Cada territorio "es un mundo" y cada campaña, también. Ferraz ha venido esgrimiendo esa tesis en los últimos procesos electorales para advertir de que no se pueden extraer lecturas nacionales a convocatorias autonómicas aisladas. Pero ahora llega Andalucía. El 17 de mayo. 8,6 millones de habitantes, la comunidad más poblada de España, la que en muchas ocasiones ha marcado tendencias, la madre de todas las batallas territoriales antes de unas generales. PP y PSOE se juegan mucho en una pelea feroz y que inevitablemente se mirará bajo la óptica nacional. No solo por la importancia de Andalucía, sino por la talla de los candidatos y porque en concreto una de ellos, María Jesús Montero, procede del Gobierno central. Es una extensión misma de Pedro Sánchez. Y ni ella rehuirá de su apoyo ni él lo escatimará. El presidente del Gobierno va a estar muy presente en el camino del 17-M. Se "volcará" con su todavía número dos. La dirección federal y el jefe del Ejecutivo se dejarán "la piel" por ella, intentando movilizar al medio millón de andaluces que se quedaron en casa en las autonómicas de 2022 y que, sin embargo, sí se activaron a favor del PSOE en las generales del año siguiente, el 23 de julio de 2023.

La todavía vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda está a punto de coger su maleta definitivamente de vuelta hacia su casa, hacia Andalucía. Este martes se despidió de sus compañeros del Consejo de Ministros y luego partió para Sevilla para su primera rueda de prensa después de la convocatoria de las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Este miércoles y jueves aún estará en Madrid, en dos maratonianas jornadas de pleno en el Congreso. El viernes podría llegar la primera ventana para su reemplazo en el Ejecutivo. El relevo será, según precisó ella misma, "inminente". A partir de entonces, se centrará totalmente en una campaña que quiere que se convierta en un "referéndum sobre la sanidad pública andaluza". "En estas elecciones nos jugamos la salud y la vida", resumió con dramatismo la candidata, para quien los ciudadanos tendrán que elegir en menos de dos meses entre "sanidad pública o [Juanma] Moreno Bonilla". Una disyuntiva. Sí o no.

Sánchez cosechó en Andalucía en las generales 1,46 millones de votos, con una participación del 66,61%, frente a las 888.325 papeletas de Espadas en las autonómicas de 2022

Ese será el eje de la campaña de la candidata. Y del partido en Andalucía y en Ferraz. Porque el PSOE-A busca, en esta ocasión —y a diferencia de lo que perseguía en Aragón o en Castilla y León—, la nacionalización de las urnas. Que florezca el debate nacional. Esa voluntad parte de la base de que Sánchez, en las generales del 23-J de 2023, cosechó en Andalucía 1.467.501 papeletas (el 36,41%), con una participación del 66,61%. En las autonómicas de 2022, votó el 56,13% del censo y el PSOE-A, con Juan Espadas como candidato, recabó 888.325 sufragios (el 24,10%). Es decir, que de una convocatoria a otra el partido recabó 579.176 apoyos y más de 12 puntos más. Operó, interpretan en la dirección regional, el efecto Sánchez.

Ahora, el propósito es rescatar ese medio millón de electores que en 2023 sí optaron por el PSOE. Y por eso Montero quiere tirar del presidente. Él, dijo a los medios en su comparecencia en la que también estaba arropada por cargos y diputados de todas las provincias, "se va a volcar" en la campaña del 17-M. Por varias razones, apuntó: por la importancia de Andalucía en el conjunto del país, porque el objetivo de "reconquistar la Junta" es capital —"y lo vamos a conseguir"— y porque se trata de "movilizar a esa mayoría progresista" que se activa en las generales y que en otras convocatorias "se lo piensa más". Lo que pretende la candidata es "motivar" a esos votantes que se refugiaron en la abstención hace cuatro años, infundiéndoles "ilusión y esperanza".

