Indignación. Eso es lo que ha sentido el Gobierno al escuchar a Alberto Núñez Feijóo criticando la reforma de las pensiones aprobada ya por el Consejo de Ministros y pactada con la Comisión Europea. Indignación, sobre todo, porque el líder del PP arremetió contra el Ejecutivo no en cualquier lugar, sino precisamente en Bruselas, un epicentro político de la máxima sensibilidad. Indignación, además, que quiso que se supiera, y por eso salió en tromba contra Feijóo. De inmediato. Desde la capital belga y desde Madrid, también desde las redes sociales.

Lo que hizo el jefe de los populares este jueves fue poner como ejemplo la reforma francesa del sistema de pensiones, impuesta por decreto, sin contar con el Parlamento y que ha generado una enorme contestación social en el país vecino y un rechazo frontal en la oposición. Reivindicó ese modelo frente al impulsado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, acordado con Bruselas, que no ha generado ningún tipo de protesta en las calles y que será convalidado por el Congreso el próximo jueves. Feijóo elogió así el "interés por la sostenibilidad de las pensiones" de Emmanuel Macron y advirtió de que el Gobierno español se equivoca al aplazar a 2025 un "debate imprescindible" con una nueva legislación que considera un parche.

Lo que hemos vivido hoy es un ejercicio extraordinario de irresponsabilidad, de frivolidad, de insolvencia y de falta de patriotismo"

JOSÉ LUIS ESCRIVÁ, MINISTRO DE INCLUSIÓN, SEGURIDAD SOCIAL Y MIGRACIONES

"Es absolutamente inaceptable" que el jefe del principal partido de la oposición sea tan "desleal", respondió desde Madrid la vicepresidenta primera, Nadia Calviño. "Lo que hemos vivido hoy es un ejercicio extraordinario de irresponsabilidad, de frivolidad, de insolvencia y de falta de patriotismo", abundó el titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, impulsor de la reforma, desde Bruselas. La Moncloa se sintió respaldada totalmente por el Ejecutivo comunitario: el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, pidió a Feijóo una oposición "constructiva" en la que reunión que ambos mantuvieron en la capital belga, cita que se produjo tras las críticas del último sobre las pensiones, según confirmaron fuentes comunitarias a Europa Press.

En concreto, el presidente del PP aseguró que Sánchez hace, con su reforma de las pensiones "exactamente lo contrario" que Macron en Francia, y "seguro que uno de los dos se equivoca". Feijóo acusa al presidente de posponer a 2025, pasadas las generales, las "cuentas" sobre el "agujero" de las pensiones, actitud que comparó por el "interés por la sostenibilidad de las pensiones" que atribuye al Gobierno francés y la "tensión social" que está sufriendo por querer retrasar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años. España, a su juicio, está "equivocándose aplazando un debate imprescindible". Y además el Ejecutivo de coalición ha "roto el consenso", dijo, con una reforma que no ha contado con la oposición, informa EFE.

Feijóo, para argumentar que lo ha acordado el Gabinete es un mero "parche", se apoya en que el real decreto ley aprobado el pasado jueves en el Consejo de Ministros señala, en su disposición adicional segunda, que a partir de marzo de 2025, con una periodicidad trianual, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) enviará al Gobierno un informe de evaluación con las proyecciones de impacto de las medidas adoptadas a partir de 2020 para fortalecer los ingresos del sistema público de pensiones en el periodo 2022-2050 y calculará el impacto medio anual de estas medidas en porcentaje del PIB.

La negociación con Bruselas fue dura

Para ello, utilizará los mismos supuestos macroeconómicos y demográficos del último Informe de Envejecimiento (Ageing Report) de la Comisión Europea (la siguiente edición se publicará en 2024). Si las cifras no cuadraran, la AIReF remitirá al Ejecutivo un conjunto de posibles medidas, y estas las negociará el Gobierno con los agentes sociales y después enviará la propuesta a la Comisión del Pacto de Toledo para corregir, "de forma equilibrada", el exceso de gasto en pensiones vía aumento de las cotizaciones (u otra fórmula para incrementar los ingresos) o una reducción del gasto o una combinación de las dos medidas. El Gabinete tendrá que enviar al Parlamento un proyecto de ley para contener el gasto antes del 30 de septiembre, y que entraría en vigor el 1 de enero.

Feijóo alega que la reforma es un "parche" porque incluye un sistema de revisión trianual que el Gobierno entiende lógico para ir adaptando el sistema a la coyuntura y las proyecciones

Lo que argumenta el Ejecutivo es que la reforma no puede ser un parche puesto que ha sido trabajada con Bruselas durante más de dos meses de negociaciones, en los que la Comisión ha exigido infinidad de números para asegurarse de que la propuesta española, que contempla más ingresos por cotizaciones y no recortes de gasto y que ni siquiera impone una ampliación obligatoria del periodo de cómputo de las pensiones, es sostenible.

El equipo de Escrivá hace valer que enfrente tenía a un duro, a un tecnócrata como el irlandés Declan Costello, el hombre de negro que asfixió Grecia en los años del rescate. Y finalmente le convencieron de que su modelo era viable, también gracias a la ayuda de su jefe político, el comisario Gentiloni, que remó a favor. El Gobierno defiende que el sistema de revisión es lógico, para que se evalúe cada tres años el impacto de las medidas y se examine si hacen falta más o no, ajustando las proyecciones, porque no tiene sentido introducir de entrada recortes a mansalva sin ir observando la evolución del volumen de gasto. Escrivá defiende que su reforma sí es sostenible y garantiza las pensiones de los jubilados de hoy y del mañana.

