España Las respuestas de los barones socialistas

Page y Lambán rechazan la eliminación de la sedición, pero evitan el ataque directo al Gobierno

El presidente de Castilla-La Mancha cree que, aun con la "buena voluntad" del Gobierno, se "abarata el ataque a la Constitución" | El dirigente aragonés, más tibio, también cree que hay que "armar" mejor al Estado, pero condena las operaciones del PP para erosionarles | Vara se alinea con Sánchez

CIUDAD REAL, 11/11/2022.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, presenta el proyecto de rehabilitación del antiguo palacete de Cruz Roja en Ciudad Real como Centro de Atención Integral a víctimas de agresiones sexuales. EFE/Jesús Monroy

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, durante su rueda de prensa de este 11 de noviembre de 2022 en Ciudad Real. EFE / JESÚS MONROY

Una vez que Pedro Sánchez lanzó el anuncio de la eliminación del delito de sedición en el Código Penal y su «reemplazo» por el desórdenes públicos agravados, y una vez que los dos grupos que sostienen al Ejecutivo lo registraron en el Congreso, el paso siguiente era mirar a los territorios socialistas. Especialmente, dos, Castilla-La Mancha y Aragón, cuyos presidentes, Emiliano García-Page y Javier Lambán, son los más distantes de Ferraz y la Moncloa y los que siempre han manifestado su desacuerdo con la política del Ejecutivo respecto al independentismo. Ambos, Page y Lambán, expresaron este viernes su rechazo a la decisión de Sánchez, aunque evitaron cargar contra él en sus declaraciones públicas.

El más contundente fue el primero, como acostumbra: no comparte que se cambien «las reglas de juego a mitad de partido», porque aún está pendiente la vuelta de Carles Puigdemont y su rendición de cuentas ante la Justicia, y preferiría que se acordara la reforma con quienes «defienden la Constitución», el PP, y no con quienes quieren «acabar con ella», los independentistas. Pero a la vez concedió que al Ejecutivo de Sánchez le inspira la «buena voluntad«. El jefe de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, reconoció que no le gusta aquello que satisfaga a los separatistas, pero subraya que con el actual Código Penal a Mariano Rajoy le montaron dos referendos y una declaración unilateral de independencia.

Ese debate hoy no toca», dice Page, para quien sí sería «legítimo» plantearlo «dentro de uno o dos años»

«Este debate hoy no toca«, sostuvo Page ante los medios de comunicación en Ciudad Real en una rueda de prensa en la que admitió que le sorprendió el anuncio de Sánchez anoche en La Sexta, por el que no había sido previamente «consultado». Cree que es «legítimo» plantear esta cuestión a medio plazo, «dentro de uno o dos años«, porque lo que debería ocurrir ahora es que Puigdemont retornara a España y fuera juzgado con la misma legislación por la que fueron castigados los demás líderes del procés.

Page sostuvo que puede «entender la buena voluntad del Gobierno» al presentar esta iniciativa, pero se teme que «el camino de dejarles las soluciones a los que tienen como propósito romper la convivencia no es el camino correcto».

«Medidos con la misma vara»

Lo ocurrido en Cataluña en 2017 fue «muy grave». Y por eso entiende que hoy, «en plena escalada de precios, lo único que se va a abaratar es el ataque a la Constitución«. A su juicio, el debate «no puede ser sereno» si se producen «interferencias con procesos judiciales en marcha», sostuvo, remitiéndose a las palabras de este mismo viernes del president Pere Aragonès y al hecho de que los condenados por el procés recurrieron sus sentencias del Supremo ante los tribunales europeos. «Es de cajón que si unos han entrado en la cárcel por una ley con esa vara, todos los que participaron tiene que ser medidos con la misma vara», justificó.

Lo de menos es lo que me parece a mí, lo más importante es si los ciudadanos creen que es lo que parece o si es lo que parece»

EMILIANO GARCÍA-PAGE, PRESIDENTE DE CASTILLA-MANCHA Y SECRETARIO GENERAL DEL PSOE-CLM

Para el presidente castellanomanchego, se produjo en 2017 un «quebranto constitucional» en una operación «planificada» del independentismo, como «dejaron claro fiscales y tribunales». No fue, por tanto, una «algarada». Es decir, que cree que no cabe encajar lo que ocurrió en el nuevo delito de desórdenes públicos agravados.

A su juicio, toda democracia debe dotarse de «mecanismos de defensa para quien quiera alterar el orden constitucional». Y cree que los que quieran intentar violentarlo de nuevo deben saber que sus actos tendrán consecuencias «no solo políticas o retóricas, sino también penales».

Page adujo que «lo de menos» es qué le parece a él la reforma propuesta por el Gobierno, ya que «lo más importante es si los ciudadanos creen que es lo que parece o si es lo que parece«. «Creo que es lo que van a opinar la mayoría de los españoles, que es lo que parece», mantuvo. O sea, que el Ejecutivo ha pagado el peaje de contentar a ERC para seguir en el poder.

