El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la presidenta del partido regional y de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, participaron este sábado junto al líder popular de Getafe, Antonio José Mesa, en la localidad en las jornadas del inicio del curso político madrileño. Feijóo volvió a reclamar a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que permita la comparecencia de la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para explicar la actuación de los servicios de inteligencia durante la crisis de Ceuta. "Los españoles tenemos derecho a saber la verdad", defendió Feijóo, que recordó que su partido lleva tiempo reclamando esta comparecencia. "Deja que nos cuente la verdad, en el formato del secreto. Si no lo haces, por mucho que no le aplaudas acabarás siendo igual que Pedro Sánchez", advirtió a Robles.

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Feijóo aprovechó su intervención para volver a cargar contra la gestión del Gobierno durante la crisis de Ceuta y contra su política hacia Marruecos. Acusó al Ejecutivo de ser "hostil con los invadidos y dócil con los invasores", "duro con los que nos manifestamos y blando con las mafias" y "contundente con aliados que protegen sus fronteras y sumiso con las que las revientan". También reprochó al Gobierno su actitud con el presidente de Ceuta, Juan Vivas, al que, según denunció, había tratado de forma desleal, mientras mantenía una actitud "comprensible con ministros a la gresca". El presidente del PP contrapuso asimismo la actitud del Gobierno hacia el Rey y hacia el monarca marroquí, Mohamed VI. "Cargan contra el Rey y son sumisos con Mohamed VI", afirmó. "No son republicanos, son los más monárquicos, pero en el país equivocado", añadió.

El líder popular situó estas críticas dentro de un cuestionamiento más amplio de la gestión de Pedro Sánchez. "A Sánchez le sobran los medios, el Congreso, el Senado, la Guardia Civil, Ceuta y el Rey", ironizó, antes de añadir en referencia a las comunidades bajo gobiernos populares: "Cómo no van a sobrarle los que gestionan mejor que él". Feijóo defendió que el PP podía "gobernar mejor" y presentar una alternativa al Gobierno socialista.

En clave electoral, Feijóo advirtió de que el PP no podía confiarse ante el próximo ciclo aunque estén "muy cerca" de no solo ganar como en 2023, sino de impedir que gobiernen "los que pierden" en referencia a los pactos postelectorales que dieron la reelección a Sánchez. Situó las elecciones municipales, autonómicas y generales de 2027 como "tres elecciones que se les van a atragantar a Sánchez". En un mensaje dirigido a los dirigentes del PP madrileño, planteó incluso un reparto de papeles de cara a esa batalla electoral: "Hagamos un trato, Almeida, Ayuso, vosotros ganáis a los ministros [la ex de Industria Reyes Maroto, y el actual ministro Óscar López] y yo al presidente". Feijóo aseguró que los populares estaban "cada vez más cerca de ganar" y pronosticó un resultado "histórico" en las municipales, una ampliación de las mayorías absolutas y un "resultado aplastante" en España. No obstante, pidió a los suyos que no se confiaran: "Nada está hecho, no todo caerá como una fruta podrida".

El líder popular cargó también contra la política económica y social del Gobierno, con especial atención a la situación de las familias y los jóvenes. Denunció la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, la presión fiscal y las dificultades de acceso a la vivienda, además de criticar el abandono de las comunidades autónomas por parte del Gobierno. En materia de financiación autonómica, tras el acuerdo de este viernes, Feijóo cuestionó que se pudiera aprobar un nuevo modelo respaldado únicamente por dos comunidades autónomas: Cataluña y País Vasco. "Lo que se financia es la valía de los ciudadanos, no la presión de los territorios", defendió. A su juicio, el modelo planteado por el Gobierno constituiría "un sistema de supervivencia". También consideró una "falta de respeto" decir a los presidentes autonómicos que el modelo de financiación era el de Oriol Junqueras, incluido para los propios catalanes.

Finalmente, Feijóo reivindicó una política centrada en los ciudadanos y alejada de la confrontación territorial. Recordó que Sánchez había llegado al poder mediante una moción de censura y acusó al Gobierno de haber basado su política en "enfrentar a unos con otros". Advirtió de que, si esta dinámica continuaba, los ciudadanos podían acabar pensando que "todos somos iguales". "Que queremos insultarnos unos a otros, y esa es la antipolítica", concluyó.

