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El PNV a puertas de facilitar las cuentas tras pactar la llegada del AVE vasco

Cierra un acuerdo por el que las autoridades vascas asumirán las obras de acceso y soterramiento en Bilbao y Vitoria, cuyo coste será posteriormente compensado vía Cupo. Aún negocia el cumplimiento íntegro del Estatuto, pendiente y acordado en 2018.

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, junto a representantes de su partido, en la estación de Vitoria a la que llegará el TAV.

El PNV está a puertas de facilitar los presupuestos del Gobierno tras haber cerrado un acuerdo importante en el desarrollo de los trabajos de construcción del Tren de Alta Velocidad vasco. La formación nacionalista ha comunicado hoy que ha cerrado un «hito» en el desarrollo de estos trabajos de la que es la infraestructura más costosa jamás construida en el País Vasco, para que las obras de acceso del TAV a Bilbao y Vitoria las ejecute la Administración vasca bajo una encomienda de gestión. Las negociaciones se han cerrado en las últimas horas con la visita del presidente de la formación, Andoni Ortuzar, quien desde ayer se encontraba en Madrid.

La fórmula acordada, ya empleada para la construcción del trazado a su paso por Gipuzkoa, permite que las autoridades vascas asuman la ejecución de los trabajos y su coste y que éste posteriormente sea descontado del pago anual del Cupo que hace la Administración vasca. Al tratarse de una infraestructura esencial corresponde a Adif asumir el importe de su construcción. De este modo, se desbloquea el avance de los trabajos y se da un paso relevante para abordar la última fase del proyecto que se prolonga ya más de dos décadas.

De este modo, tanto los accesos a la capital vizcaína como alavesa, así como el soterramiento proyectado de sus estaciones serán ejecutados por las instituciones vascas. El PNV se ha felicitado por el acuerdo en una de las cuestiones que desde hace años venía reclamando al Ejecutivo central. Confía en que a partir de ahora se pueda dar «un empujón» a estos trabajos que acumulan un gran retraso y permitan completar el proyecto urbanístico que llevan asociados.

La llegada y soterramiento del AVE vasco se trata de una de las partes más complejas de toda la obra. En el caso de Bilbao la construcción del acceso a la ciudad requerirá de la construcción de un túnel y el soterramiento de la actual terminal Indalecio Prieto-Abando, ubicada en el centro de la localidad. Esta fase es esencial para afrontar después la reurbanización de toda el área, que abarca casi 100.000 metros cuadrados. Permitirá no sólo recuperar ese espacio sino obtener plusvalías de la venta de viviendas que está prevista. Sólo el proyecto de soterramiento de la estación bilbaína se estimó en cerca de 730 millones de euros.

Soterramiento complejo y costoso

La futura estación del AVE en Abando requerirá tres actuaciones clave. La primera de ellas, la construcción de un gran túnel de llegada hasta la ciudad, tendrá una longitud de 6,2 kilómetros. Su coste se ha estimado en 240 millones de euros. Las otras dos actuaciones pactadas corresponden a los trabajos arquitectónicos en la estación (153 millones), para soterrarla y en el corredor de acceso (209 millones). La terminal ideada contempla dos niveles subterráneos. En el primero de ellos se reservará para las líneas de Cercanías y de Feve. Contará con cuatro andenes con capacidad para ocho líneas ferroviarias y de gran amplitud con capacidad para futuras ampliaciones. Bajo ella se construirá un vestíbulo de distribución. En un nivel inferior irán los andenes correspondientes al Tren de Alta Velocidad, que sumarán ocho líneas de llegada.

El proyecto ya fue presentado por el entonces ministro de Fomento, Iñigo Gonzáles de la Serna. El Ejecutivo de Rajoy llegó a fijar su culminación en el año 2023, fecha que ahora se antoja imposible. Por el momento, y tras los sucesivos retrasos, las autoridades evitar fijar plazos precisos pero el último lanzado lo situaría en el entorno del año 2028.

La entrada soterrada del AVE vasco a Vitoria también fue presentada por un ya ex ministro, José Luis Abalos. Requerirá la construcción de un túnel de 3,6 kilómetros. Así, la operación prevé que la línea convencional Madrid-Hendaia ya existente discurra bajo tierra a medida que se acerque a la capital alavesa, entre las calles Pedro Asua y el Boulevard de Salburua, donde volverá a salir a la superficie. La compleja intervención ferroviaria arrancará al paso de las vías por el centro logístico de Jundiz y no concluirá hasta pasada la ciudad y una vez que el trazado conecte de nuevo con el trazado de la ‘Y’ vasca en el tramo Arrazua/Ubarrrundia-Legutiano. Un tramo de actuación y adecuaciones que se extiende por 14,3 kilómetros del trazado. Las estimaciones de coste también superan los 700 millones.

Estatuto de Gernika

Pese a la relevancia que da a este acuerdo, el PNV por el momento no ha desvelado el sentido de su voto en el Senado pero todo apunta a que facilitará la aprobación de las cuentas de Sánchez para 2022. Aún restan algunas cuestiones por negociar, por lo que la formación ha asegurado que la negociación sigue abierta. En particular, los contactos se refieren al cumplimiento del calendario de traspaso de competencias a Euskadi acordado con el Ejecutivo central y que acumula retrasos.

En una nota la formación se ha felicitado por los logros obtenidos en la negociación presupuestaria. Recuerda que ya logró un compromiso para que se lleve a cabo la cesión de la gestión íntegra del Ingreso Mínimo Vital a Euskadi y que ésta sea gestionada por la Administración vasca y que ahora se logra «encauzar» la construcción del TAV. A ello, recuerda, se debe sumar las enmiendas que en forma de inversión para Euskadi y Navarra se han logrado incorporar en el presupuesto. Entre las cuestiones pendientes señala la del desarrollo íntegro del Estatuto de Gernika de 1979 que siguen pendientes pese al acuerdo alcanzado al respeto con motivo de la investidura de Pedro Sánchez hace ya dos años.

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