Montero reivindica su condición de la máxima confianza de Sánchez. "Por razones políticas, afectivas y de proximidad, el presidente se va a volcar, va a estar muy presente", subraya

La vicepresidenta no abjurará de sus ocho años en el Ejecutivo. Seguirá, por tanto, una estrategia distinta a la de Pilar Alegría en Aragón, que procuró borrar su pasado inmediato como ministra portavoz para volver a ser Pilar, la política cercana a quien sus vecinos conocían. "He trabajado codo con codo con Pedro Sánchez, la apuesta que yo he hecho [por Andalucía] y la que él ha hecho es importante, formo parte de su equipo más cercano", de su "núcleo duro". "Por razones políticas, afectivas y de proximidad, se va a volcar, va a estar muy presente", comprometió. El reto será hacer que el PSOE remonte el vuelo después de que las encuestas sitúen a Montero incluso por debajo del suelo histórico de 2022: los 30 diputados de Juan Espadas, frente a los 58 del PP, tres por encima de la mayoría absoluta. Algunos sondeos dibujan una horquilla inasumible para el partido, entre 23 y 27 parlamentarios y rondando el 20%, con Vox al acecho. Los socialistas aspiran a superar la marca de hace cuatro años y arrebatar la mayoría absoluta a Moreno. Creen estar de subida, tras el buen resultado, por encima de encuestas, en Castilla y León, y por el arrastre del No a la guerra blandido por Sánchez.

"Vamos a echar el resto"

En el comité electoral andaluz apuntan a este diario que el diseño de campaña aún está por definir. Está pendiente una reunión entre el secretario de Organización regional, Paco Rodríguez —número tres de Montero—, y la jefa del aparato federal, Rebeca Torró, para cuadrar la agenda del presidente. "Estamos en ello, pero vamos a dejarnos la piel, vamos a echar el resto, sí", indican desde Ferraz.

El calendario de actos está por diseñar, pero en la cúpula andaluza constatan la dificultad del encaje de Sánchez por la concatenación de ferias de primavera: Sevilla, Jerez y Córdoba

Sin embargo, no será fácil encajar muchos actos de Sánchez, por su agenda en Madrid, en otros puntos del país y fuera de España y por la concatenación de las ferias de primavera en Andalucía. Este viernes, la ejecutiva regional aprobará el calendario orgánico para la confección de las candidaturas, que deberán registrarse ante las juntas electorales provinciales entre el 8 y el 13 de abril. Dado que ya arranca la Semana Santa —este 27 de marzo ya es Viernes de Dolores, y el 29, Domingo de Ramos—, vivida con mucha intensidad en la comunidad, es imposible organizar actos de campaña. De hecho, todo el proceso orgánico de elaboración de las listas se desplegará en la semana siguiente, a partir del lunes 6 de abril, a toda prisa, a fin de que el máximo escalón de poder del PSOE-A, el comité director, las apruebe ese fin de semana, el de los días 11 y 12.

El siguiente fin de semana, el del 18 y 19 de abril, está parcialmente ocupado por la cumbre internacional de líderes progresistas que se celebrará en Barcelona, y a la que acudirá Sánchez como anfitrión. La cita arrancará el viernes 17 y se cerrará el sábado 18. El 25 y 26 se presenta complicado para mítines, por el protagonismo de la feria de abril de Sevilla, la más importante de todas las citas de primavera. El Primero de Mayo ya empieza la campaña oficial. En Córdoba, se suceden las Cruces (29 de abril al 3 de mayo) y los Patios (4 al 17 de mayo) y en Jerez, la feria del Caballo (9 al 16 de mayo). Moreno defendía este martes en diversas entrevistas que había elegido el 17 de mayo por ser la fecha más "limpia", ya que justo es la separa las festividades patronales de Sevilla, Córdoba y Jerez con el otro gran acontecimiento religioso que moviliza a muchos ciudadanos de toda la comunidad, la romería del Rocío (22 al 25 de mayo). El 17-M tampoco colisiona con la visita del papa León XIV a España (6 al 12 de junio).

Juanma quiere paseos, fotos y aplausos en la ferias, no quiere campaña", advierte una baronesa provincial. "Muchos votantes van a ir con el catavinos a la urna", ironiza un mando regional

Sin embargo, los socialistas creen que el presidente de la Junta persigue una baja participación, y se temen que será "muy difícil" hacer campaña en buena parte de Andalucía por el encadenamiento de ferias en diversos puntos, y no solo en Sevilla, Jerez o Córdoba. "Juanma lo que quiere son paseos, fotos y aplausos en la ferias, no quiere campaña", advierte una baronesa provincial del PSOE-A. "Es que muchos votantes van a ir con el catavinos a la urna", ironiza un mando de la cúpula regional, que confiesa su "preocupación" por una menor movilización del electorado en las ciudades y pueblos con fiestas.

