general de Génova aseguran que ya ha comenzado. Pero si no es posible, lo que tiene claro el actual presidente de la Junta es que lo óptimo sería reeditar un pacto con Ciudadanos, su actual socio de gobierno, más que con Vox, sobre todo ahora que Pablo Casado ha emprendido un rumbo claro al centro político y ha desmarcado casi por completo su estrategia de la de Santiago Abascal.

El problema es que Ciudadanos agoniza, y no logra recuperar el fuelle perdido tras los últimos batacazos electorales. Y en el PP son conscientes de ello. Tanto es así que, según los cálculos internos de los populares, la formación que Andalucía lidera Juan Marín no pasaría en estos momentos de los dos escaños en el mejor de los casos si ahora se celebrasen elecciones autonómicas, una circunstancia que en la dirección regional ven suficiente aliciente como para defender a ultranza el agotamiento de la legislatura, con la esperanza o bien de que Ciudadanos logre rearmarse o bien de que el PP consiga crecer lo suficiente a costa de Vox como para no necesitar más que su apoyo de forma puntual, como ha logrado Ayuso en la Comunidad de Madrid.

Según las encuestas internas que manejan altos cargos del partido de Pablo Casado, el PP de Juanma Moreno se situaría a día de hoy en una horquilla de entre 48 y 50 escaños, un resultado que dobla prácticamente el resultado que obtuvo el líder del PP regional en las autonómicas de 2018, cuando la derecha logró dar el ‘campanazo’ y arrebató el poder a la izquierda en Andalucía. Aún logrando este resultado, la marca popular en Andalucía se quedaría aún a entre cinco y siete escaños de la mayoría absoluta, de modo que Moreno se vería obligado a estrechar la mano con Vox. La formación de Santiago Abascal -que sigue sin un líder claro en Andalucía- se quedaría en los 12 escaños según los cálculos internos del PP, mismo resultado que obtuvo hace tres años.

Recelos en el PP por Macarena Olona

Ella misma se descartó como candidata, pero eso no hizo que en el PP cesasen los recelos internos por la posibilidad de que Macarena Olona termine asumiendo las riendas de Vox en Andalucía y se convierta en competidora directa de Juanma Moreno. El partido aún no ha tomado la decisión sobre quién ocupará tal responsabilidad, pero los populares temen que Abascal se termine decantando por Olona y se guarde tal golpe de efecto cuando la fecha electoral se confirme.

La diputada en el Congreso y secretaria general del Grupo Parlamentario es uno de los activos más valiosos de la formación de Santiago Abascal a nivel nacional, y en el PP aseguran ser conscientes de que la confirmación de su candidatura en Andalucía podría robarles más votos de los deseados por el auge de la diputada por Granada y la fuerza de su nombre frente al de otros posibles candidatos, como Patricia Rueda o Manuel Gavira.

El PSOE-A no despega

Uno de los motivos que esgrimían algunos sectores de Génova para abrir la puerta a un adelanto electoral en Andalucía pese a las reticencias del presidente de la Junta era la situación de debilidad por la que atraviesa el PSOE-A, que ha sufrido recientemente una profunda renovación interna que puso punto y final al liderazgo de la veterana Susana Díaz al frente del barco socialista andaluz. Pero Juan Espadas tampoco logra despegar.

Al menos de momento, la renovación del organigrama socialista no ha traído consigo efectos positivos en las encuestas, e incluso hay sondeos que sitúan al PSOE-A por debajo de la marca que obtuvo Susana Díaz en las últimas autonómicas, como pronosticó el último estudio del Centro de Estudios Andaluces en su último barómetro, que en su publicación de julio pronosticaba un porcentaje del 23,3% en intención de voto. Sondeos más recientes, como el publicado por NC Report para La Razón en agosto, dibujan la misma tendencia: el instituto privado cifró en 115.000 los votos que habían perdido los socialistas andaluces en tan sólo dos meses.

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