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Laura Borràs, suspendida como diputada y presidenta del Parlament

La presidenta del Parlament Laura Borrás se abraza a su hija.

La presidenta del Parlament Laura Borrás se abraza a su hija. EFE

Laura Borràs ha sido suspendida como diputada y president del Parlament. La Mesa de la cámara ha acordado la suspensión de su acta de diputada en aplicación del reglamento, tras la apertura de juicio oral por el fraccionamiento de contratos al frente de la Institución de las Letras Catalanas.

La Mesa ha acordado «por mayoría la suspensión de todos los derechos y deberes de la presidenta Laura Borràs como diputada previstos en el reglamento y, en consecuencia, de todas las atribuciones como presidenta del Parlament», señala el comunicado emitido por el Parlament tras concluir la reunión.

Borràs abandona la Mesa

Borràs ha abandonado la reunión de la Mesa por el evidente conflicto de intereses con el único punto del día, su suspensión. Previamente, ha intervenido ante el resto de los miembros para defender una vez más su inocencia y voluntad de seguir al frente de la cámara. El resto de la Mesa le ha pedido que se aplicara el 25.2 que supone que el propio interesado pide su suspensión, pero Borràs se ha negado.

La líder de Junts ha realizado una «introducción» en la que ha defendido su continuidad ante sus compañeros de Mesa. «Siempre he dicho lo mismo, que actúen en conciencia» ha apuntado la propia Borràs tras abandonar la mesa. «Les he exhortado a votar el artículo que consideren conveniente, y si es este -en referencia al 25.4-, a considerar que no concurren las condiciones».

El acuerdo de la Mesa

La Mesa ha acordado con los votos de ERC, PSC y la CUP aplicar el artículo 25 del reglamento, que en su punto 4 establece que «en los casos en que la acusación sea por delitos vinculados a la corrupción, la Mesa del Parlamento, una vez sea firme el auto de apertura del juicio oral y tenga conocimiento del mismo, debe acordar la suspensión de los derechos y deberes parlamentarios de forma inmediata».

La decisión adoptada este jueves supone la suspensión del acta de diputada. Es decir, Borràs ya no puede ejercer la presidencia, votar o participar en la actividad parlamentaria. Tampoco cobrará. Pero no pierde el acta de diputada hasta que se produzca sentencia firme, si llega, en su contra.

Apoyo de JxCat

La líder de Junts ha contado hoy con el apoyo de la plana mayor de su partido, liderada por el número dos, Jordi Turull, el ex presidente Quim Torra y los consejeros Jordi Puigneró, Gemma Geis y Lourdes Ciuró, además del grupo parlamentario en pleno.

A las puertas del Parlament, unas trescientas personas se han concentrado en apoyo de la dirigente independentista, convocadas por el Grupo de apoyo a Laura Borràs y su partido.

Tras la concentración, Torra ha apuntado en declaraciones a la prensa que el partido debería hacer una «reflexión» sobre su continuidad en el Govern tras el apoyo de ERC a la suspensión de Borràs. «La decisión es clarísima» ha añadido Torra. En el partido, sin embargo, pocos apoyan esa posición.

El TSJ de Cataluña dictó el martes auto de apertura de juicio oral para Borràs y otras dos personas por el presunto fraccionamiento de contratos en la Institución de las Letras Catalanas con el objeto de favorecer a su amigo Isaías H., otro de los procesados. La Fiscalía atribuye a Borràs los delitos de prevaricación y falsedad documental, tras descartar el de malversación.

Nuevo recurso ante el TSJC

El mismo día en que la Mesa del Parlament debe decidir la suspensión de Borràs, su defensa liderada por los abogados Gonzalo Boye y Isabel Elbal, ha presentado un nuevo recurso ante el TSJC para aplazar el juicio. Se trata de un recurso de queja contra la providencia del pasado martes, en el que se inadmitía su último recurso de apelación.

El recurso rechaza que su intención sea dilatar el procedimiento, como les reprochaba el juez Carlos Ramos Rubio. Y apunta que eso confirma que no tienen un juez imparcial. «No sabemos qué interés tiene el magistrado instructor en esta causa, pero sí sabemos que algún debe tener, porque no es lógico que reaccione de forma tan hostil ante un incidente de recusación que no cuestiona en absoluto su profesionalidad, sino su apariencia de imparcialidad».

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