La polémica de Puente con Málaga y los trenes

Sánchez estará muy presente en la campaña de Montero. También el otro ministro andaluz, Luis Planas, titular desde hace ocho años de la cartera de Agricultura, Pesca y Alimentación, fundamental en una comunidad con un fuerte componente agrario y en la que ha penetrado con fuerza Vox. El PSOE-A también tirará del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y mantiene su intención de recuperar a los expresidentes Susana Díaz y Manuel Chaves, como publicó este diario, para proyectar esa imagen de unidad y propiciar que todo el partido se implique en una campaña absolutamente vital. El ministro que sí que no será solicitado es Óscar Puente, titular de Transportes, protagonista de un fuerte choque en los últimos días porque el AVE a Málaga no se podrá recuperar para Semana Santa por la "complejidad" de las obras de reparación tras la caída de un talud por las lluvias de febrero. Montero tuvo que salir a defenderlo este martes: más allá del "tono", lo importante es que el Gobierno central "nunca jamás va a poner en riesgo la seguridad de los trenes", más aún tras el accidente de Adamuz, "por mucho que otros lo utilicen políticamente e intenten presionar". Puente, dijo, "desenmascaró las mentiras con patas" de la Junta.

La candidata presentará un programa que girará en torno al fortalecimiento de los servicios públicos y cuestiones como la vivienda o la educación. Un modelo "de izquierdas, andalucista y feminista"

Más allá de esta polémica no menor —en 2022, el PP logró en Málaga 10 escaños, por los cuatro de los socialistas—, el mensaje central del PSOE en esta campaña del 17-M es claro: la denuncia del deterioro de los servicios públicos, un desgaste que, insiste el partido, se ha prolongado desde que Moreno llegó, en enero de 2019, a la Junta, tras 37 años de gobiernos socialistas. "El tiempo de las políticas injustas y privatizadoras de Moreno Bonilla está llegando a su fin. Estamos ilusionados y convencidos de que los andaluces van a votar por los servicios públicos de calidad. Sanidad, educación y vivienda. Y por una atención digna a los mayores y la discapacidad y la dependencia", subrayó Montero durante su comparecencia de este martes ante los periodistas. Su programa, que aún no está presentado, girará en torno al fortalecimiento de los servicios públicos y a la potenciación de la vivienda, la educación o la dependencia. Un modelo de defensa de lo público y "netamente de izquierdas, andalucista y feminista". "Tenemos soluciones para los problemas reales de la gente. No vamos de anuncios publicitarios, sino de medidas concretas", avisó.

Los socialistas andaluces están dispuestos a explotar una de las principales debilidades del Gobierno de Moreno en estos años: la sanidad, cuya dejadez quedo en evidencia, sostienen, con la crisis de los cribados del cáncer de mama. De ahí que la candidata prometiera aprobar, en sus "primeros días como presidenta de la Junta", un plan para "salvar la sanidad pública que vuelva a dar seguridad y
atención con dignidad". La vicepresidenta ha deslizado la sospecha de que lo que persigue el presidente andaluz es introducir el copago sanitario: "Me consta y Moreno Bonilla sabe que me consta. Él lo sabe, tengo datos, sé en lo que está trabajando, él sabe a quién le consultó y a quién se lo dijo".

Montero está dispuesta a hablar de sanidad con Moreno cuando él "quiera". Se compromete a presentar un plan para "salvar" la sanidad si es presidenta y desliza que el PP busca el copago

Y frente a la acusación de Moreno de que los andaluces asocian el peor momento de la sanidad pública a su paso por la Consejería de Salud (2004-2013), ella reivindicó su gestión de aquellos años, logros como el segundo trasplante de cara de España —en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, en 2010—, los ensayos clínicos con células madre para pacientes afectados con diabetes o el primer bebé nacido en la sanidad pública española gracias al diagnóstico genético preimplantatorio (2006, también en el Virgen del Rocío). Montero retó al presidente de la Junta a hablar de sanidad pública cuando él "quiera": esa es su "especialización profesional" como médica que es de profesión, con plaza de funcionaria desde los 26 años en el Virgen del Rocío y como consejera de Salud de la Junta que fue. Ahí estaba otro de los atributos que la candidata piensa exprimir: su larga experiencia en la gestión: 14 años en la Junta —primero a cargo de Salud (2004-2013) y luego de Hacienda (2013-2018)— y otros casi ocho al frente del Ministerio de Hacienda.

