España Segunda jornada de debate

El Congreso rechaza las enmiendas a la totalidad y tramitará los Presupuestos

El Gobierno ha contado con el apoyo de ERC, PNV, EH Bildu, Más País-Compromís, PDeCAT, Teruel Existe y PRC; mientras que la ex de Podemos María Pita y Coalición Canaria se han abstenido | La nuevas cuentas pasarán ahora a la Comisión de Presupuestos para su estudio

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al término del debate de enmiendas totales a los Presupuestos

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al término del debate de enmiendas totales a los Presupuestos EP

El Congreso de los Diputados ha rechazado con mayoría absoluta las siete enmiendas a la totalidad presentadas por PP, Vox, Ciudadanos, Junts, así como la CUP, Foro Asturias y el resto de los diputados sin adscripción del Grupo Mixto Sergio Sayas, Carlos García Adanero -ex de la UPN- y Pablo Cambronero -ex de Cs-. En contra se han posicionado los socios de Gobierno, así como sus aliados de investidura y legislatura, alcanzando 186 ‘noes’ frente a 159 ‘sies’: Esquerra Republicana (ERC), PNV, EH Bildu, Más País, Compromís, el PDeCAT; y Teruel Existe y el Partido Regionalista Cántabro (PRC), presentes en el mixto. Las dos diputadas de Coalición Canaria (CC) y la ex de Unidas Podemos María del Carmen Pita se han abstenido.

De esta manera, el texto aprobado en Consejo de Ministros el 4 de octubre y presentado dos días después en la cámara baja, ha pasado su primer obstáculo de cara a su ratificación final. Ahora, las nuevas cuentas pasarán a ponencia en la Comisión de Presupuestos. Allí, los grupos que lo deseen podrán presentar enmiendas parciales con la finalidad de mejorarlo. Éstas, junto al conjunto del presupuesto, se estudiará las próximas semanas. Una vez concluido, será enviado al hemiciclo para someterlo a votación en un último pleno. Se votará por secciones -relacionadas con cada ministerio-. De rechazarse, el proyecto caerá y será necesario reiniciar el proceso parlamentario. Si no, se enviará al Senado, que puede darle luz verde definitivamente o imponer algún veto. Ello, lo devolvería a las Cortes, y, tras otro debate, debería aprobarse por absoluta.

Mientras que la primera jornada del debate de enmiendas totales estuvo protagonizado por los grupos que las han presentado, y bajo las acusaciones al Gobierno de haber elaborado unas cuentas «irreales» que nacen «viciadas» y llevarán a la recesión económica, hoy ha sido el turno de los socios del Ejecutivo. El grupo Confederal de Unidas Podemos ha defendido que los Presupuestos elaborados por el Ministerio de Hacienda y su titular María Jesús Montero son «expansivos», porque persiguen que la factura de la crisis provocada por la inflación no la paguen «las clases populares», sino las grandes fortunas. Todo con un reproche importante para el PP, al que el portavoz de los Comunes Jaume Asens, ha tachado de «profetas del apocalipsis del hundimiento de la economía», en una denuncia de intento de «boicot» a las medidas contra la crisis del Gobierno. «Bajar impuestos a las grandes fortunas no genera riqueza, genera el cierre del ambulatorio de la esquina», ha reprochado a los populares, que abogan por la descarga fiscal.

Los Presupuestos se estudiarán al detalle y se retocarán según las enmiendas parciales presentadas. Se votará en el hemiciclo posteriormente, y si no cuentan con apoyo, caerán

Precisamente, los populares afirmaban en la jornada previa que ERC y EH Bildu no pondrían trabas de última hora a la votación. Pero tampoco para su tramitación final, a menos que Pedro Sánchez, sorpresivamente, «se niegue a ceder más». Los republicanos han respaldado esa posición desde la tribuna de oradores. Han decidido «apostar por la responsabilidad y ser útiles a la gente» rechazando presentar y aprobar las enmiendas para, posteriormente, tratar de «mejorar los Presupuestos». Porque, «no negociar, significa perder», ha expresado el portavoz fiscal de ERC Joan Maragall. El grupo independentista aboga por «mejorar las condiciones de la clase trabajadora y media», pero avisa: «seremos ambiciosos y exigentes, como siempre», para aprobarlo en última instancia. Sobre la mesa, sigue la exigencia mínima de rebajar las penas por delito de sedición.

Esta última advertencia, la de aprobación para no obstaculizar, la han respaldado y replicado los dos grupos vascos. Por un lado, el PNV, en palabras de la diputada Idoia Sagastizabal, el rechazo a las enmiendas viene condicionado por el «contexto de incertidumbre» y la razón de los presupuestos como «la principal herramienta» para dar certezas a la población: «hay que estar del lado de quienes más lo necesitan». Con todo, para los nacionalistas vascos, este es «el punto de partida de una negociación» en la que «falta un trecho» para el entendimiento. «Hay margen de mejora», ha considerado. La fuerza vasca, que este miércoles restauró las relaciones con el PP tras cuatro años trucadas por la moción de censura a Rajoy, ha adelantado que presentará enmiendas parciales. Pero no para obstaculizar, sino con «ánimo constructivo».

En el caso de EH Bildu, el portavoz abertzale Oskar Matute ha hecho incisión en que el Gobierno no puede dar «por hecho nuestros votos», que «son imprescindibles junto a los del independentismo catalán y gallego». Ha reafirmado que su formación no está atada de ninguna manera al Ejecutivo nacional, porque «no hay ningún pacto de legislatura» por escrito. Asimismo, Matute ha dicho a Montero que el rechazo a las solicitudes propias o de ERC, lo acaba pagando la ciudadanía. «Cada uno de nuestros cinco votos solo se activan en función de una premisa: si son medidas y leyes en favor del pueblo o no. Y en los presupuestos actuaremos igual», ha asegurado.

La ministra Montero ha mostrado disposición para profundizar en las negociaciones durante el trámite presupuestario en aquellas cuestiones que garanticen «mejoría», aunque a su juicio, estos ya contemplan cuestiones relevantes para los grupos republicano y los dos vascos.

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