España 10 años del cese de actividad de ETA

"Diez años después, a la izquierda abertzale aún le queda reconocer el daño causado"

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, asegura que en esta década desde el fin de las acciones de ETA la convivencia avanza "pero queda mucho". Garantiza que los presos de ETA tendrán el mismo trato que el resto de internos.

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno vasco, Beatriz Artolazabal.

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno vasco, Beatriz Artolazabal. G.V/ MITXI

El próximo miércoles se cumplirá una década desde que ETA anunció el cese de sus acciones terroristas. Aquel 20 de octubre de 2011 Euskadi y el resto del país respiraron algo más tranquilos. Oficialmente, la banda no se disolvería hasta casi siete años más tarde. Se inició entonces el camino de la reconstrucción de la sociedad vasca, de la reparación de las víctimas y de la batalla por el esclarecimiento de tantos crímenes sin culpables. En el entorno de la banda y la izquierda abertzale la batalla fue por la negociación por el ‘desarme’ de ETA y una ‘solución’ para sus presos, dispersos en cárceles alejadas del País Vasco.

Sin duda, en esta década se han dado pasos. Instituciones como el Gobierno vasco han reconocido y pedido perdón por su alejamiento de las víctimas durante décadas. Las políticas de convivencia se han impulsado y el pulso por el relato ha vuelto a evidenciar la falla que aún persiste entre la izquierda abertzale y el resto de la sociedad. Diez años en los que también la situación de los presos ha cambiado, con el final, de facto, de la política de dispersión iniciada en 1989 y que el Gobierno de Sánchez ha cancelado.

Ahora, el siguiente paso será el acercamiento de los presos de la banda a las cárceles vascas. Desde el 1 de octubre la titular de los centros es la Administración vasca. La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal insiste en que no habrá ningún privilegio ni trato de favor a estos presos, sólo el cumplimiento «con rigor» de la ley. En materia social reconoce que se ha avanzado, que poco a poco se dan pasos en la convivencia pero que a la izquierda abertzale aún le quedan muchos pasos por dar. Sin duda, uno es el fundamental: «La autocrítica y el reconocimiento del daño causado».

Pregunta.- Esta semana se cumplen diez años desde que ETA anunció el cese de sus acciones terroristas. ¿Cuál es su diagnóstico de la situación?

Respuesta.- Después de diez años la sociedad vasca es una sociedad mejor. Después de sufrir durante más de 40 años las atrocidades que ETA realizó y todo lo que la sociedad vasca sufrió, creo que se encuentra en una situación mucho más relajada. Queda un camino por recorrer en lo relativo a la convivencia. Han sido 10 años importantes de cara a ir restaurando las heridas profundas que el terrorismo dejó en la sociedad vasca y que es necesario seguir trabajando. Después de tanto sufrimiento creo que Euskadi es una sociedad más plural e igualitaria en el que la convivencia está asentándose.

P.- ¿Hemos avanzado más rápido o más despacio de lo que hubiera imaginado hace diez años?

R.- En diez años hemos hecho muchas cosas. ¿Si rápido o lento? El tiempo es una medida relativa. Para unos habrá sido rápido para otros no. Tengo claro que no podíamos meter la pata y había que asentar bien esos pasos que tenían que ir consolidando la paz y la convivencia tan anheladas. Los peligros de retorno al principio pudieron ser altos y por eso debíamos ser responsables, para afianzarlos, para no tener ninguna marcha atrás.

P.- El Plan de Convivencia ‘Udaberri’ (Primavera) apunta a que la izquierda abertzale aún debe dar muchos pasos, reconocer el daño causado. Una década después, ¿qué pasos aún se le deben exigir?

R.- Reconocer que lo que pasó fue injusto. Así, la izquierda abertzale daría un paso importante para consolidar la paz. La autocrítica y el reconocimiento del daño causado son aún una asignatura pendiente. Sólo con manifestar que lo que pasó fue injusto y no tuvo ningún sentido ya sería un gran paso.

P.- ¿Cómo habría que materializar ese reconocimiento? ¿Bastaría con verbalizarlos, manifestarlo?

R.- Simplemente diciendo que fue injusto bastaría.

El reconocimiento del daño causado sigue pendiente en la izquierda abertzale»

P.- El presidente Rodríguez Zapatero ha asegurado que Otegi jugó un papel importante en la consecución de la paz. Como líder de la izquierda abertzale, ¿también está siendo una figura importante para alcanzar la convivencia?

R.- Todavía tiene que dar muchos pasos en aras a consolidar esa convivencia. La izquierda abertzale tuvo su papel, a veces, con algunas afirmaciones, se ve que les queda camino por recorrer.

P.- Aunque puntualmente, aún se ven episodios de violencia en la calle, ataques a la Ertzaintza, a sedes de partidos, agresiones a políticos, etc. ¿Cómo los interpreta? ¿El Gobierno vasco ve algún riesgo de regresión?

