El Congreso miraba más que nunca a la Audiencia Nacional. Al mismo tiempo que arrancaba este miércoles la sesión de control al Gobierno, empezaba la declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez José Luis Calama. El nombre del expresidente asomó, como era previsible, en la pregunta de Alberto Núñez Feijóo, pero Pedro Sánchez eludió hablar de él, defenderle explícitamente, como ha hecho su Ejecutivo, su partido y él mismo hasta ahora, y prefirió refugiarse en la economía y en el anuncio de un nuevo escudo social tras el alto el fuego entre EEUU e Irán. El líder del PP le llamó "cobarde", le dijo que no es un "demócrata" por no querer ir a las urnas y no querer que se debata y se vota sobre ello en la Cámara, pero lo que también se encontró el presidente fue la presión de sus socios de PNV y Podemos, que le trasladaron a las claras que la legislatura está agotada. Que debe convocar elecciones, en palabras de los nacionalistas vascos, si es que no consigue sacar adelante sus Presupuestos de 2027. Que da "gasolina" a la derecha con los casos de corrupción, le afearon los morados.
Feijóo optó este miércoles, como ocurrió la semana pasada, por una intervención larga ante el líder socialista, sumando los tiempos de la réplica. Y en ese único turno metió todo, desde la imputación de Zapatero hasta el caso Leire. "Al señor Sánchez le preocupaba cómo le recordaría la historia. Ya se lo digo yo: por ser el presidente con más sospechas de corrupción de la democracia española", ironizó de entrada el jefe de los populares. Recordó entonces la semana de viacrucis para los socialistas: la vistilla preliminar de Begoña Gómez, la mujer del presidente, el lunes pasado, y este miércoles la declaración del expresidente ante el magistrado Calama en la Audiencia Nacional, acusado "por seis graves delitos de corrupción". "El que iba de Gandhi, el que para usted es su faro moral", se burló.
Enseguida quiso poner a prueba la protección de Sánchez sobre el exmandatario socialista y lo hiló con el caso Leire Díez, los intentos de la presunta red que operaba desde Ferraz, con su entonces secretario de Organización al frente, Santos Cerdán, para intentar torpedear investigaciones judiciales: "¿El señor Zapatero sigue contando con su apoyo o, a partir de ahora, actuaba por su cuenta? Se lo pregunto porque es siempre el mismo guion. Primero el bulo, después la conspiración y, cuando no hay escapatoria, es alguien que actuaba por su cuenta. Es lo que están haciendo con las cloacas. A ver si lo entendemos. Las pagaba su partido, las dirigía su número dos [Santos Cerdán] y el objetivo era defender a P. S. Es decir, el objetivo era defenderlo a usted y usted no se enteraba de nada. La verdad es que sus argumentarios cada día son más ridículos, señor Sánchez". Feijóo aseguró entonces entender por qué los socialistas siguen, "más de un año" después, "sin querellarse contra Antoñita la Fantástica", contra Leire Díez: no lo hacen porque "realmente seguía sus órdenes al dedillo". La salida, a juicio del PP, sería prohibir el carné socialista al que se haya "beneficiado de forma directa o indirecta con los negocios de la corrupción". "¿A que eso no le encaja, señor Sánchez?".
Ayer martes, la Mesa del Congreso, con los votos de PSOE y Sumar, frenó una enmienda de Junts a una moción del PP que pedía al presidente la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales. Y lo hizo con el argumento de que esa es una prerrogativa del presidente. Feijóo se quejó: "Mañana teníamos derecho a votar aquí la continuidad de la legislatura, pero usted es un cobarde. Usted le tiene miedo a la democracia. Era lo que nos faltaba. Ya no es que votemos en urna, sino que, además, no quiere que votemos en el Congreso. No tiene derecho a amordazar el Parlamento. Usted no es un demócrata. Si yo fuera una mala persona, solo le diría una cosa: 'Ánimo, Pedro'". El líder del PP se mofaba del presidente y le devolvía el golpe que este le dio hace unos meses en otra sesión de control. Su "ánimo, Alberto" era hoy el "ánimo, Pedro".
"No deja de sorprenderme la atalaya moral desde la que usted se convierte en un Torquemada de la vida, siendo el presidente del Partido Popular designado para tapar la corrupción de la señora [Isabel Díaz] Ayuso y sentándose en la sede de un edificio financiado b", respondió al quite Sánchez. No dijo nada de Zapatero. Ni media palabra. No lo defendió de manera explícita, como sí había hecho en otros plenos. Fuentes de la Moncloa explicaban que no ha cambiado nada respecto al apoyo cerrado del Gobierno a Zapatero, que no hubo "intencionalidad" en la falta de alusión de Sánchez, simplemente respondió a otras cuestiones, decían, de la pregunta de Feijóo.
Y es que Sánchez —por cierto, este miércoles sin corbata— enganchó con el terreno en el que se siente más cómodo, porque entiende que la "degeneración política" por la que le preguntaba, sobre el papel, Feijóo, tiene "mucho que ver" con las votaciones que acoge el Congreso, con la "oposición destructiva" que ejerce el PP. "Degenerar" el Parlamento es, para el presidente, "votar en contra" de la actualización de las pensiones, contra la reforma laboral o contra el real decreto ley de respuesta a la guerra de Irán que el Ejecutivo aprobó hace tres meses.