«Diletancia» del PP en 2017

El jefe de los socialistas manchegos señaló que no tiene «preocupación electoral», y que diría lo mismo «ahora», cuando quedan seis meses para los comicios autonómicos y municipales, que si se tomara la decisión «unas semanas antes de las generales». Quiere que la ciudadanía de su comunidad «tenga claro qué piensa su presidente». Sí encuentra que la solución para Cataluña «ni será rápida ni será milagrosa», requerirá de «muchos esfuerzos, pero todos ellos pasan por el cumplimiento de la ley».

Page descarta que sus parlamentarios rompan la disciplina de voto: los partidos no pueden jugar al «independentismo» en su seno

Page, aun manifestando su radical discrepancia con la medida, evitó la confrontación directa con el Ejecutivo o llamar a los suyos a no acatarla. De hecho, señaló que los diputados y senadores castellanomanchegos responden ante «el Parlamento de la nación», y «solo faltaría» que en los partidos se jugara internamente al «independentismo». Es decir, que habrán de votar lo que les diga Ferraz, aunque a algunos de sus compañeros les sea un «plato de mal gusto». E igual que cargó contra el PP por actuar con cierta «diletancia» en 2017 —»hubo demasiados brazos cruzados y errores de bulto, se les fue la situación de las manos»—, recordó que el PSOE «apoyó con claridad la aplicación del artículo 155 de la Constitución» y que el hoy presidente Sánchez respaldó en la oposición el «restablecimiento del orden constitucional», aval que «no ha encontrado el [actual] Ejecutivo» por parte del PP.

Necesidad de «armar al Estado de derecho»

Para Javier Lambán, también fue «gravísimo» lo que ocurrió en Cataluña, ya que se intentó subvertir el «orden constitucional», y considera «ajustada» la respuesta del Gobierno de Mariano Rajoy en su momento y la alineación del PSOE al apoyar el 155. También cree que los tribunales calibraron «perfectamente» lo que sucedió, que la sentencia del Supremo fue acertada. Por eso defiende que tiene que haber «herramientas para armar al Estado de derecho» frente a cualquier nuevo intento de violentar la Constitución. El presidente de Aragón espera que en España se pueda trabajar «seriamente» en esto, porque es uno de los «problemas más graves» que afronta de cara al futuro.

Estoy en contra de la reforma del delito de sedición, pero jamás aceptaré lecciones del PP, porque no tiene ninguna autoridad moral para hablar de sedición, ni de pactos con Bildu»

JAVIER LAMBÁN, PRESIDENTE DE ARAGÓN Y SECRETARIO REGIONAL DEL PSOE

«A los aragoneses les diré lo que pienso, que coincide con la mayoría de ellos: yo estoy en contra de la reforma de la sedición», señaló tajante Lambán. Pero a continuación reiteró la posición que el jueves, antes del anuncio de Sánchez, defendió ante las Cortes de Aragón, cuando rechazó una propuesta del PP en contra de la modificación del tipo penal porque entendía que el único propósito era desgastar a su partido y al Ejecutivo central.

«Yo estoy en contra de la reforma del delito de sedición, pero jamás aceptaré lecciones del PP, porque no tiene ninguna autoridad moral para hablar de sedición, ni de pactos con Bildu, ni de traslados de presos, ni para hablar absolutamente de nada que tenga que ver con la defensa de la moralidad pública», apuntó el presidente aragonés tajante. En su opinión, los populares «han demostrado hasta la saciedad ser capaces de pactar con el diablo, y de hecho lo han hecho con Bildu en algunas ocasiones en el País Vasco». Así que todos los intentos que haga el PP para forzar al PSOE serán rechazados, porque no buscan entrar «al fondo de la cuestión», sino «desgastar» al Gobierno de Sánchez y al PSOE aragonés.

«El PP en Aragón es un puro apéndice, un instrumento de Génova en Aragón y sin ningún tipo de autonomía propia, y a lo que no nos prestaremos nunca los socialistas es que se nos utilice en contra del Gobierno de España. No nos vamos a dejar manipular por ellos», advirtió Lambán. El dirigente regional mantuvo que Sánchez sabe «perfectamente» cuál es su posición, pero él no se dejará usar como «ariete del PP» contra él, igual que rechaza ser «una marioneta de nadie». Su prioridad, dijo, es «defender los intereses de Aragón» y ser «consecuente» con sus ideas. «Eso me lleva a veces a discrepar con el presidente en este u en otros temas, lo cual no quiere decir que entre mi Gobierno y del Sánchez no existan unas relaciones de colaboración y lealtad», reiteró.

El tono de Lambán, por tanto, era visiblemente más suave, tibio, que el de Page, aun reconociendo su choque por este asunto con el presidente. Un escalón por debajo se quedó otro barón que nunca ha ocultado la incidencia que tiene para su parroquia electoral la política de distensión con Cataluña del Ejecutivo: el extremeño Guillermo Fernández Vara. «No me gusta nada de lo que le guste al independentismo —escribió en su cuenta de Twitter—. Dicho esto, hace 5 años, con el actual Código Penal, al Gobierno del PP le hicieron dos referéndums de independencia y una DUI [declaración unilateral de independencia]. España se rompía. Hoy, con otro Gobierno, lo que se ha roto es el independentismo y el procés«. Iba en línea con lo manifestado a primera hora de la mañana por el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, cuando presentó la iniciativa de reforma ante los medios.

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