R.- Nadie perdonaría volver a situaciones del pasado. Algunos episodios esporádicos los entendemos en un marco de personas que ni siquiera están vinculadas con la violencia de carácter político sino más bien con actos vandálicos. No creo que exista en Euskadi un riesgo de volver a acciones pasadas. Sí que creo que aún se producen hechos lamentables que tienen que ver con las amenazas e insultos que algunas personas reciben por tener una ideología determinada y que nada aportan para avanzar en la convivencia.

P.- En esta década se comenzó por reconocer ante las víctimas, lo hizo el lehendakari, el abandono al que se les sometió durante años. ¿Se les ha reparado social e institucionalmente?

R.- Siempre hemos defendido una memoria justa. Hemos reconocido cuestiones que no fueron adecuadamente atendidas. Creo que debemos dar más pasos. Tenemos que tener siempre en cuenta a las víctimas a la hora de implementar las políticas de toda índole. Ahora tenemos una relación estrecha con las asociaciones de víctimas, compartimos y contrastamos con ellas nuestras políticas. Eso no significa que estén de acuerdo con todo pero, desde la lealtad, hemos avanzado de modo importante.

P.- Socialmente, ¿también diría que están presentes o se les ha arrinconado y olvidado?

R.- No, no lo creo. La sociedad vasca reconoce el dolor que las víctimas han sufrido. Desde muchas instancias se está poniendo en valor la generosidad que están mostrando a la hora de seguir con este proceso de paz, de convivencia. Tenemos una relación estrecha con ellas y siempre quiero destacar su valentía y generosidad a pesar del dolor sufrido. Son una parte activa para seguir trabajando. Personalmente, y como consejera, creo que son una parte muy importante. 

P.- Sindicatos de la Ertzaintza han pedido más medios para resolver los asesinatos de sus compañeros aún sin resolver. Les piden que medien ante el Ministerio del Interior para que se den pasos. ¿Lo han hecho? ¿Puede el Gobierno Vasco hacer algo más?

R.- Estamos trabajando dentro de nuestras competencias en ir ayudando al esclarecimiento dentro de lo que podemos aportar. Lo deseable sería que todos los atentados estuvieran resueltos, que judicialmente existiera esa posibilidad, pero tendrá que ser la investigación de los jueces y las Cuerpos y Fuerzas del Estado quien lo impulse.

P.- ¿Cómo construimos la memoria? En ocasiones da la sensación de que hay dos procesos paralelos, el que lideran ustedes a través del Instituto Gogora y el que lidera el Gobierno central en el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo.

R.- No, no es así. No comparto esa idea. Aquí pueden existir diferentes iniciativas de los diferentes gobiernos en el ámbito de la memoria, pero para nada es una confrontación ni un choque. Es colaboración y coordinación, compartir un mismo objetivo; poner en valor esa memoria, las más recientes vinculada al terrorismo de ETA y de Estado, el del GAL, etc. y la memoria histórica, que también es necesario trabajar. No hay víctimas de primera y de segunda, sería bueno que no se ponga en confrontación unas víctimas contra otras. La violencia siempre es injusta, cualquier tipo de víctima tiene la misma consideración. No voy a hacer ninguna separación entre víctimas. Tienen todo mi respeto, afecto y consideración.

No creo que exista riesgo de volver a acciones del pasado, pese a que se producen aún hechos lamentables»

P.- Decía que la izquierda abertzale tiene pasos pendientes por dar. ¿Los poderes del Estado los tienen por su implicación en la ‘guerra sucia’ contra ETA, en la que también muchos crímenes siguen aún sin resolver?

R.- Sí. El Gobierno del Estado es necesario que haga también esa autocrítica y que seamos conscientes de que el futuro pasa por la verdad, que es necesarios que se conozca en todos sus términos. Eso no les debilita, al contrario, engrandece a quien reconoce que algo se hizo mal, que utilizar los poderes del Estado para una ‘guerra sucia’ no trajo más que más dolor y a algunos les pudo dar argumentos para seguir con una lucha terrorista que no tenía ninguna justificación. Es necesario que se produzca ese esclarecimiento de los hechos, redundará en una mejor democracia y de la convivencia. Ya lo hemos demandado y sería importante que se produjera, por ejemplo, la desclasificación de documentos secretos.

P.- Se lo han reclamado pero el Gobierno no parece muy por la labor. ¿Es optimista? ¿Veremos gestos del Ejecutivo Sánchez en este sentido?

R.- Yo siempre soy optimista. Sería un paso muy importante que fueran conscientes de que esa mirada al futuro debe hacerse con una mirada al pasado. Reconocer que las cosas no se hicieron bien es valentía para seguir construyendo democracia. Espero y deseo que puedan reflexionar para seguir avanzando.

P.- Llevan dos semanas al frente de las prisiones en Euskadi. ¿Cómo las han encontrado?

R.- Son infraestructuras sobre las que habrá que hacer inversiones. Tenemos una cárcel moderna, la de Álava, que va a permitirnos poner en marcha el modelo penitenciario vasco. La cárcel de Gipuzkoa será sustituida en la primavera de 2023 por una moderna instalación y en Basauri tendremos que analizar la infraestructura para poder actualizarla. Querría reconocer a los funcionarios de prisiones su trabajo, es un colectivo que ha sufrido la amenaza de ETA y al que debemos reconocer y cuidar. Ahora aspiramos a mejorar un modelo penitenciario en el que pretendemos intensificar los procesos de resocialización, la justicia restaurativa y los mecanismos de semilibertad. Es una carrera de largo recorrido. Tenemos que dar pasos poco a poco sin generar muchas expectativas que luego no seamos capaces de cumplir.

