En 24 horas, el Gobierno puede cosechar una victoria más que significativa —el escenario más probable—, un éxito rotundo o un fracaso inesperado —las dos opciones que cotizan a la baja—. El pleno del Congreso de los Diputados debate y vota este viernes los dos reales decretos leyes de vivienda que el Consejo de Ministros aprobó el martes y que en buena medida son hijos de la presión social que ha tomado las plazas y calles en España desde el desahucio de Maricarmen Abascal. El camino de la convalidación ya se ha desbrozado bastante para el primero de esos dos textos, el que concentra la inmensa mayoría de las medidas y el que, de entrada, suscita mayor consenso, con matices, entre los socios de izquierda y derecha del Ejecutivo. El Sindicato de Inquilinas, el motor de la contestación ciudadana de la última semana, apoya las dos normas, y con su decisión inclina decisivamente la balanza hacia el sí en Podemos. Todo, o casi todo, queda por tanto en manos de Junts, que se muestra "decepcionado y preocupado" pero que no ha avanzado aún qué botón pulsará. En la Moncloa están convencidos de que la ola se mueve a favor y que los posconvergentes no podrán luchar contra ella, por lo que acabarán regresando al bloque de investidura y facilitando que el decreto principal reciba el visto bueno de la Cámara baja.
"Ya tenemos a Podemos", deslizaban con cierta satisfacción en el equipo de Sánchez ya avanzada la tarde de este miércoles. La deducción no era muy sofisticada. Los morados ya habían advertido el lunes de que su posición en el Congreso sería la que adoptase el Sindicato de Inquilinas. Lo hacían unas horas después del éxito de las manifestaciones del sábado, en Madrid y en distintos puntos de España, convocadas en respuesta al desalojo de Maricarmen de la casa en la que había vivido 71 de sus 87 años de vida, y apenas unas horas después también de la acampada en la Puerta del Sol de la capital. Este miércoles, la formación de Ione Belarra confirmó que se reuniría hoy jueves con la organización para definir su voto en los dos decretos leyes que se someterán el viernes a convalidación en el Congreso.
Ayer por la tarde, el Sindicato de Inquilinas hizo su recomendación. Y no podía extrañar porque ya había señalado en distintos medios que las medidas comprendidas sobre todo en el primer texto, aunque cortas, eran un "avance". La organización lamentaba, eso sí, que la iniciativa más estructural, en la que ellos habían puesto más el acento, la prórroga indefinida de los contratos, quedara aislada en el segundo decreto ley, el que desde el principio tenía más difícil salir adelante por la oposición esperable de los socios más a la derecha del Gobierno, especialmente Junts.
Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, resumió el sentir de su organización. La disyuntiva ante la votación de los decretos del viernes: "Votar a favor de la vida o votar a favor de la especulación". Es decir, que ellos quieren que los dos textos obtengan el respaldo de los diputados. Del Río, de hecho, hacía esas declaraciones frente a la sede nacional del PP, en la madrileña calle de Génova. Allí reclamó a los populares, informa EFE, que apoyen las medidas que garantizan la estabilidad para los arrendatarios, entre ellas los contratos indefinidos. Además, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, a través de una nota, también pidió que se vote a favor de los dos decretos leyes. No comparte que el Gobierno haya troceado las medidas, pero cree que ambos textos deben obtener el refrendo de a Cámara baja para que continúen en vigor las medidas antidesahucios y de regulación de alquileres de la primera norma y la renovación automática de los contratos de la segunda.
Con la posición tan clara del Sindicato de Inquilinas, Podemos se queda desprovisto de argumentos para resistirse. En la cúpula reconocían que el hecho de que la organización pida el voto a favor no era un dato menor, aunque añadían que solo confirmarán el sentido del voto de sus cuatro diputados una vez se celebre, este jueves, la reunión con la organización.
La líder del partido, Ione Belarra, volvía a pedir este miércoles en los pasillos del Congreso, antes de que se conociera la posición del Sindicato de Inquilinas, que el Gobierno retirase los dos textos —cosa que el Ejecutivo no puede hacer ya— y que aprobase en Consejo de Ministros uno "entero", con todas las medidas, también los contratos indefinidos de alquiler, para su convalidación posterior. "Es lo que está pidiendo el movimiento social", indicó Belarra.
Ahora, sin embargo, Podemos se queda solo en su reivindicación, salvo que decidiera romper con el Sindicato de Inquilinas, algo muy improbable. En la Moncloa ya contaban con el voto sí de los morados: "Dicen que se queda corto el decreto principal, pero no que no lo vayan a apoyar".
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