Los pronósticos meteorológicos de este jueves, que mantenían activadas alertas de nivel naranja y amarillo, se han cumplido con gran intensidad. Hacia el mediodía, la Comunitat Valenciana comenzó a sufrir el embate de fuertes chubascos y descargas eléctricas, acompañados de rachas de viento extremas que rozaron los 150 km/h. La localidad de Sumacàrcer, en el Alt de la Ceja, registró la ráfaga más virulenta del temporal, alcanzando los 149 km/h según los datos de la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet).
Este violento episodio trajo consigo, además de lluvias torrenciales, granizo y numerosos daños materiales, afectando de manera especial a las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa. En esta zona, los bomberos intervinieron en más de 50 avisos relacionados con el vendaval: desde árboles y ramas arrancadas hasta cornisas desprendidas y tejados dañados. La fuerza del temporal fue tal que en Alzira llegó a provocar desperfectos estructurales en la iglesia de Santa Catalina.

Las infraestructuras de transporte también sufrieron graves alteraciones. La caída de un árbol sobre las vías férreas entre Alzira y la Pobla Llarga ocasionó retrasos en la línea C2 de Cercanías y en varios trenes de media y larga distancia. Paralelamente, la L1 de Metrovalencia tuvo que interrumpir de forma temporal su circulación entre l’Alcúdia y Castelló debido a los obstáculos arrastrados por el viento.
El reventón húmedo: la causa de las rachas destructivas
Detrás de este vendaval repentino y de los daños ocasionados se encuentra un fenómeno meteorológico muy específico: el reventón térmico húmedo. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lo define como una fuerte corriente descendente de origen convectivo, que nace en el interior de una nube de tormenta y genera vientos con un alto potencial destructivo en áreas muy localizadas.
A diferencia del reventón seco (en el que la precipitación se evapora antes de tocar el suelo), en el reventón húmedo la lluvia cae con enorme intensidad sobre la superficie. El proceso se desencadena cuando el agua y el hielo (como granizo o nieve) del interior de la nube se enfrían por evaporación y fusión. Este enfriamiento, sumado al propio peso del agua, empuja bruscamente una columna de aire hacia abajo. Al chocar contra el suelo, la masa de aire se expande en todas direcciones, creando ráfagas extremas en un radio muy corto.
Según la AEMET, aunque un reventón suele tener un diámetro de acción inferior a los diez kilómetros y dura apenas entre cinco y treinta minutos, su impacto es devastador. Sus rachas pueden superar holgadamente los 90-100 km/h, derribando árboles y dañando estructuras en tiempo récord, tal y como se ha evidenciado en la Ribera.
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