Junio de 2018. Es el propio Pedro Sánchez quien la llama. Ella es consejera de Hacienda en la Junta de Andalucía, a las órdenes de Susana Díaz. El recién elegido presidente del Gobierno le ofrece llevar las riendas del Ministerio de Hacienda. Ella se "sorprende", no se lo esperaba "para nada". Ni siquiera se le había "pasado por la cabeza" un segundo. Se lo pensó más o menos una hora. Aceptó. Y marchó sola a Madrid, con su equipo.

PUBLICIDAD

No se conocían, pero poco a poco se fue ganando la confianza de Sánchez. Ascendiendo. Haciéndose imprescindible. Hasta convertirse en su mano derecha, su persona de máxima confianza en el Ejecutivo y en el partido. Su omnipresente número dos. La mujer con más poder de España. Y la que tiene sobre su espalda en este 2026 una doble misión. Por un lado, poner sobre la mesa el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y el rediseño de la financiación autonómica. Por otro, reanimar al PSOE en su antiguo bastión, Andalucía, la comunidad más poblada y la que nutre de 61 diputados al Congreso.

Es María Jesús Montero Cuadrado (Sevilla, 1966). Ministra de Hacienda desde junio de 2018, vicesecretaria general del PSOE desde julio de 2022, vicepresidenta primera del Gobierno desde diciembre de 2023, secretaria general del PSOE andaluz desde enero de 2025, candidata socialista a la Junta desde el pasado verano. Por ella pasan todos los caminos para Sánchez en este 2026. En el conjunto de España y en Andalucía.

Es el principio y el fin de todo lo que ha ocurrido en estos años, porque fue donde nos atacaron duro con el 'caso ERE', y ahora las andaluzas van a coincidir con el juicio de la 'Kitchen'", señalan en la Moncloa

Pero ella no lo tiene fácil. Nadie lo niega. Aunque todos en el partido le reconocen su capacidad de trabajo y de pelea en condiciones muy adversas, su cintura para el diálogo con los grupos, su valía política. Cualidades que sitúan a años luz de las de Miguel Ángel Gallardo, el cabeza de cartel del PSOE en las elecciones extremeñas del 21 de diciembre y ya dimitido barón regional por su pésimo resultado. La inquietud por un cierto contagio de lo sucedido en Extremadura, otro antiguo feudo socialista, pesa.

En la Moncloa admiten que, del carrusel electoral que se abrió el 21-D y que ha diseñado el PP con el propósito de minar la moral de los socialistas, la prueba clave es Andalucía. Más que obviamente Extremadura, que se daba por perdida desde el principio, y mucho más que Aragón —que irá a las urnas el 8 de febrero, con Pilar Alegría, exministra portavoz, como candidata— y Castilla y León —los comicios se prevén para marzo, y ahí el aspirante socialista es el alcalde de Soria y barón regional, Carlos Martínez—. Andalucía es el centro de esta escalera electoral. No hay aún fecha para las urnas, pero podrían llegar para mayo o junio, si no hay un mínimo adelanto.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i), junto a la ya exministra portavoz Pilar Alegría (d), durante una rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros del pasado 2 de septiembre de 2025, en la Moncloa. | EUROPA PRESS / JESÚS HELLÍN

"Las elecciones más importantes del ciclo son las de Andalucía, sí, por su población [en torno a 8,7 millones de habitantes] y su representatividad —señalan en el círculo de Sánchez—. El PP tiene como candidato al presidente de la Junta desde enero de 2019, Juanma Moreno, que como [Isabel Díaz] Ayuso tiene aspiraciones nacionales, y es un político de talla nacional. Y por nuestra parte es María Jesús, la mano derecha del presidente. Y es Andalucía, nuestro bastión histórico. Es el principio y el fin de todo lo que ha ocurrido en estos años, porque fue donde nos atacaron duro con el caso ERE, y ahora la convocatoria va a coincidir con el juicio del caso Kitchen", por el que se sentarán en el banquillo el exministro Jorge Fernández Díaz y a la cúpula policial del Gobierno de Mariano Rajoy. La Kitchen, la causa que devolverá al primer plano los fantasmas de la corrupción del PP —lo que se juzgará es el presunto uso de las entrañas del Estado para espiar al extesorero popular Luis Bárcenas—, es el alivio en el que confían los socialistas para mitigar la erosión por las investigaciones a José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García y a Santos Cerdán. La vista se ha previsto para abril, justo cuando Moreno tendría que apretar el botón electoral si quiere que los ciudadanos acudan a votar en junio de 2026.