P.- Los presos de ETA, por la situación penitenciaria que tienen hasta ahora, serán los que más cambios perciban cuando ingresen en el modelo vasco de prisiones. ¿Cómo diría que les cambiará el modo de cumplir su condena?

R.- La política penitenciaria le compete al Estado. Nosotros, con nuestros recursos, ofrecemos diferentes alternativas y programas a todas las personas privadas de libertad para llevar a cabo el proceso de reinserción social, independientemente del delito. Los mismos derechos y obligaciones para todos los presos. No somos ingenuos, sabemos que los presos de ETA generan una atención mediática de la que no soy ajena. La población reclusa, el 95%, no tiene delitos de terrorismo y hay que atender a las necesidades de todos. Los presos de ETA irán progresando de grado y tendrán los beneficios en función de lo que marque la ley penitenciaria. Habrá una Junta de Tratamiento que valorará su expediente y veremos en qué situación se encuentra.

P.- Medidas, beneficios y progresiones que la Justicia deberá avalar en cualquier caso…

En el caso de la progresión de presos de ETA, será la Audiencia Nacional la que decidirá»

R.- La Junta de Tratamiento propone, el Gobierno vasco aceptará o no la propuesta y finalmente, si hay recursos por el juez, se tendrá que resolver. En el caso de los presos de ETA será la Audiencia Nacional la que tendrá que decidir sobre su progresión o no, sobre si reúnen las condiciones o no. Todo se hará desde un rigor técnico y en base a los informes de los distintos agentes implicados en la progresión o regresión de grado.

P.- En las últimas semanas Interior ha intensificado el traslado de presos de ETA a cárceles vascas. ¿Cuándo  llegarán todos los presos de ETA a cárceles del País Vasco? ¿Existe un calendario para que ese acercamiento sea completo?

R.- Siempre hemos defendido que las situaciones de excepcionalidad deberían desaparecer desde el momento que ETA ha desaparecido. Lo idóneo sería que los presos vascos que tengan arraigo en Euskadi cumplan sus condenas en cárceles vascas, tanto los de ETA como el resto. Son los presos los que deben solicitarlo a la dirección general de Instituciones Penitenciarias. A partir de ahora Interior deberá compartir con nosotros esas peticiones para coordinar los posibles traslados.  

P.- ¿Hay peticiones de presos de ETA sobre la mesa para trasladarles a prisiones vascas?

R.- Yo no tengo las peticiones, las tiene el Ministerio del Interior. Ahora son 66 los presos de ETA en cárceles vascas y quedan algo más de 80 más por ser trasladados.

P.- Para los ciudadanos que están recelosos por la asunción del Gobierno vasco de la competencia de prisiones, ¿cómo les aseguraría que no habrá trato de favor alguno a los presos de ETA?

R.- Porque sería una ilegalidad. Puedo entender que exista un interés político en asegurar que la asunción de prisiones por Euskadi puede beneficiar a los presos de ETA. Para nosotros los presos todos tendrán los mismos derechos y obligaciones y estarán sujetos a la Ley General Penitenciaria. Hay que trasladar tranquilidad a la opinión pública. Vamos a intentar que el modelo penitenciario vasco beneficie a toda la población reclusa. El objetivo es que no reincidan. Me gustaría que los partidos políticos con responsabilidad de gobierno fueran rigurosos a la hora de lanzar algunos mensajes que lo único que quieren es confundir a la opinión pública. Nos deberían dar la oportunidad de ver cómo estamos trabajando.

El Estado debe hacer autocrítica por la ‘guerra sucia, no le debilitaría, le engrandecería»

P.- Han pasado más de 50 años desde el final del Franquismo y la herida aún supura. ETA deja otra historia de dolor de medio siglo, ¿Cuándo cree que la herida de la violencia terrorista pueda cerrarse?

R.- Es complicado. Estas heridas hay que sanarlas, curarlas para que no se vuelvan a abrir. Me gustaría que en un futuro no muy lejano mis hijos y los ciudadanos de este país puedan sólo recordar lo vivido, no podemos olvidarlo. No puede volver a ocurrir. Tenemos mucho camino por realizar. Vamos a ir poco a poco para afianzar ese futuro en paz que tantas vidas y sufrimiento ha costado. Si fueron 50 años de violencia espero que sean muchos menos los que necesitemos para curar la herida. Va a depender de muchos factores. Los partidos políticos tenemos mucha responsabilidad para dar esos pasos, para consolidar la convivencia. Nosotros hemos planteado el plan ‘Udaberri’, una ‘Primavera’ después de un invierno muy oscuro y frío. Espero que podamos trabajar en esos mínimos que nos permitan un país mejor para todos. Ya veremos.      

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