España

Álvarez de Toledo pide dar voz a los militantes del PP y cree que hay abierta "una brecha entre la dirección y la base"

Considera que Casado "ha fracasado electoralmente y también moralmente en la gestión de la vida interna del partido"

La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo durante la presentación de su libro ‘Políticamente indeseable’

La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo durante la presentación de su libro ‘Políticamente indeseable’ EP

La exportavoz del Grupo Popular en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo ha asegurado que hay «un abismo abierto, una ruptura profunda, no tanto que también, entre Génova y Sol; entre el presidente del partido, Pablo Casado, y la líder más popular -Isabel Díaz Ayuso–, sino que la brecha que se ha abierto es entre las siglas del partido, entre la dirección y la base electoral, que está en contra de lo que se está haciendo»; abogando por dar voz a los militantes como única solución.

«No es solo Ayuso contra Casado, es la base electoral, los votantes, los militantes, los simpatizantes, absolutamente horrorizados y estupefactos ante la deriva del partido», ha dicho, por lo que cree que «la única forma de cerrar esa brecha es dar la palabra una vez más a los militantes» y convocar un congreso extraordinario.

Casado ha fracasado electoralmente y también moralmente

Así se ha pronunciado este domingo Álvarez de Toledo en la presentación en Málaga de su libro Políticamente indeseable, considerando que Casado «ha fracasado electoralmente y también moralmente en la gestión de la vida interna del partido», y que «no es solución» solo que dimita el secretario general del partido, Teodoro García Egea, «porque no es el problema, el problema son otros».

«Estamos en horas críticas», ha señalado Álvarez de Toledo, para quien «para que España pueda regenerarse hace falta una alternativa ética y política a la política indeseable que mejor que nadie representa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y esa alternativa política no está en pie» por parte del PP, por lo que ha insistido en una «refundación ética y orgánica» del partido.

A la petición de dimisión de Casado y todo su equipo, ahora ha añadido que «si él no convoca un congreso extraordinario en un último acto de responsabilidad y dignidad, son los miembros de la junta directiva nacional los que tienen una obligación política y moral con nuestro partido y país de convocarlo para elegir una dirección».

«Más que buscar soluciones desde fuera o que vengan barones o un grupo de senadores metafóricos a arreglar las cosas, hace falta ese gesto individual de responsabilidad de quienes tenemos la obligación de salvar al partido y la España constitucional que necesita una alternativa que pasa por el PP», ha asegurado Álvarez de Toledo, quien por eso ha pedido a los miembros de la junta directiva ese gesto «por el bien común».

Para la ‘popular’, «la permanencia del actual equipo directivo lleva al partido a la ruina y a la devastación» y «beneficia de manera evidente a Pedro Sánchez», porque «lo que hace es perpetuarlo», aunque no ha considerado que esté detrás de la situación del PP; y también a Vox, porque hace «engordar las perspectivas, encumbrar» a dicho partido.

Ha criticado la «operación de acoso y derribo a la líder más sólida y más importante que tiene el partido y tiene el centroderecha español y que ha tenido en mucho tiempo», y que se ha hecho «de la manera más sucia posible, acusando de corrupción sin pruebas, aparentemente con detectives» y utilizando «los peores usos del populismo, el calumnia que algo quedará».

No obstante, espera que Ayuso no salga tocada de esta situación; «es importante que esto no suceda y creo que ella tiene un brillantísimo futuro por delante y probablemente tenga que jugar un papel mucho mayor que el que actualmente tiene porque lo han provocado quienes querían destruirla».

Para Álvarez de Toledo, «los únicos motivos que mueven toda esta campaña son celos, envidias, miedos a que otra persona pueda concitar el apoyo y la popularidad que otros no concitan», lamentando que Casado en su intervención en un medio «utilizara las víctimas de la pandemia para intentar armar su argumento». «Es zafia demagogia», ha incidido.

Ha criticado la puesta en marcha «de una manera absolutamente despótica, que yo llamé ‘Teodocrática’, de ejercer el mando, de someter al partido, a sus personas a un dominio autoritario, convertirlo en un partido callado y sumiso por miedo a las voces en contra»; algo que, ha dicho, relata en su libro «y eso es lo que ha ocurrido al final».

«Por eso, pido a mis compañeros que no se callen, que no se queden en silencio, que no podemos aceptar que se nos convierta en cómplices de la destrucción del PP y por tanto de la ausencia de una alternativa en España al desgobierno y desastre que suponen Sánchez», ha reiterado, apuntando que «en tiempos extraordinarios, hay que demostrar responsabilidad extraordinaria y tengo confianza en que mis compañeros lo harán, por lo menos tres quintas partes de esa junta directiva tienen que estar dispuesta a salvar al PP».

Para Álvarez de Toledo, aún hay tiempo y «hay una salida»; «se trata de acabar con esta dirección y dar la voz a los militantes para que elijan una nueva» y esto requiere «de un acto de coraje, conciencia y responsabilidad de cada uno de los que formamos parte de la junta directiva nacional», asegurando que pondrá todo su esfuerzo en que se celebre ese congreso extraordinario y luego «cada uno podrá tomar partido por el candidato que quiera y se presente».

Lamenta la «vulgaridad» en los discursos de las sesiones parlamentarias

En más de una hora de coloquio, Álvarez de Toledo también se ha referido a su visión de la política y ha considerado que «uno de los grandes problemas es que desde hace tiempo se trata a los ciudadanos como si fueran profundamente idiotas», señalando que «cuando empiezas a respetarlos, a tratarlos como adultos, como un intelectual, que razona, se empieza a elevar todo, a la propia ciudadanía al lugar que merece y también a ti mismo».

Ha lamentado el proceso de «degradación» y la «vulgaridad» en los discursos que se producen en las sesiones parlamentarias, que «parece más de una taberna, de una tertulia de televisión», apostando por «un esfuerzo para que todo lo que se diga en la tribuna sea no solo verdadero sino bello, devolviendo a las palabras el respeto que merecen en el debate público».

También ha aludido al papel de los diputados y parlamentarios «y la partitocracia que nos invade, convirtiéndonos en meros muñecos de ventrílocuo, señores que aprietan un botón y a veces lo aprietan mal», apostando por «devolverles la responsabilidad».

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