De todos los comicios a la vista, los de Andalucía son los que tendrán más carácter, por tanto, de duelo nacional. Entre otras razones, no las únicas, por la proyección del presidente de la Junta, instalado desde las autonómicas de 2022 en una confortable mayoría absoluta que ahora podría perder, y por el peso de Montero. "Será donde probablemente se empiecen a definir los relatos nacionales de cara a las generales", señalan fuentes próximas a Sánchez.

En el círculo de Sánchez admiten que en Andalucía "será donde probablemente se empiecen a definir los relatos nacionales de cara a las generales"

A la vicepresidenta primera le quedan, en el mejor de los casos, si las elecciones son finalmente en junio, poco más de tres meses en el Gobierno central. Y en ese espacio tan corto se ha comprometido a tener listos dos grandes proyectos de la legislatura. Uno, los Presupuestos de 2026, los primeros que el Ejecutivo llevaría al Congreso en esta legislatura. Montero aseguró el pasado 25 de diciembre en Radio Sevilla (SER) que estaban "elaborados" y que los registraría en la Cámara baja "a lo largo del primer trimestre" de 2026. En la Moncloa apuntan que aún no está agendado el momento, pero cabe la opción de que sea justo después de las elecciones de Aragón del 8 de febrero. No habría mucho margen antes, indican, porque enero es mes de vacaciones parlamentarias y la campaña aragonesa arranca el viernes 23.

El segundo gran proyecto es el del nuevo modelo de financiación autonómica. Montero ultima una propuesta que reemplazaría al sistema vigente (aprobado en 2009 y caducado en 2014) y que querría atar con ERC, con el que el PSC pactó la llamada financiación singular para Cataluña a cambio de investir president a Salvador Illa. Hacienda promete inyectar más recursos para todas las comunidades y que el rediseño sea aplicable a todas las CCAA, aunque se contemplarían "singularidades". El objetivo es "achatar" las diferencias entre regiones y la vicepresidenta no descartó que pueda contemplar el principio de ordinalidad, una exigencia clara de los republicanos.

Montero pretende presentar la nueva arquitectura de la financiación a lo largo de febrero, con la vista puesta en el 28-F, Día de Andalucía. Precisamente con el propósito de neutralizar el discurso del agravio territorial que tan bien ha funcionado al PP de Moreno. La vicepresidenta hará valer otra herramienta para intentar contrarrestar el relato de los populares: la quita de la deuda. El Gobierno envió el texto al Congreso el pasado 9 de diciembre y contempla una condonación, para Andalucía, de 18.791 millones de euros, el volumen más alto de toda España, en términos absolutos, por encima de Cataluña (17.104).

Los proyectos de quita de la deuda y de financiación podrían ayudar a Montero a neutralizar el discurso del agravio territorial que ha funcionado bien para el PP de Moreno

La número dos del Ejecutivo podrá llegar a presentar los Presupuestos de 2026 y el rediseño de la financiación autonómica, podrá avanzar algo en la tramitación de la condonación de la deuda. Pero poco más, porque ella deberá abandonar el Gobierno, como tarde, en abril —si Moreno lleva las autonómicas a junio—, y porque hoy por hoy ninguna de esas tres normas cuenta, de entrada, con los apoyos parlamentarios necesarios.

El escollo era y es Junts. Pero la Moncloa y la misma Montero confían en que el retorno de Carles Puigdemont a España pueda servir para reconducir las relaciones con su formación. El expresident podría volver una vez que el Tribunal Constitucional le otorgue su amparo y dé vía libre, por tanto, a la aplicación de la ley de amnistía, que muy probablemente también avale el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Entretanto, ya lo dijo Sánchez, el Ejecutivo buscará subsanar los "incumplimientos" con los posconvergentes. Si estos regresaran al bloque de investidura, la legislatura ganaría horizonte. Más aún si apoyaran las cuentas públicas para 2026.

