El papa León XIV ha celebrado este martes su último acto en la capital española antes de partir hacia Barcelona, despidiéndose en un multitudinario encuentro con cerca de 12.000 voluntarios en IFEMA. Durante este evento, que pone fin a su etapa madrileña, el Pontífice ha defendido firmemente la "levadura de la gratuidad" frente a "la lógica del interés y el lucro". Según sus palabras, los cristianos tienen la misión de esparcir esta levadura para hacer "crecer la caridad humana, ética y espiritual de una sociedad".
En su intervención, el Santo Padre ofreció una profunda reflexión sobre el verdadero significado del desarrollo frente a un mundo guiado por lo puramente financiero. "En un mundo continuamente influenciado por la lógica del interés y del lucro, donde el término 'crecimiento' se reduce a la dimensión económico financiera, es necesario pensar y vivir según la lógica más verdadera, es decir, la de un crecimiento humano integral", aseveró el Pontífice. Para ilustrarlo, apeló directamente a la lógica del Evangelio, preguntando a los presentes, "y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, qué mérito tenéis?".
Entre continuos 'vivas' y aplausos, el Papa quiso dedicar un agradecimiento muy especial al denominado como "ejército silencioso", agradeciéndoles su presencia y servicio prestado "por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa". Reconoció que la respuesta de los voluntarios ha sido entusiasta desde el principio y que, en pocos días, superaron ampliamente las cifras solicitadas. En este sentido, valoró su enorme sacrificio personal y dedicación. "Os habéis tomado días libres en el trabajo, algunos de vosotros os habéis dedicado a tiempo completo, durante meses, pero cada uno ha dado lo que ha podido, entregando corazón, manos, ideas, talentos, sonrisas. ¡Que Dios os recompense como sólo Él sabe hacerlo!".
Tras recorrer el pabellón durante unos diez minutos en un coche de golf adaptado como papamóvil, el Pontífice dirigió a la multitud el que sería el mensaje central de su emotiva despedida. Alabó la gratitud que los jóvenes han testimoniado en Madrid y proclamó "quizás las estadísticas no lo registren pero sabemos que, en estos días, también gracias a vosotros, esta ciudad ha crecido, está más cerca del Reino de Dios. ¿Mérito vuestro? ¡No! ¡Todo es gracia suya!". Así, aseguró que este es el secreto del amor de Dios, el cual mueve los corazones de quienes entienden que hay más dicha en dar que en recibir.
El ambiente festivo del recinto, que congregó a unos 12.000 de los 17.000 voluntarios de entre 20 y 65 años que han colaborado en esta visita, estuvo marcado por la música y la emoción comunitaria. Antes de la aclamada llegada de León XIV, los cantantes Pablo López y Soraya Arnelas amenizaron la espera de los miles de asistentes. Mientras López interpretó los temas 'El mejor momento' y 'El niño del espacio', Soraya hizo lo propio con 'Qué bonito', todo ello arropado por un público entregado que no dejaba de cantar al unísono: "Esta es la juventud del Papa".
Para concluir este histórico último discurso en Madrid, el Pontífice instó a los voluntarios a seguir "por ese camino". Animó a los presentes a obrar del siguiente modo, "con humildad y mansedumbre, sin ninguna presunción, pero firmes en la fe y generosos en el servicio". Finalmente, León XIV se despidió con una bendición y una invitación de cara al futuro que desató la alegría final de los presentes "que la Virgen María os conceda ser levadura del Reino siempre y en todas partes. ¡Gracias! ¡Nos vemos en Roma!".
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