Esa percha sirvió al presidente para anunciar que el Consejo de Ministros aprobará el próximo 29 de junio un nuevo decreto ley de "protección del tejido productivo" y también de la ciudadanía, esta vez como respuesta a la tregua que EEUU e Irán firmarán este viernes. El Ejecutivo, dijo, seguirá mientras hablando con los sectores, con los grupos. Y si el PP quiere "dignificar la política", debería "aprobar ese real decreto ley". Sánchez acabó, otra vez, ratificando que las generales no se adelantarán: "Las elecciones se van a celebrar, señoría. Pero la pregunta no es esa. La pregunta es qué país se va a presentar en 2027 respecto a 2018. Si es un mejor país o un peor país. E indiscutiblemente, señor Feijóo, es un mejor país en términos de crecimiento, de empleo y de desigualdad".
El presidente recibió a continuación la pregunta de la portavoz del PNV, Maribel Vaquero. Ella quería hablar de los Presupuestos de 2027, aunque en este contexto y con esta agenda judicial pueda parecer una "extravagancia". Los nacionalistas vascos quieren saber cómo plasmará en esas cuentas los "compromisos pendientes en Euskadi" y cómo pretende sacarlas adelante, porque "es evidente" que el Gobierno "ha perdido la mayoría de investidura".
Vaquero le recordó que el Ejecutivo anunció para 2024, 2025 y 2026 los Presupuestos, pero nunca llegaron a la Cámara. "Le digo lo de Santo Tomás, ver para creer. Y usted está acabando con la fe de este grupo parlamentario", le espetó, visibilizando el mayor distanciamiento de su grupo, que desde que estalló el caso Zapatero viene reclamando el fin de la legisatura.
"Usted necesita, como respirar, el impulso de un acuerdo de esta Cámara en torno a un proyecto relevante como son los Presupuestos Generales del Estado. Llevamos tres años reclamándolos y con más insistencia si cabe este último año porque de él dependen medidas energéticas para nuestra industria que necesita asegurar su competitividad y puestos de trabajo", le remarcó. Vaquero quiere que se abra una "negociación presupuestaria", pero "dialogando" y partiendo del contexto actual, que obviamente ha cambiado.
Sánchez prometió diálogo, acuerdo para esos PGE, aunque recordó que el Gobierno tiene también que "culminar con éxito los fondos europeos, que terminan el 31 de diciembre de 2026", rematar la "aplicación total y efectiva de la ley de amnistía" y responder a las crisis derivadas de conflictos bélicos, tanto en Ucrania como en Oriente Próximo. Precisamente los resultados del último escudo social, el de respuesta a la guerra de Irán, están siendo "positivos", porque se ha contenido la inflación y ha permitido que la economía siga creciendo y creando empleo o que las industrias electrointensivas, muy importantes en el País Vasco, hayan ahorrado en su factura un 14%. El Gobierno, por tanto, pretende negociar el nuevo paquete y también los Presupuestos de 2027, que "serán coherentes en cuanto a la transformación energética y digital" y también "coherentes" en cuanto a rigor fiscal.
El presidente no convenció a Vaquero: "Señor Sánchez", le avisó, "estamos nadando en el último largo de esta legislatura. Presenten los Presupuestos, es su obligación, pero si no consigue un acuerdo suficiente en esta Cámara disuélvala y convoque elecciones". Desde el PNV explicaban que no querían que sus tiempos los marquen otras fuerzas. Es decir, tampoco Junts.
Por parte de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, el presidente también escuchó severos reproches. Mientras, a su juicio, no se mejoran las condiciones de vida de la gente, hoy empieza a declarar Zapatero y se conocen más informaciones de corrupción de Leire Díez, Santos Cerdán o José Luis Ábalos. "Y es evidente que a ninguna de esas personas le habrían abierto ninguna puerta si no fuera porque tenían acceso a usted y al Gobierno. No sé si ustedes son conscientes de hasta qué punto han traicionado la confianza de la gente que les votó, hasta qué punto han traicionado el propósito de esta legislatura, el trabajo de quienes nos dejamos la piel para echar a Mariano Rajoy en el año 2018. Ustedes no han estado a la altura de la enorme confianza que la gente les depositó". Belarra le recriminó que en lugar de desplegar políticas como las que hacía Unidas Podemos en el Ejecutivo, dé "gasolina a la derecha" con los casos de corrupción.
"Es evidente que la solución a los problemas de la gente no la va a traer el Partido Popular, pero, lamentablemente, la gente se ha dado cuenta de que ustedes tampoco. Si la gente quiere mejores salarios, que bajen los alquileres, si quiere vidas decentes, la gente tiene que volver a hacer política en primera persona, como están demostrando las movilizaciones de la primavera más caliente desde que gobiernan ustedes", le espetó.
El presidente volvió a presumir de los buenos datos económicos que atesora su Gobierno, como los 22,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, la subida del salario mínimo o la subida de las pensiones. "Por eso, señoría, cuando usted dice que la legislatura está muerta, que la legislatura está agotada, la pregunta también tendría que hacérsela usted. Pregúntele, por ejemplo, a un jubilado o jubilada que lo que quiere es ver que se revaloriza la pensión. Pregúntele a un trabajador o trabajadora si quiere o no que se aumente el salario mínimo interprofesional", remachó. Y le insistió en que no sea Podemos quien dé alas a la derecha: "No se equivoque, quienes queremos y defendemos los derechos de la gente estamos aquí, no allí".
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