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Los barones socialistas encienden las alarmas: "Que Sánchez no venga por aquí"

Exigen "una reflexión profunda" sobre los malos resultados además de "un replanteamiento global de la estrategia y de la posición política"

Reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE tras las elecciones de Andalucía.

Reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE tras las elecciones de Andalucía. EP

El desastre electoral socialista de este domingo ha intranquilizado a las baronías socialistas, las próximas en someterse al escrutinio de los ciudadanos en las elecciones locales y autonómicas del cuarto domingo de mayo. Ante la primera reacción de Ferraz argumentando incluso que Andalucía es un territorio «favorable» al PP y que el balance del incontestable resultado de Juan Manuel Moreno es «escaso», los presidentes autonómicos han pedido una «reflexión profunda» sobre los malos resultados.

Incluso alguno marca distancias con la dirección federal y con su jefe de filas, Pedro Sánchez, expresando su deseo de prescindir del mismo durante la campaña electoral de mayo. «Que no venga por aquí», verbaliza uno de ellos ante la sensación, cada vez más generalizada, de que el votante castiga la gestión del Gobierno de coalición, en general, y a Sánchez, muy en particular, en muy buena medida porque escora la campaña hacia territorios con los que muchos barones no se sienten identificados, como aquello del «orgullo rojo» que soltó en la localidad almeriense de Cuevas del Almanzora.

Lambán apuesta por la «centralidad y la transversalidad»

Uno de los primeros en mostrar su preocupación fue el presidente del ejecutivo aragonés, Javier Lambán, para exigir una «reflexión profunda por parte de todos los actores», extendiendo las responsabilidades más acá de Despeñaperros. Y en la misma tónica defendió que «la política española tiende más a la instalación en la centralidad y cada vez se valoran más la transversalidad, el pacto y el acuerdo».

Lambán es consciente que Aragón, Comunidad Valenciana y La Rioja son los tres territorios sobre los que ha posado su mirada Génova, que dará la batalla para reconquistar de nuevo esos gobiernos autonómicos.

El asturiano Adrián Barbón ha puesto el acento en la crisis de la izquierda. Cabe recordar que sólo Juan Manuel Moreno tiene más porcentaje de voto y mas representación que todo el bloque progresista junto. Para el presidente del Principado de Asturias, el conjunto de la izquierda sale «muy tocada» de las elecciones andaluzas. «Se dejan por el camino cientos de miles de votos. Igual que el PSOE de Andalucía debe hacer una reflexión seria y rigurosa, también ellos».  «Todos los que pierden unas elecciones tienen que hacer un análisis crítico», insitió ayer.

Un barón apuesta por un «replanteamiento global de la estrategia y posición política»

«Se necesita un replanteamiento global de la estrategia y de la posición política«, dice otro barón territorial. Considera que la gestión del Gobierno de Sánchez es buena «pero eso no se está transmitiendo bien. No sé si hace falta más peso político que sea capaz de comunicar con más empatía», apunta como una de las posibles soluciones a la situación.

Hasta Ximo Puig, uno de los presidentes autonómicos menos críticos con Sánchez, cree que los electores andaluces «han optado por la estabilidad, por tener un gobierno potente a la hora de abordar las transformaciones que están en marcha», ejecutivo al que ha tendido la mano dado que Valencia y Andalucía hacen frente común en la exigencia de una nueva financiación autonómica.

«Desde la perspectiva de la Comunidad valenciana lo que queremos es colaborar» con la Junta de Andalucía para pasar a descartar, como Ferraz, un cambio de ciclo. Cree que una de las dificultades de este 19-J residió en que «probablemente la alternativa no ha tenido suficiente tiempo para presentarse ante la sociedad con la fortaleza necesaria».

Ximo Puig se apresuró a tender la mano a Moreno para avanzar en financiación

La inquietud de las baronías contrasta con la aparente tranquilidad de Sánchez, quien ayer reiteró a los miembros de su comité federal su voluntad de agotar la legislatura con un Gobierno que calificó de «fuerte». Desechado el adelanto electoral nada dijo tampoco de una remodelación ministerial, de esa necesidad de tomar impulso que le piden los barones para llegar a las autonómicas y locales de mayo en mejores condiciones.

No hay prevista la convocatoria de un comité federal en el que los barones puedan expresar sus dudas y temores respecto a que lo acontecido en Andalucía «contamine» el resto de los territorios. Ferraz niega además la existencia de un voto de castigo a Pedro Sánchez a través de Juan Espadas.

«La gente sabe perfectamente lo que vota, distingue. El resultado se enmarca en Andalucía, es lo que es», dicen fuentes de Ferraz, al tiempo que niegan cualquier trasvase de voto al PP. Sólo admiten que les ha perjudicado el reparto de restos electorales. La única autocrítica que se ha podido escuchar este lunes en el comité ejecutivo va dirigida a los extensos plazos que estatutariamente se deben cumplir en un proceso de relevo de liderazgo, incluidas las primarias. Eso retrasó la puesta en marcha de la candidatura de Espadas.

Y para demostrar que Sánchez no sufre un problema reputacional y la alianza con Unidas Podemos funciona, lo que propone Ferraz «es ser Gobierno y demostrar a la gente que gobernamos».

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