En la cúpula del PSOE andaluz se confiesan animados pese a que son conscientes de la erosión que está sufriendo el partido por los casos de presunta corrupción y acoso sexual. Perciben "fuerte" a Montero, "muy centrada" en los Presupuestos y en el remate de un sistema de financiación que "llevará un marcado acento andaluz, como no puede ser de otra manera". En la dirección creen ahora que puede ser un aliciente electoral la presentación de una nueva propuesta financiera, pese a que meses atrás se percibía con cierto temor, por el uso que de ella pudiera hacer Moreno. "El discurso es fácil: en 2014, cuando el sistema caducó, Rajoy tenía mayoría absoluta y no cambió el modelo por cobardía, porque el PP no lo tiene claro, y ahora somos nosotros los que hacemos una propuesta para todos los territorios", explica un alto responsable provincial.

En la cúpula del PSOE-A adelantan que el nuevo sistema de financiación "llevará un marcado acento andaluz, como no puede ser de otra manera"

En cualquier caso, en el PSOE-A insisten en que salen "a ganar" estos comicios, en que la maquinaria del partido —la que en los buenos tiempos era una apisonadora con un engranaje perfecto, la que proporcionó 37 años de gobiernos socialistas— está a punto y los cargos, volcados. "Nuestro gran enemigo, es verdad, es la abstención. El votante de derechas está más activo y fijo y nosotros debemos pelear para ilusionar o despertar al votante que no quiera ir a votar", señalan en el puente de mando de la federación.

Los socialistas hacen los números: se necesita sacar de la abstención a en torno medio millón de electores. En las autonómicas de junio de 2022, con Juan Espadas, el sucesor de Susana Díaz en la secretaría regional, como candidato, el PSOE cosechó 888.325 sufragios (1.589.272 consiguió el PP, el 43,11% de las papeletas frente al 24,10%, 19,01 puntos más). En las generales de un año más tarde, las de julio de 2023, Sánchez pescó 1.467.501 votos, el 33,48%, por los 1.596.044 sufragios del PP (36,41%). Una ventaja de escasamente 2,93 puntos. Hace cuatro años, en las autonómicas, la participación fue del 56,13%. Y en las generales, del 66,61% en Andalucía. Diez puntos arriba.

En 2022, Espadas logró sentar a 30 diputados, el peor resultado para los socialistas en la comunidad. Pero Montero podría quedarse por debajo de esa marca, según el barómetro de diciembre de 2025 del Centra, el instituto demoscópico dependiente de la Consejería de Presidencia de Andalucía. El organismo sitúa al PSOE-A entre 25 y 28 parlamentarios, por los 53-55 del PP (hoy tiene 58, tres por encima de la mayoría absoluta), los 19-22 de Vox (ahora tiene 14), los 5-6 de Por Andalucía (cinco obtuvo la coalición de izquierdas de la que ya no formará parte Podemos) y los 2-3 de Adelante Andalucía (cuenta con dos desde 2022). No habría, pues, efecto Montero, siempre según la encuesta oficial.

Los socialistas creen que es clave la movilización del electorado, conseguir sacar de la abstención a medio millón de votantes. Y lo apoyan en los datos de las andaluzas de 2022 y las generales de 2023

El núcleo duro de la jefa del PSOE-A se empleará a fondo, subraya, en la movilización del electorado, y adelanta de que una de sus grandes "bazas" será la crítica al deterioro de la sanidad pública, que ha evidenciado la crisis de los cribados del cáncer de mama. Rechazan en el entorno de Montero que pueda reproducirse un descalabro como el de Extremadura, porque "ni ella tiene nada que ver con Gallardo", "ni su situación es la misma", dado que el aspirante socialista del 21-D está procesado por la misma causa por la que se sentará también en el banquillo el hermano del presidente del Gobierno.

En el PSOE-A deploran, eso sí, la división de su izquierda —concurrirán IU-Sumar por un lado, Adelante Andalucía por otro y Podemos por otro—, aunque se felicitan del regreso de Antonio Maíllo. El coordinador federal de IU, un dirigente muy reconocido en la izquierda y con el que la vicepresidenta tiene muy buena sintonía, será el candidato de Por Andalucía, la coalición que integrarán su formación, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz.

