El reloj avanza y el tiempo de la reflexión tras la caída de los dos decretos leyes de vivienda se va consumiendo. Pedro Sánchez comunicará sus planes en las próximas horas, posiblemente este lunes, y no se conoce aún su decisión, pero sí que un elemento que pesaría en ella sería el seguimiento de las movilizaciones por la vivienda convocadas a lo largo de este sábado en distintos puntos de España. Necesitaba medir el alcance, la fuerza de la protesta. Saber si la mecha ha prendido lo suficiente como para dar la vuelta al clima adverso que dominaba hasta ahora. La Moncloa se acoge al hermetismo total, pero en el Ejecutivo sí creen que el apoyo masivo de las protestas es una señal clara que no convendría desaprovechar. Que lo mejor en este contexto, creen, es dirigirse a unas elecciones generales, probablemente para el domingo 29 de noviembre.
La decisión última es del presidente del Gobierno y solo de él y, por tanto, solo él cuenta con toda la información y solo él puede extraer una conclusión escrutando oportunidades y riesgos. Pero las presiones y las opiniones de miembros de su Gabinete son coincidentes. Ninguno, no obstante, se quiere aventurar. En el Ejecutivo y en el PSOE saben que a Sánchez le gusta sorprender, que es buen estratega y que con él dos más dos no tienen por qué ser cuatro. Por eso nadie descarta un giro de guion el lunes. Cuando en abril de 2024 compareció ante los medios tras sus cinco días de reflexión, su entorno se había hecho a la idea de que podía tirar la toalla después de la imputación a su mujer.
Ningún dirigente ni ministro se atreve a aventurar qué puede hacer el presidente. A él le gusta sorprender y el precedente de 2024 lo ratifica: se quedó al frente del Gobierno contra pronóstico
No lo hizo. Decidió quedarse, "con más fuerza si cabe". Resistir. La marca de la casa. Y ahora, en este contexto, tampoco sería extraño. La diferencia ahora es que ministros e integrantes de su núcleo duro creen que le conviene llevar las generales al 29 de noviembre para aprovechar la ola a favor, la movilización de una izquierda que durante toda la legislatura se percibía dormida, deprimida, frente a una derecha totalmente activa y deseosa de ir a las urnas para echar al líder socialista del poder.
Miles de personas, convocadas por el Sindicato de Inquilinas, el motor de las protestas que han sucedido al desahucio de Maricarmen, salieron a las calles de las principales ciudades de España este sábado para reivindicar soluciones para el acceso a la vivienda e insistir en que hay que ir a una huelga general. La protesta más multitudinaria la acogió Madrid, con 70.000 personas, según la Delegación del Gobierno —500.000, según la organización—, que llegaron a abarrotar la plaza de Cibeles. Pero hubo más de 50 marchas a lo largo de todo este sábado. Y la acampada en la Puerta del Sol aguantó y atravesó su séptima noche, protegiéndose de las amenazas de grupos neonazis al grito de "¡Madrid será la tumba del fascismo!".
Las manifestaciones son muy importantes, sí, y mandan una señal importante. Es un mensaje para todos. Vamos a ver qué decide el presidente. Es verdad que siempre hay riesgo", dice un ministro
"Las manifestaciones son muy importantes, sí, y mandan una señal importante. Es un mensaje para todos. Vamos a ver qué decide el presidente. Es verdad que siempre hay riesgo, tomes la decisión que tomes, además de que en política cambia todo a una velocidad de vértigo", reflexiona un ministro. "Para mí, es una oportunidad. Hay que aprovechar que la izquierda está movilizada, pero solo el presidente tiene la responsabilidad. Yo creo que esta pulsión que estamos viendo sí es suficiente", advierte otra integrante del Gabinete.
En la dirección socialista y entre algunos responsables territoriales consultados, la sensación es también la misma, que el seguimiento de las manifestaciones de la vivienda por toda España, que califican como un éxito, refuerza, apuntala la convicción de que lo mejor es ir a elecciones. Y hacerlo ya, porque creen que no tendría sentido, si se decide el anticipo, irse algo más adelante en el calendario, hacia diciembre, porque no tendría "ventajas", porque se correría el riesgo de que el foco de la vivienda languideciese. Nadie se llama a engaño porque, de convocarse, estas generales serían una competición, en cualquier caso, durísima, con una derecha y ultraderecha muy por delante en las encuestas, pero al menos "hay partido". Y no es poca cosa para sus cargos y militantes. Si Sánchez apretara el botón nuclear, se encontraría con un partido entusiasmado y movilizado. El hype emocional es muy claro, sobre todo entre los alcaldes, que eran los que estaban convencidos de que eran preferibles unas generales antes que sus municipales de mayo.
