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La Guardia Civil tramita a toda prisa la compra de cascos y chalecos para los agentes de la valla de Melilla

El expediente de contratación se inició semanas después de dos intentos masivos de salto al perímetro | Las asociaciones profesionales reclaman desde hace meses material antidisturbios ante el violento comportamiento de los migrantes

Guardia civiles usan extintores en la valla de Melilla.

Guardia civiles usan extintores en la valla de Melilla en un intento de salto. EFE

La Guardia Civil tramita por el procedimiento de emergencia la compra de cascos y chalecos antidisturbios para reforzar la protección individual de los agentes encargados de contener los saltos al perímetro fronterizo de Melilla, cada vez más peligrosos por los medios que emplean los migrantes -como tornillos en las zapatillas y garfios para poder trepar por el mallado metálico- en su intento de entrar en España.

Según ha podido conocer este diario, la Dirección General de la Guardia Civil informó el pasado viernes en su intranet de este expediente de contratación, con el que trata de dar respuesta a una de las demandas que desde hace meses vienen formulando las asociaciones profesionales: la entrega de material antidisturbios para poder hacer frente a ese tipo de situaciones sin poner en riesgo la integridad de los agentes.

En concreto, la tramitación administrativo se inició «a finales del pasado marzo», justo unas semanas después de que unos 3.700 migrantes intentaran superar la valla en la linde con Marruecos durante dos días consecutivos (2.500 el día 2 y unos 1.200 el día 3). Casi una treintena de guardias civiles resultaron heridos al sufrir contusiones y cortes en dichas intervenciones, según confirmó entonces la Delegación del Gobierno en Melilla. 

El expediente empezó a gestionarse a raíz de una comunicación del Mando de Apoyo al Servicio de Armamento y Equipamiento Policial, que pedía que se acudiera al procedimiento contractual que fuera «más ágil» al objeto de poder dotar con la mayor rapidez a los agentes que desempeñan la labor de contención en el perímetro fronterizo de esta ciudad autónoma.

La Guardia Civil ha optado por el procedimiento de emergencia, una posibilidad que prevé la Ley de contratos del sector público -concretamente en su artículo 120- para dar una respuesta más rápida a situaciones sobrevenidas y que exime de tramitar un expediente de contratación al posibilitar la adjudicación directa (sin concurso). La norma sí obliga a la administración contratante -el Ministerio del Interior en este caso- a informar al Consejo de Ministros de la contratación en el plazo máximo de 30 días desde su formalización.

El expediente de compra se inició a finales de marzo, semanas después de dos intentos seguidos de salto al perímetro

El Servicio de Armamento y Equipamiento Policial contactó con distintas empresas fabricantes y suministradoras del sector para conocer precios, características y especificaciones técnicas de los elementos a adquirir, a fin de que el material que se compre se adapte a las verdaderas necesidades. Personal de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) evalúa ahora las muestras recibidas para decidir cuál es el material «más adecuado» que se incorporará al servicio operativo.

En concreto, los equipos ofertados son cascos de protección y chalecos antidisturbios, al tiempo que se va a revisar si las características técnicas de los escudos son las idóneas para el fin al que están destinados. No ha trascendido ni el presupuesto máximo de licitación, ni las unidades que se pretende adquirir, ni cuándo se prevé que los agentes puedan disponer del nuevo material.

Integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado vienen alertando desde hace meses de que el comportamiento de los migrantes es cada vez más violento, no dudando en utilizar garfios y lanzar piedras y patadas a los agentes para evitar que se frustre el salto. La Dirección General de la Guardia Civil lo reconoció en la resolución por la que el pasado 19 de enero adjudicó a la empresa madrileña Stock RC FPV Aeromodelismo SL el suministro de cuatro drones de uso militar para que los funcionarios policiales puedan adelantar la respuesta en caso de saltos a los perímetros fronterizos de ambas ciudades autónomas.

Marcas en los cascos de guardias civiles que intervinieron el pasado 2 de marzo tras el intento de salto masivo a la valla de Melilla.

«Los asaltos a los vallados de los perímetros de Ceuta y Melilla se tornan cada vez más violentos con el consiguiente grave peligro que ello conlleva tanto para el personal que presta la protección y seguridad, como para los propios inmigrantes que intentan acceder al territorio español (…). Se pretende la utilización de estos medios técnicos para reforzar la vigilancia de los perímetros fronterizos y adaptar de una forma más agilizada la respuesta ante los intentos de asalto al vallado de los mismos, adelantando así la intervención correspondiente con el fin de prevenir o mitigar estas situaciones de peligro grave para las personas», justificó el Instituto Armado.

Más medios técnicos y humanos

La entrega de material antidisturbios es una de las demandas que vienen realizando las asociaciones profesionales de la Guardia Civil, especialmente a raíz de los intentos masivos registrados a principios de marzo. Entre otros medios, reclamaban cascos que soporten el lanzamiento de piedras y las embestidas con los tornillos que los migrantes se colocan en las suelas de los zapatos, armas largas no letales para el lanzamiento de botes lacrimógenos a corta distancia (los agentes tienen prohibido desde 2014 el uso de pelotas de goma para repeler los intentos de entrada irregular), máscaras con filtro y botas para evitar torceduras de tobillo.

Los representantes de los agentes solicitan también un refuerzo de la plantilla asignada a este destino en un número de unos 300 a fin de que se pueda al millar de efectivos, al tiempo que urgen al Ministerio del Interior a que concluya el refuerzo de seguridad en el perímetro fronterizo que separa España de Marruecos en Melilla que no cuenta aún con la estructura tubular con forma de ‘peine invertido’ que dificulta el acceso (en tramo comprendido entre el paso de Barrio Chino y el de Beni Enzar).

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