Montero asumió las riendas de su federación hace justo un año tras muchas dudas y tensiones internas. Ella era reticente, pero Sánchez tiró de ella también porque era la única que podía garantizar la paz interna y evitar otro traumático proceso de primarias, porque las heridas sangraban aún por las que libraron Juan Espadas y Susana Díaz en junio de 2021. La vicepresidenta logró pacificar al partido, integrar a los críticos y reilusionar a los cuadros. Ayudó la crisis de los cribados del cáncer y la detención del ya expresidente de la Diputación de Almería por presunta corrupción. Pero el pesimismo acabó llegando. A finales de año crecieron las preguntas por la presión judicial, por la falta de empuje demoscópico del PSOE-A y por las denuncias de acoso sexual contra el exdirigente sevillano Paco Salazar, por quien puso la mano en el fuego el número tres del PSOE-A, Paco Rodríguez, alcalde a su vez de Dos Hermanas. La vicepresidenta ya avisó de que no toleraría que le cargasen con el "mochuelo", porque aunque admitía que Ferraz no había sido "diligente", no iba a aceptar que se la acusase de haber encubierto a nadie.

Todo el mundo está activado porque todos saben lo que nos estamos jugando, porque lo que ocurra en estas elecciones afectará a lo que venga después", señalan fuentes próximas a la vicepresidenta

"No vemos liderazgos alternativos ni movimientos organizados ni nada. Hasta después de municipales [en mayo de 2027] no se moverá nada. Que el punto de partida es malo es una obviedad", señalan en las alturas del PSOE-A, donde niegan por tanto un cuestionamiento con entidad de Montero y donde recalcan que los cargos de toda la federación están comprometidos con las autonómicas: "Todo el mundo está activado porque todos saben lo que nos estamos jugando, porque lo que ocurra en estas elecciones afectará a lo que venga después. No es lo mismo afrontar las municipales recuperados que hundidos".

No obstante, otros dirigentes de la federación con galones plantean dudas. No tanto por Montero como por la estrategia de su equipo y su dedicación a Andalucía. Uno de los pesos pesados del PSOE-A que defendió hace un año su ascenso a la jefatura del partido cree que debe "incrementar su presencia en Andalucía", porque no basta con los mítines de los últimos días de cada semana en las distintas provincias. Le hacen falta actos "de calle", de contacto con los ciudadanos, porque además ella se desenvuelve bien en el trato corto, remarca. Montero y su entorno más próximo rubrican que ella solo saldrá del Ejecutivo cuando Moreno convoque, no antes, precisamente porque su gran activo es su presencia en el Gabinete de Sánchez, ya que le permite visibilidad institucional en su comunidad.

"En Extremadura las circunstancias fueron excepcionalmente malas: allí el partido estaba dividido, el candidato tenía juicio señalado, él no es como [Juan Carlos Rodríguez] Ibarra ni [el fallecido Guillermo Fernández] Vara, salió corriendo a aforarse y se hizo una campaña sin ilusión. Pero si aquí María Jesús se dedicara más a Andalucía, si tuviera más actos aquí... Partido hay. Que el contexto nacional de corrupción y acoso puede afectar, sí, pero no sé cuánto", remacha este alto mando, que coincide con el resumen que le hizo un miembro del Gabinete de Sánchez en las últimas semanas: "Si no hay metástasis", si los casos de corrupción y acoso no se extienden, "esto afectará, pero no mucho".

Otros dirigentes opinan que Montero debe aumentar su presencia en Andalucía. Y aunque Moreno "no está impoluto", también el PSOE está más débil por la corrupción y el acoso, apuntan

Los dirigentes más próximos a la secretaria general apuntan que la situación del PSOE no es peor a la del PP en las elecciones de diciembre de 2018, en las que Moreno cosechó el peor resultado histórico de su formación, pero la debilidad de los socialistas y la suma con Ciudadanos y Vox le permitió arrebatar la Junta a Díaz. Ahora, analizan en la dirección y fuera de ella, Moreno "no está impoluto" y por tanto acumula un cierto desgaste. "Pero el PP no está como el PSOE en 2018. Y los socios no son los mismos. Juanma estaba igual de mal, sí, pero con Cs y Vox —indica un jefe de un aparato provincial—. Hoy es verdad que Juanma está afectado. Pero tampoco es una erosión como para cambiar votos. En Andalucía la sanidad flojeaba desde hacía años pero se tuvieron que dar varios factores para que fuera decisiva en las elecciones de 2018. Unidos a los ERE, la corrupción y las cuitas internas. Por sí solo el desgaste de la sanidad no va a cambiar la Junta. Además, la alternativa al PP no es el PSOE, se está percibiendo que es Vox. Y nuestra gente se va a la abstención o a fórmulas de izquierda como la de Por Andalucía. Para sacar unos resultados medio dignos tenemos que coincidir con las generales".