Ayuso carga contra Marruecos por Ceuta

Ayuso aseguró que la entrada de miles de personas en la ciudad autónoma de Ceuta había sido una acción "calculada y dirigida" por las autoridades marroquíes y criticó que Sánchez estuviera de vacaciones mientras se producían los hechos. Ayuso también afirmó que existe una "acción coordinada desde Rabat" en relación a Ceuta, y denunció un retroceso en el respaldo del Sáhara para ahora alejarse de Ceuta y Melilla, y Canarias. Según sostuvo, cada vez salen más informes que apuntan a que la situación podía haberse previsto y coordinado mejor. La presidenta madrileña rechazó además que se señalara a los propios ceutíes como "extrema derecha" y defendió que la ciudad ha dado durante años un ejemplo de convivencia.

Acusó al Gobierno de desviar responsabilidades y afirmó que, en esta ocasión, Sánchez no tiene a quién culpar porque "Ceuta la gestionas tú". En este sentido, criticó que el Ejecutivo busque aún así señalar al Rey, al Tribunal Supremo, a sus socios de la UE, a la Italia de Giorgia Meloni, o a otros actores en lugar de asumir esas responsabilidades. Incluso contra los jueces de la Audiencia Nacional que investigan lo ocurrido en Ceuta.

En paralelo, cargó contra los socios parlamentarios del Gobierno y las diferencias entre PSOE y Sumar. Afirmó que los socios de Sánchez buscaban mantener un Ejecutivo "débil y sometido" y consideró que la izquierda sabía que acabaría en la oposición tarde o temprano. De los ministros socialistas y de Sumar indicó que les cuesta separarse del coche oficial, de la vida "de ricos" y que por eso "no van a romper en la vida" aunque estén peleados o con criterios distintos frente a esta última crisis. También ironizó con la situación interna del Gobierno y cuestionó que quienes habían protagonizado el proceso independentista catalán hablaran ahora de protección de las fronteras en referencia a ERC y Junts.

Ayuso sostuvo, como después haría Feijóo en el cierre, que España afrontaba un "curso especialmente decisivo" de cara al ciclo de municipales, restante de autonómicas y de generales de 2027, y acusó avisó del "proyecto totalitario" que a su juicio busca imponer el Ejecutivo. Habló de una reedición del "Frente Popular" de los años 30, pero en este caso "con el apoyo de los nacionalistas". Advirtió de las consecuencias que estaba teniendo el Gobierno y afirmó que el PP, con Alberto Núñez Feijóo al frente, se evitará que España llegara a un "punto sin retorno".

La presidenta madrileña denunció asimismo un supuesto "desguace del Estado de derecho", con ataques a la separación de poderes, la unidad de España y la defensa de las fronteras. Afirmó que nunca se había atacado desde La Moncloa a policías, jueces, periodistas o empresarios como, a su juicio, estaba ocurriendo bajo el Gobierno de Sánchez. También acusó al Ejecutivo de utilizar el dinero para "comprar voluntades" y de haber provocado una división cada vez mayor entre los ciudadanos. Cargó contra medios de comunicación como RTVE.

También, en clave madrileña, Ayuso arremetió contra la reforma del sistema de financiación autonómica y acusó a Sánchez de intentar modificarlo aprovechando la crisis de Ceuta como "cortina". Sostuvo que el Gobierno estaba utilizando la financiación para pagar su "victoria en Cataluña" y denunció que se estuvieran "fabricando naciones paralegales". Aseguró que los madrileños no iban a pagar "la fiesta" independentista con su dinero y trasladó que cualquier cambio que perjudicara a la Comunidad de Madrid tendría consecuencias políticas.

Finalmente, Ayuso volvió a cargar personalmente contra Sánchez, al que acusó de mentir y de estar obsesionado con Madrid y con ella: "Si fuese Begoña me preocuparía". Criticó las posiciones respecto al Rey, y bromeó afirmando que es "más alto" que el presidente. Reafirmó a su partido como el que ha estado trabajando este verano y aseguró que afrontan el nuevo curso político "con más ganas que nunca".