Menos mal que usan colores e iconos diferentes, porque en los últimos tiempos Facebook está poniendo mucho empeño en ser Snapchat. Todo el que haya abierto las aplicaciones de dos de las redes sociales más populares se habrá dado cuenta. Casi hay que revisarlo dos veces, por aquello de saber si poner un filtro o subir una nueva publicación. Todas las herramientas que Facebook ha añadido en los últimos tiempos tienen un claro toque Snapchat.

Pero la red social de Venice ha conseguido pararle los pies a su rival por primera vez en mucho tiempo. La compañía dirigida por Evan Spiegel lleva años viendo como el gigante de Palo Alto incorpora una vez tras otra las innovaciones que ofrece a sus millones de usuarios, sin poder hacer demasiado. Hasta ahora.

Los muchachos de Spiegel le han ganado la batalla a las tropas de Mark Zuckerberg en la pelea por hacerse con la patente de un geolocalizador del que dependen gran parte de los ingresos de Snapchat. Les ha costado 7,7 millones de dólares, poco más de siete millones de euros, quedarse con ella en una puja en la que ha vencido al potente músculo económico de Facebook.

La patente que ha comprado es vital para Snapchat, que necesita aumentar sus ingresos

Este movimiento es muy importante para que Snapchat pueda aumentar su nivel de ingresos. La patente que ha comprado le permite ofrecer a los anunciantes filtros de imágenes por localización geográfica, una práctica que supone un porcentaje muy importante de todo el dinero que llega a las arcas de la firma. Esta adquisición permitirá a los ingenieros de Snapchat mantener la versión de la aplicación aunque cambien los filtros geográficos, sin obligar a los usuarios a actualizarla en sus smartphones.

La batalla entre ambas compañías está siendo encarnizada pese a que sus fundadores y actuales CEO mantienen una buena relación. En diciembre de 2012 Facebook lanzó Puke, que era básicamente igual que Snapchat. Por entonces, cuando el mercado cuestionó la decisión de Zuckerberg de publicar algo así, éste se limitó a asegurar que la habían creado por diversión durante un hackathon y acabó por eliminarla.

Eso no bastó para minar su empeño por borrar del mapa a la creación de Spiegel. En noviembre de 2013 acudió al despacho del californiano y le puso un cheque de 3.000 millones de dólares, unos 2.700 millones de euros al cambio actual, sobre la mesa para quedarse con Snapchat y dar carpetazo a las disputas. Sorprendentemente, la respuesta fue no.

Más copias… y más fallos

En junio de 2014 Zuckerberg lo volvió a intentar. Esta vez la funcionalidad se llamaba Slingshot y presentaba las mismas características que Snapchat, con la diferencia de que el usuario debía contestar al mensaje que le habían enviado para poder ver el contenido del recibido. Tres meses después se eliminó esa diferencia y la copia ya era total. Slingshot no llegó a cumplir un año antes de que su rastro desapareciera de los contenedores de aplicaciones.

Los fracasos nunca han frenado al fundador de Facebook, eso es evidente. ¿Qué diferencia realmente a Snapchat? Se debió preguntar en su luminoso despacho de Palo Alto. Los contenidos se borran en un plazo de tiempo fijo, concluyó antes de citar a sus ingenieros para pedirles que hicieran precisamente eso. En septiembre de 2014 la herramienta estaba lista y permitía a los usuarios de la gigantesca red social hacer desaparecer una publicación entre una hora y siete días después de publicarla. La cosa no pasó de una simple prueba antes de meterla en un cajón.

Si con los posts no te funciona, pues ve a por las fotos. Y allí que fue el bueno de Mark. En octubre del año 2015 Facebook decidió dar a sus millones de usuarios la opción de editar las imágenes con mensajes, algo que Snapchat hacía desde sus orígenes. Sí que es remarcable que, con los recursos humanos y financieros de los que dispone, la copia fuera tan mala. No busquen la opción para editar la foto de perfil así, ya no existe.

Muchos de los intentos de Facebook por copiar a Snapchat han acabado en un sonoro fracaso

Una de las últimas, y quizás más flagrantes, copias ha sido la de los filtros que alteran el rostro de los usuarios al hacerse un selfie. Esta ha sido la seña de identidad de Snapchat ya en su nacimiento, la funcionalidad que hizo popular a la red social. Ni eso respetaron en Facebook. En marzo del año pasado decidieron lanzar algo idéntico tras la adquisición de la start up Masquerade, más conocida por sus siglas MSQRD. La foto de Zuckerberg probando la app con un casco de Iron Man fue la pura imagen de la estrategia de su compañía.

Todo esto no le ha servido de nada. Snapchat debutó en bolsa hace algunas semanas y, tras la habitual volatilidad inicial, ha conseguido estabilizarse en el entorno de los 25.000 millones de dólares, más de 22.800 millones de euros. Su masa de usuarios, lo verdaderamente importante, también está creciendo y su dominio en los usuarios de entre 13 y 24 años, los más codiciados por los anunciantes, es aplastante. Ahí es donde reside su éxito. Y eso no se puede copiar.