La "falsa moderación" de Moreno

En todo momento, Montero apeló a la urgencia de la movilización: los ciudadanos andaluces "no pueden permanecer impasibles frente al desmantelamiento de lo público" en manos de Moreno. "La clase media andaluza no puede permitirse el lujo de no votar cuando puede tener ese estatus por la sanidad gratuita, la educación pública o políticas de dependencia", sostuvo. Para la candidata, la política del jefe de la Junta "es igual de agresiva" que la de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, por mucho que se revista de una "falsa moderación". El propósito del PSOE-A es "desenmascar" a Moreno, hacer ver que tras esa pátina de dirigente "moderado", como él mismo se presenta, se esconde un presidente con políticas de recortes que ha desplegado su Gobierno con su absoluta, sin necesidad de Vox. Y es que lo que busca Moreno es revalidar su plácida mayoría, sin depender de la ultraderecha, sin que Andalucía se meta "en un lío de inestabilidad".

Aunque dejará el Gobierno en los próximos días, no abandonará aún su escaño para mantener su plaza en el Virgen del Rocío. No será ella ya quien presente los Presupuestos de Estado de 2026

Montero también intentó deshacer la imagen de una candidata que no está dedicada en cuerpo y alma a su territorio o que no lo conoce: "Es una tierra de la que nunca me fui", reivindicó. Explicó también por qué no deja su escaño de diputada en Madrid hasta que no acceda a su acta como parlamentaria andaluza: ella, que aprobó unas oposiciones para el Virgen del Rocío con 26 años, sabe lo que significa "conservar" una plaza. Para poder tener derecho a "reserva de plaza" y no perderla, debe tener un cargo institucional, sea miembro del Gobierno, diputado o senador, de ahí que quiera enganchar dos escaños sin un vacío entre los dos.

Aunque aún no se conoce cuándo se producirá su relevo, está "todo listo, todo preparado" para que se presenten los Presupuestos Generales del Estado, los que serían los primeros de la legislatura, pero ya no será ella quien lo haga, dijo, será su sucesor.

Ahora le toca a Montero ultimar su desembarco en Andalucía, y una de las primeras cuestiones a desenredar es la confección de las listas. Aunque será a partir del 6 de abril cuando los órganos tomen las decisiones, esta "Semana Santa será de pasión", reconocen en el aparato regional, porque comenzará el trabajo de encaje, el proceso de escucha en todas las provincias y la negociación con la dirección regional. Montero no quiso dar detalles de las candidaturas —estarán "los y las mejores"—, pero sí incidió en que el PSOE-A es un partido "cohesionado" y listo para la batalla. Todos los dirigentes consultados sí insisten en que los ánimos están de subida tras los buenos datos de Castilla y León, y que detectan buenas "sensaciones".

En el PSOE-A domina el buen ambiente, afianzado por el resultado de Castilla y León. Saben que la empresa no es fácil, pero también que no se puede "dar por perdido ningún partido" hasta el final

"Nuestra gente está bien. Y lo que pasó en Castilla y León todavía es aire fresco para la militancia", apunta un senador. "¿Cuándo las encuestas nos han parado en el PSOE? No se puede dar por perdido ningún partido hasta que el árbitro pita el final. Juanma Moreno fue presidente de la Junta con el peor resultado de la historia del PP [26 escaños]. Fácil no es, lo tengo claro —apunta una veterana dirigente—, no soy ninguna ingenua, pero va a depender más de nosotros que de los que tenemos enfrente, si el PSOE se moviliza a tope las cosas pueden ir bien". El partido fía buena parte de su resultado a la participación. A repescar a los electores que sí confiaron en Sánchez. Para que ahora identifiquen a Montero con él.