La Unión Europea ha avivado este miércoles un nuevo frente de conflicto con el campo español. El Diario Oficial de la UE (DOUE) ha publicado la modificación de las reglas de origen que permite que los productos agrícolas y pesqueros procedentes del Sáhara Occidental entren en el mercado comunitario con etiquetado marroquí, vulnerando las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE. Una decisión que las organizaciones agrarias califican de “traición política” y de legalización de una competencia desleal que amenaza la viabilidad de miles de explotaciones.

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La normativa, acordada entre Bruselas y Rabat a principios de octubre en un proceso exprés y opaco y ahora formalizada, garantiza que las producciones del Sáhara Occidental se beneficien de las preferencias arancelarias del Acuerdo de Asociación UE-Marruecos. En la práctica, permite que tomates, hortalizas o pescado procedentes de un territorio bajo ocupación ilegal y pendiente de descolonización se comercialicen como marroquíes, ocultando su origen real al consumidor europeo, tal y como estableció la justicia comunitaria.

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Para la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), la publicación en el DOUE es la culminación de un proceso que tildan de atropello democrático y jurídico. “Esta medida, ejecutada por la UE con la total complacencia del Gobierno de España, permite camuflar los productos del Sáhara Occidental bajo un etiquetado confuso y perjudica gravemente la rentabilidad de nuestros agricultores y pescadores”, denuncia la organización en un comunicado.

Retroactivo desde el 3 de octubre

El cambio normativo tiene además efecto retroactivo desde el 3 de octubre, fecha en la que Bruselas y Rabat pactaron “in extremis” la modificación para salvar el convenio comercial tras el varapalo judicial sufrido por la Comisión Europea en los tribunales comunitarios. Para el sector, ese detalle refuerza la sensación de que se ha priorizado la estabilidad diplomática con Marruecos frente al cumplimiento del derecho europeo.

El malestar del campo no es nuevo, pero la publicación oficial vuelve a poner de actualidad una indignación que tiene también como alimento el recién firmado acuerdo con Mercosur. Las organizaciones agrarias recuerdan que el pasado 26 de noviembre de 2025 el Parlamento Europeo votó una objeción para frenar este reglamento de etiquetado engañoso. La iniciativa cayó por un solo voto: 359 eurodiputados apoyaron bloquearla, cuando eran necesarios 360.

“El PSOE fue el único partido de ámbito nacional que votó en contra de la objeción, alineándose con los intereses de Marruecos”, subraya ASAJA. Sin el respaldo de los eurodiputados socialistas españoles, el reglamento publicado este miércoles no habría salido adelante. “El margen fue mínimo, pero suficiente para certificar lo que el campo interpreta como una traición”, añaden.

Ese resultado ha alimentado las movilizaciones convocadas para este jueves 29 de enero, bautizado por el sector como el “Superjueves”. “No es solo una jornada de protesta, es el grito de un sector que se niega a ser la moneda de cambio de la diplomacia con Rabat”, sostiene ASAJA. “No podemos quedarnos en casa mientras el Gobierno certifica en Bruselas la ruina de nuestras explotaciones”.

Maniobra para sortear la sentencia del TJUE

El trasfondo jurídico explica la gravedad de la denuncia. El Tribunal de Justicia de la UE anuló el 4 de octubre de 2024 el acuerdo comercial con Marruecos al considerar que no diferenciaba el territorio del Sáhara Occidental, ex provincia española ocupada militarmente por Rabat desde 1975. La sentencia fue clara: ningún acuerdo puede aplicarse a ese territorio sin el consentimiento de su pueblo.

En lugar de acatar el fallo, la Comisión Europea optó por un canje de notas negociado a contrarreloj para sustituir el pacto anulado. El resultado es la modificación ahora publicada, que permite etiquetar productos saharauis con denominaciones regionales marroquíes como Dajla o El Aaiún, sin mención explícita al Sáhara Occidental. “El origen real de los productos se oculta deliberadamente, impidiendo que el consumidor sepa lo que está comprando”, denuncian las organizaciones agrarias.

El nuevo “etiquetado trampa” se suma a un escenario que el campo español considera ya insostenible. Marruecos se ha convertido en el principal proveedor de tomates de la UE, desplazando a España de un liderazgo histórico. En la última década, las importaciones comunitarias de frutas y hortalizas marroquíes han aumentado un 71 por ciento, hasta alcanzar 1,4 millones de toneladas.

Los datos de Hortoinfo muestran el alcance del vuelco: España ha reducido un 33 por ciento sus ventas de tomate en la UE en diez años, mientras Marruecos las ha incrementado más de un 40 por ciento. Almería, Murcia y Granada, principales polos productores, han sufrido caídas de entre el 28 y casi el 50 por ciento.

Las organizaciones agrarias insisten en que la competencia es asimétrica. Los salarios agrícolas en España superan los 9 euros por hora frente a menos de 1 euro en Marruecos. A ello se suman diferencias fitosanitarias y medioambientales, con el uso en el país magrebí de sustancias prohibidas en la UE. “Competimos en franca inferioridad”, repiten el sector.

Nueva batalla judicial del Polisario

El Frente Polisario presentó a finales del pasado diciembre un nuevo recurso ante los tribunales comunitarios, tal y como adelantó este diario. “El nuevo acuerdo es una violación flagrante, tanto en el procedimiento como en el fondo”, ha advertido su asesor especial, Oubbi Buchraya, quien alerta de que las inversiones europeas en riego y energía en la zona ocupada permitirán multiplicar la producción saharaui destinada a la exportación.

Para el campo español, el mensaje de Bruselas es claro y preocupante. “Hoy el DOUE certifica una traición que el sector no va a olvidar”, concluye ASAJA. Y mientras la UE defiende que supuestamente el acuerdo beneficia al pueblo saharaui -se prevén inversiones que servirán para perpetuar la ocupación y el expolio de los recursos naturales-, los agricultores españoles ven cómo, una vez más, pagan el precio de un equilibrio diplomático construido a costa de su supervivencia.