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Albert Rivera ofreció a Álvarez de Toledo ser la candidata de Cs en la Comunidad de Madrid

La diputada por Barcelona revela en 'Políticamente indeseable' su 'idilio' con el ex líder de Ciudadanos: "Era un mal estratega y tenía una querencia política pequeña"

El ex vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado; y la diputada del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo.

El ex vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado; y la diputada del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo. EP

El libro de Cayetana Álvarez de Toledo llega este jueves a las librerías no sin polémica. A lo largo de más de 500 páginas, la ex portavoz parlamentaria del PP expone diferentes reflexiones, anécdotas y confesiones que relatan a cámara lenta los episodios más relevantes de su vida política de los últimos años, incluido aquel aciago 17 de agosto en que Pablo Casado la purgó de la dirección del Grupo Popular en el Congreso para situar en su lugar a Cuca Gamarra. Pero la diputada por Barcelona no sólo coloca en el disparadero a Teodoro García Egea y otros miembros del PP, sino que destaca las luces y sombras de otros dirigentes con los que se cruzó en su larga trayectoria pública. Un dato interesante que desmenuza en Políticamente indeseable es cómo Albert Rivera le ofreció ser la candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Comunidad de Madrid… y cómo ella lo rechazó.

La autora relata cómo ambos coincidieron en varias cenas y cafés antes del desembarco nacional de Ciudadanos, que no se produjo hasta 2015. «Él quería ser un líder nacional, incluso presidente del Gobierno», narra la diputada, que detalla además cómo Rivera, en una cena junto a uno de los fundadores del partido naranja, Arcadi Espada, le pidió «ayuda» para «conocer personas influyentes en Madrid», justo en el momento en que la relación de Álvarez de Toledo con Mariano Rajoy comenzaba a agotarse. Y recuerda cómo tras el lanzamiento de la plataforma ‘Libres e Iguales’ en 2014, que respaldaron otros miembros fundadores de Ciudadanos, como Albert Boadella o Xavier Pericay, los rumores sobre su posible incorporación al equipo de Rivera se dispararon. «Y a veces los rumores en Madrid viajan sobre un fondo de verdad», ahonda.

Meses después y almuerzo mediante en El Retiro, el ex presidente de Ciudadanos ofreció a Álvarez de Toledo ser la candidata del partido a la presidencia de la Comunidad de Madrid. El objetivo del dirigente pasaba por construir un ‘tándem’ electoral con ella al frente de la región y con el socialista Joaquín Leguina, también fundador de Libres e Iguales, en el Ayuntamiento. «Por un momento imaginé un paisaje y un futuro distintos: la posibilidad de hacer realidad mis ideas sobre la política y sobre los partidos y sobre España y sobre tantos asuntos importantes y urgentes (…) Y, sin embargo, la rechacé», narra la dirigente. Entre los motivos de su negativa a Albert Rivera destaca su rechazo a enfrentarse a Esperanza Aguirre en Madrid, que años atrás le había ofrecido ser consejera de Inmigración en su gobierno autonómico. «Mi vocación era la política nacional», recalca.

Incluso sin su dream team, el ticket electoral de Albert Rivera en su desembarco nacional no le salió del todo mal y en las autonómicas de 2015 Ignacio Aguado logró 17 escaños en la Asamblea, una marca que crecería hasta los 26 diputados en las elecciones de 2019, las que otorgaron a Ciudadanos el papel de llave del gobierno de Isabel Díaz Ayuso, en cuyo ejecutivo ocupó la vicepresidencia y seis consejerías hasta que la presidenta madrileña pulsó el botón de adelanto electoral en marzo de 2021.

El hombre llamado a liberarnos del populismo podémico sucumbió a las más vulgares prácticas populistas»

CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO

«Una amenaza» para Albert Rivera

En las siguientes líneas del libro, Cayetana Álvarez de Toledo relata cómo su relación con Albert Rivera se enturbió, pero «no por culpa mía». Según relata, la interlocución entre ambos cesó a los pocos meses de la llamativa propuesta, un distanciamiento que Álvarez de Toledo achaca en un primer momento a la distribución de «dosieres» de prensa en los que «se trataba de sembrar dudas en torno a la actividad profesional de mi marido», de los que Albert Rivera recelaba. «Aquí estaba el hombre llamado a liberarnos del populismo podémico sucumbiendo a las más vulgares prácticas populistas (…). No entendía el silencio de Rivera, su falta de sinceridad y de valor. No había sido capaz de comentarme el asunto. Como adultos. Casi como amigos», reacciona.

Pero Álvarez de Toledo referencia en su libro que el verdadero motivo de la ruptura de su relación con Rivera lo conocería «años después», ayudada por un revelador libro de Xavier Pericay, en el que el profesor universitario se hacía eco de las «presiones» de diferentes cargos de Ciudadanos -entre ellos el ex secretario de Organización de Ciudadanos, Fran Hervías, que ahora trabaja a las órdenes de Teodoro García Egea- para que se distanciase de una dirigente que «podía convertirse en una amenaza para Albert». Hace referencia, por ejemplo, a una anécdota que sucedió tras la contundente sentencia de la Audiencia Nacional contra el PP, que precipitó la moción de censura contra Mariano Rajoy. Asegura que el director de El Mundo, Francisco Rosell, se puso en contacto con ella para que fuese la encargada de entrevistar a Albert Rivera en un momento de alto voltaje político. Pero no llegó a hacerlo. ¿El motivo? Según su versión, el dirigente naranja le «vetó» por «su vinculación con FAES».

Rivera tenía grandes cualidades para el liderazgo, pero era un mal estratega»

CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO

«Rivera tenía grandes cualidades para el liderazgo, pero era un mal estratega y tenía una querencia política pequeña», ahonda Álvarez de Toledo, que somete a examen en su libro la que a su juicio fue la operación política que llevó al ex presidente de Ciudadanos al fracaso. Para empezar, tilda de «light» todos sus intentos de dar la batalla cultural, desde el «feminismo liberal» hasta sus propuestas sobre memoria histórica, y le acusa de «renegar de sus ideas» en favor de los «susurros de sus fantasmas freudianos», de nuevo en alusión a Hervías y al anterior ‘núcleo duro’ de Ciudadanos.

Para continuar, acusa a Rivera de «contribuir a la llegada de Pedro Sánchez al poder» por su «reacción populista» ante la sentencia del ‘caso Gürtel’ y su posición durante la moción de censura. Y como ha evidenciado públicamente en otras ocasiones, censura que el ex presidente de Ciudadanos no ofreciese a Sánchez un pacto de 180 escaños tras las elecciones del 28 de abril de 2019, cuando los naranjas se quedaron a poco de dar el sorpasso al PP. «Se negó hacerlo contra el mandato existencial de Ciudadanos (…). Nunca ha sido capaz de justificar esa decisión (…). Ha dicho que habría supuesto romper su más importante promesa electoral, cosa que acabaría haciendo en vísperas de las elecciones de noviembre, cuando ya todo estaba perdido. Y, sobre todo, ha insistido en que Sánchez no hubiera pactado jamás con Ciudadanos. Bueno, lo hizo en 2016 (…). Así son las veletas: a veces aciertan«, zanja.

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