Por eso al Gobierno le soliviantaron las críticas de Feijóo de este jueves, y que las hiciera desde Bruselas. Escrivá recordó que el PP, "en una actitud extraordinariamente populista", compartió en el Pacto de Toledo que había que revalorizar las pensiones según el IPC —medida que se aprobó en el primer paquete de reforma, en diciembre de 2021—, pero ahora, cuando se trata de acordar cómo se financia ese mantenimiento del poder adquisitivo de los jubilados, "se desmarca completamente y, además, creando ruido y sin explicarnos cómo lo va a hacer".

El ministro recordó entonces que la número dos del PP, Cuca Gamarra, ya defendió en la Comisión del Pacto de Toledo que había que volver a la reforma de las pensiones que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2013, que revalorizaba las pensiones un 0,25% al año —frente a la subida del 8,5% de este 2023, por ejemplo— y que introdujo el factor de sostenibilidad, sin acuerdo con los agentes sociales y que nunca llegó de hecho a entrar en vigor. "Vamos ya sabiendo mejor por qué el PP no quiere el acuerdo", sostuvo Escrivá. El Ejecutivo subraya que su reforma cuenta con el plácet de los sindicatos —no de la patronal, que entiende que ha seguido una estrategia de choque gemela a la del PP— y que tendrá los apoyos necesarios de los socios habituales en el trámite de convalidación en el Congreso, el próximo 30 de marzo.

Es absolutamente inaceptable, inaudito, inconcebible que alguien pueda ser tan desleal con su propio país"

NADIA CALVIÑO, VICEPRESIDENTA PRIMERA DEL GOBIERNO Y MINISTRA DE ASUNTOS ECONÓMICOS

Muy tajante fue asimismo Calviño antes de comparecer en la Comisión de Economía de la Cámara baja. La vicepresidenta criticó que Feijóo, que estuvo ausente del hemiciclo en el debate de la moción de censura de Vox, apareciera este jueves reprobando "la acción del Gobierno de España y tratando de atacar la imagen y los intereses del país". "Es absolutamente inaceptable, inaudito, inconcebible que alguien pueda ser tan desleal con su propio país", sostuvo, enfatizando que el PP realmente quiere volver a su reforma de 2013, que consistía "en una congelación virtual" de la pensión, al aumentarla al año solo un 0,25%.

"Quien quiere congelas las pensiones es el PP"

En cambio, el Ejecutivo está "absolutamente comprometido" con la revalorización de las pensiones y con una reforma que garantiza la sostenibilidad a medio y largo plazo y, que lo hace "con paz social, dialogando con los agentes sociales y con el apoyo de la Comisión Europea". "No es Europa la que quiere congelar las pensiones, es el PP", subrayó, tras calificar de "incomprensible" y "lamentable" la actitud de Feijóo.

La Moncloa se siente respaldada tras el capote de Gentiloni, que pide al PP una oposición "constructiva"

El presidente Sánchez, mientras, rehusó entrar al choque directo con el PP. A su llegada a la reunión del Consejo Europeo en Bruselas, instó a los partidos que se han opuesto a la reforma de las pensiones, entre ellos el de Feijóo, a revisar su posición porque considera que "no es solo un deber, sino una obligación" respaldarla. Recordó que el decreto ley deberá ser convalidado el próximo jueves, 30 de marzo, por el Congreso, y que su aprobación es clave para el desembolso del cuarto tramo de los fondos europeos.

Se trata, añadió, informa EFE, de la segunda pata de la modernización de las pensiones y de la reconstrucción del Pacto de Toledo, que garantiza la revalorización de las prestaciones y la sostenibilidad del sistema a corto, medio y largo plazo.

La Moncloa se sintió aliviada al ver el respaldo de Gentiloni. El comisario, de la familia socialdemócrata europea, trasladó a Feijóo la necesidad de tener un "diálogo constructivo" sobre el plan de recuperación español. Gentiloni le explicó que el Ejecutivo comunitario no hará su "valoración formal" de la reforma de las pensiones hasta que España haya solicitado el cuarto pago de los fondos. La Comisión es consciente del rechazo de la patronal y de la oposición conservadora al aumento de las bases de cotización, pero fuentes comunitarias citadas por EFE advierten de que se trata de una "decisión política" sobre la que no corresponde pronunciarse al Ejecutivo europeo.

La crítica a Feijóo desde el Ejecutivo no acabó este jueves. Continuará en los siguientes días. En el Gobierno molesta la actitud "irresponsable" del jefe de los populares, la comparación con una Francia incendiada precisamente por la reforma de Macron —cuando aquí Sánchez presume de haber garantizado la "paz social"—, justo en una nueva jornada de manifestaciones y disturbios en París y en otras ciudades. Además, le reprochan que no muestre a las claras cuál es su alternativa, pese a que es la de los "recortes". El Ejecutivo intentará que Feijóo entre al detalle. Y, sobre todo, se retrate.