Y esa es otra clave. Sánchez ya aseguró hace semanas, preguntado por los periodistas, que no se plantea sumar sus elecciones a las andaluzas, y lo mismo ratifican hoy en la Moncloa, sin género de dudas. La cúpula del PSOE-A reconoce que ese escenario, el de una concurrencia de ambos comicios, beneficiaría a Montero porque activaría la participación. "Se da la paradoja de que Pedro perjudicaría al PSOE-A en unas elecciones en solitario, como unas autonómicas o unas municipales, porque estimula el voto del PP. Pero en cambio es el mejor activo si entran en liza unas generales porque rescata socialistas de la abstención", explica un dirigente provincial.

Sánchez niega que tenga intención de sumar sus elecciones a las autonómicas. En el PSOE-A creen que el presidente sí sería un "activo" si concurrieran los dos comicios porque activaría a los votantes

Otra máxima responsable de una provincia espera, al menos, un movimiento de Sánchez que ayude a su candidata en este arranque de año. El presidente pretende recuperar la iniciativa política a la vuelta de Reyes con un movimiento cuyos contornos no ha adelantado la Moncloa, aunque avanzan que se harán gestos respecto a la política de vivienda, la principal inquietud ciudadana, según el CIS. En la federación, la presión y preocupación internas con las que se cerró 2025 por el duro remate final del año han remitido gracias al parón navideño, pero ahora "todo queda a la espera de lo que haga el presidente". "Medidas, estrategia e impulso. Esperando que nos dé norte de por dónde van a ir las cosas —arguye una líder provincial—. Veremos las próximas semanas. Lo mismo la estrategia de sorpresa de Pedro tiene que ver con Andalucía y con la financiación, porque vemos a María Jesús muy convencida con este tema. No creo que este tema venga sin estrategia y se deje a una utilización del PP para machacarnos".

La secretaria general del PSOE-A y vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, atiende a los medios antes de la reunión de la comisión ejecutiva regional del pasado 18 de diciembre de 2025, en Sevilla. | EUROPA PRESS / EDUARDO BRIONES

Los más próximos a Díaz creen que la situación es remontable y que el "origen" de buena parte de los males del partido radican precisamente en aquellas primarias que ganó Espadas en 2021 gracias al apoyo de Ferraz, cuando Ábalos y Cerdán estaban al frente del aparato. En el entorno de la expresidenta reconocen que Montero ha "integrado" a los suyos en su ejecutiva y ahora ese camino "debe seguir en otras decisiones futuras". "Cuanto más se visibilice que se acabó la purga y que Susana está totalmente implicada con María Jesús, que hay mucha gente que se la apartó y que pueden ser útiles, cuanto más camino vaya en ese sentido mejores serán las posibilidades de mantener un digno resultado", concluye un cargo muy cercano a la exbaronesa socialista.

Responsables esperan un movimiento de Sánchez en este arranque de año. Los cercanos a Díaz creen que Montero debe lanzar mensajes de complicidad con los suyos y continuar con el sendero andado

Montero empieza su camino ascendente hacia unas andaluzas aún sin fecha. Un sendero muy pedregoso pero que en el partido esperan que vaya completando sin demasiados tropiezos. Andalucía es demasiado importante para el PSOE. Y si hay un mal resultado, los escenarios previstos por Sánchez podrían saltar por los aires. Entre ellos, su propósito de culminar la legislatura en 2027. En el partido se extiende la sensación de que si los comicios que hay por delante certifican un bajón y, sobre todo, no se remonta en Andalucía, las generales pueden quedar más cerca. Solo el presidente tiene la respuesta.

PUBLICIDAD