El jefe del Ejecutivo también ha encargado encuestas internas para ver si la protesta tiene traslación en votos. El PSOE aguantaría, el PP bajaría en beneficio de Vox y la izquierda "se activa"
El presidente también ha encargado encuestas internas para testar si la protesta social tiene traslación en votos. Y los primeros números reflejan que el PSOE "aguanta" —en 2023 consiguió 121 escaños— y que el PP baja en beneficio de Vox. Y el electorado de izquierdas, indican fuentes del partido, "se está activando". "Las manifestaciones de este sábado lo van a acabar de convencer", señala un interlocutor muy en contacto con Sánchez. "La izquierda despierta", resumen un secretario de Organización de una federación socialista muy relevante.
No obstante, incluso los que defienden que este es el mejor contexto posible, sobre todo después del desgaste por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta, aprecian riesgos que no deben subestimarse. "La opción de ir a un adelanto electoral está siendo valorada en profundidad. Y eso quiere decir que hay sin duda riesgo de que, a pesar de esta movilización, PP y Vox saquen mayoría absoluta. Y eso preocupa", apunta un miembro de la cúpula federal que, pese a los nubarrones, ahora una convocatoria de los comicios tendría "menos" peligro que dentro de unos meses.
También se explora "la posibilidad de recuperar al menos parte de las medidas de vivienda" contenidas en los dos decretos leyes que fueron derogados el pasado viernes con el voto de Junts, PP y Vox, "buscando de nuevo el necesario acuerdo". Así, se podría buscar la fórmula para aprobar algunas iniciativas que no necesiten la convalidación parlamentaria, o directamente armar un nuevo decreto ley y que los grupos se retrataran de nuevo. Lo que en la Moncloa no acaban de ver es lo que pide Sumar, que es que se vayan aprobando todos los meses decretos leyes con las medidas decaídas, porque sería un "fraude de ley", ya que se trataría de lanzar un mismo texto después de que lo tumbe el Congreso.
También se explora la posibilidad de "recuperar al menos parte de las medidas de vivienda" derogadas. Otra opción sería un decreto ley nuevo con las Cortes disueltas, que podría salir adelante en la Diputación Permanente sin apoyo de Junts
Aún cabría otra alternativa: que el lunes el presidente convoque elecciones pero a su vez anuncie la aprobación de un nuevo real decreto ley y este, con las Cortes ya disueltas, tenga que ser convalidado no por el pleno, que ya no existiría, sino por la Diputación Permanente del Congreso, que componen 68 diputados más la presidenta de la Cámara, la socialista Francina Armengol. La composición, recuerdan fuentes de Ferraz, favorece al Ejecutivo: la forman 27 parlamentarios del PP, 25 del PSOE (incluida Armengol), 6 de Vox, 6 de Sumar, uno de ERC, uno de Junts, uno de Bildu, uno del PNV y uno del Mixto, en este caso Ione Belarra, de Podemos. Con este reparto, el Gobierno podría sacar adelante un nuevo decreto sin necesidad de Junts, ya que la izquierda más el PNV suman 35 diputados, por los 34 de PP, Vox y los posconvergentes.
"El estado de opinión mayoritario considera que a esta legislatura no se la puede arañar más —observa un dirigente veterano y con hilo con la Moncloa—. Hay un relato para ir a elecciones, y no lo hay para aguantar. Pedro necesita salvar los muebles en las elecciones para que, aun perdiendo, no se desvanezca enteramente su aura. Y él gana cuando cabalga sobre un relato épico, y pierde cuando la narrativa es anodina y de cartón. Eso debería llevarlo a aprovechar el momentum. Pero cualquiera sabe. Solo veo un elemento inhibidor: el vértigo a perder el poder. Ni siquiera Ceuta, porque ahí avanzará la instrucción del proceso penal, a cargo de una jueza activista de derechas [María Tardón], con nuevas declaraciones, y pasarán semanas sin que retornen los inmigrantes. Entre los que le aconsejan aguantar pesa también el vértigo de las listas y del día después".
La opinión mayoritaria en el partido es favorable a ir a las urnas ya. "Hay relato para ir a elecciones, y no lo hay para aguantar. Sánchez gana cuando cabalga sobre un relato épico, y debería llevarlo a aprovechar el 'momentum'", afirma un dirigente
Mientras, la Moncloa guarda extremo silencio. No quiere dar pistas y menos aún lanzar señales. La última orientación la dio el viernes el propio Sánchez cuando intervino por sorpresa al final del debate de los dos decretos y lanzó a la bancada de PP y Junts ese "hagan lo correcto, porque la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan". Habrá que esperar al lunes para saber si ese antes de lo que creen se traduce en 29 de noviembre o algo más adelante o si se retorna al plan inicial, que era el de generales en 2027, bien en los primeros meses del año o ya después de las municipales y autonómicas de mayo.
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