La comparecencia de ayer del ministro de la Presidencia, Felix Bolaños y de la Portavoz, Isabel Rodríguez, dejó más dudas que respuestas sobre un asunto extremadamente grave. A saber, que el presidente del Gobierno y a la ministra de Defensa han sido espiados «de forma ilícita» y desde «el exterior» por medio del software Pegasus, el mismo que supuestamente utilizó el CNI para intervenir los teléfonos de destacados líderes independentistas, lo que, según la versión del Gobierno, se hizo de forma legal y con autorización judicial.

Lo primero que llama la atención es que el propio Gobierno decida hacer público que el presidente y la ministra de Defensa han sido espiados. Eso es tanto como reconocer la vulnerabilidad del sistema de de seguridad en las comunicaciones del Gobierno. La confesión de esa brecha no sólo ha consistido en señalar a las victimas de la agresión, sino que se han aportado datos relevantes como las fechas en las que se produjo y la cantidad de datos que se sustrajeron de los móviles.

1ª Pregunta: ¿Por qué esa exhibición de debilidad en un asunto tan grave? ¿A qué obedece? Es justamente en los temas que tienen que ver con los servicios secretos, con la seguridad del Estado, en los que la discreción está más que justificada. Lo revelado ayer podría, en todo caso, haberse abordado en el seno de la Comisión de Secretos, pero ¿¡¡en una rueda de prensa!!?

Desde distintos ámbitos del Gobierno tratan de quitar hierro al asunto. Todo el mundo es espiado, dicen. Desde el Pentágono hasta Merkel. Magro consuelo.

Hay que tener en cuenta que los móviles que utilizan Pedro Sánchez y Margarita Robles están cifrados, encriptados, no son móviles como los que utilizamos el común de los mortales. Además, son teléfonos que se someten a revisiones periódicas. Por tanto, el sistema por el que alguien ha accedido a la información reservada tanto del presidente como de la ministra de Defensa es muy sofisticado. Probablemente, casi con toda seguridad, se trata de algún servicio secreto extranjero, lo cual, de confirmarse, llevaría a un conflicto diplomático, como sucedió cuando la canciller alemana descubrió que EEUU la espiaba.

Lo lógico, al menos según personas relacionadas con el CNI, es que se hubiera investigado primero y luego, en todo caso, se hubiera hecho pública la intromisión. De hecho, según las mismas fuentes, a veces se han descubierto casos similares y no se han hecho públicos.

Resulta insólito que el Gobierno exhiba un agujero de seguridad tan relevante sin saber quién ha ordenado el espionaje y para qué

El ejercicio de transparencia del Gobierno queda cojo: nos informa de que el presidente ha sido hackeado pero dice ignorar por quién y para qué. Nos deja con la interrogante. Y no sólo eso.

2ª Pregunta. ¿Por qué el Gobierno remite el caso a la Audiencia Nacional para que sea un juez quien lo investigue?. Por cierto, que ya hay un sumario abierto en el que existen indicios de espionaje, el llamado caso de Tsunami Democratic, está siendo investigado por García Castellón. ¿Acumulará los dos asuntos?. ¿Investigará el mismo juez a la vez el caso del presunto espionaje a los independentistas y el del espionaje al Gobierno? No me digan que esta no es otra pregunta interesante.

3ª ¿Por qué ahora? Llama la atención, sin duda, que el Centro Criptológico Nacional, que depende del CNI y que se encarga de hacer la revisión de los móviles de los miembros del Gobierno, se haya enterado el domingo pasado de unos hackeos que tuvieron lugar en mayo y en junio del año pasado. Según fuentes solventes, los nuevos malwares que utilizan los hackers sofisticados tienen la virtud de actuar y, posteriormente, quedar durmientes, de tal manera que no puedan ser detectados. Pero, si esto ha sido así. ¿Cómo sabemos que Sánchez y Robles no volvieron a ser espiados después de esas fechas?

En todo caso, el momento en el que ambos teléfonos fueron intervenidos también tiene su miga. Mayo y junio de 2021. Por entonces, en la política nacional había dos asuntos que resaltaban sobre los demás: el conflicto con Marruecos y los indultos a los condenados del procés. ¿Tenía el llamado CNI catalán acceso a un sistema como Pegasus? Otra pregunta en el aire.

Pero a mí me provoca más inquietud la otra hipótesis: ¿Espió Marruecos a nuestro presidente y a nuestra ministra de Defensa y por eso los servicios secretos marroquíes se enteraron de que Brahim Gali, el líder del Polisario, había entrado en secreto y de forma ilegal en España? Es importante saberlo, porque sería lamentable que España hubiese cambiado su posición sobre el Sahara, enfadando a Argelia y poniendo en riesgo el suministro del gas, para congraciarse con Mohamed VI cuando existen sospechas de que éste podría haber recurrido al Pegasus para conocer secretos inconfesables de nuestro Gobierno. En julio de 2021 el periodista experto en temas del Magreb Ignacio Cembrero denunció que había sido espiado supuestamente por Marruecos con el software Pegasus. ¿Una mera coincidencia en las fechas?

4ª Pregunta. ¿Es una casualidad que coincida el caso del espionaje a los líderes del procés y la denuncia del hackeo a Sánchez y Robles? Para concluir, lo más sospechoso de todo este extraño caso es que el Gobierno haya denunciado una intromisión al presidente y a la ministra de Defensa justo cuando el caso del espionaje ha supuesto la práctica ruptura de las relaciones entre el Ejecutivo y la Generalitat y cuando los grupos catalanes del Congreso han decidido retirar su apoyo a Sánchez. Puede ser una casualidad, no digo que no. Pero llama la atención. Resulta que en la semana que tiene que comparecer Robles para explicar ese caso nos dicen que ella misma ha sido espiada. ¡Uf!