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Los difuntos de NASA: el último adiós a Kepler y Opportunity

El satélite Kepler se queda sin combustible. El róver Opportunity sigue sin despertar tras la tormenta en Marte.

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Los difuntos de NASA: el último adiós a Kepler y Opportunity
Descansen en paz, Kepler y Opportunity

Descansen en paz, Kepler y Opportunity NASA | M. Viciosa

Resumen:

La NASA también tiene difuntos a los que honrar. Tras nueve años descubriendo planetas, el satélite-telescopio Kepler se ha quedado sin combustible y sus restos vagarán por el cosmos por tumba. Su colega Opportunity dejó hace meses de dar señales de vida en un Marte, que ya lo había enterrado bajo la arena de una tormenta de casi cuatro meses. Unos se van, otros vienen en la agencia espacial estadounidense.

La misión InSight, que empezará a auscultar a Marte a finales de noviembre, obligará a volcar todos los recursos disponibles en la nueva sonda. En la NASA asumen que este será el fin del vehículo de exploración (róver) que consiguió prolongar su vida útil 14 años. Eso sí, lejos de desahuciarlo de inmediato, le darán una oportunidad hasta primeros de 2019. En realidad, están en fase de “escucha activa”, tras varias semanas enviándole toquespara que despierte. Unos toques (“pings” en términos de informáticos) a los que no ha respondido.

“Técnicamente no es imposible que reviva”, explica desde el INTA el director del Centro de Astrobiología (CSIC) Miguel Mas Hesse. “Lo que no está claro es que tenga mucho sentido. Y ahora que hay gestionar dentro de poco la InSight más la Mars 2020 , es probable que la NASA lo deje morir poco a poco”. La mayor tormenta conocida en Marte cubrió de polvo sus paneles solares, “lo cual no es el principal problema. La escasa humedad del planeta hace que otro viento retire ese mismo polvo –a eso se agarran sus padres en California–. La cuestión es que la atmósfera se volvió opaca. El róver se enfría por debajo de límite de funcionamiento y puede tener daños permanentes”, explica Mas Hesse.

Opportunity nos dejó un retrato tan mágico como escalofriante: Marte fue un día parecido a la Tierra.

Opportunity se posó en Marte en enero de 2004. La NASA lo consideró “una misión pionera” junto con Spirit, para ver cómo se iban a comportar los vehículos no tripulados en aquel mundo hostil. Fue para tres meses pero se adaptó estupendamente a la vida marciana y ha estado activo hasta este 2018. Contactó por última vez con la Tierra el 10 de junio. Tras la tormenta, se puso en modo de bajo consumo. Una especie de hibernación de la que ahora es incapaz de despertar.

“Los vientos podrían aumentar en los próximos meses en la ubicación de Opportunity, lo que provocaría que el polvo salga de los paneles solares del róver”, dijeron esta semana en la NASA. “La agencia reevaluará la situación en de enero de 2019.” En la actualidad tiene otro róver, Curiosity, con una tecnología distinta, no dependiente de la limpieza de sus placas solares. “Usa pilas termoiónicas, que son casi indestructibles”, apostilla Mas Hesse.


Caja de ciencia dedicada a Opportunity, cuando aún estaba vivito y coleando | Vídeo: M. Viciosa y América Valenzuela

En su funeral, Opportunity será recordado “por su resistencia” y su capacidad para reponerse cuando sopla el viento marciano. Nos regaló la primera panóramica marciana y, sobre todo, nos puso sobre la pista de que en Marte hay agua y que un día llegó a fluir por su superficie. Opportunity nos dejó un retrato tan mágico como escalofriante: Marte fue un día parecido a la Tierra.

Que el espacio te sea leve, Kepler

El astrónomo alemán Johannes Kepler murió en 1630 con apenas 58 años. El homónimo observatorio espacial que la NASA le dedicó en 2009 ha superado con creces la edad para la que fue diseñado. La misión se despide dejándonos el descubrimiento confirmado de más de 2.300 planetas extrasolares. “Está perfectamente justificado el término revolución para hablar de Kepler“, afirma David Barrado Navascués (@David_Barrado), investigador del CAB-INTA. “Nunca se pensó que iba a dar unos resultados tan fantásticos. Ni iba durar tanto ni iba a tener esta flexibilidad. Ha mostrado una enorme diversidad, más allá de la imaginación más loca. Hemos visto que, por las estadísticas, casi todas las estrellas tienen planetas y casi el 50% son análogos en masa y composición a la Tierra”, dice este astróno. Él mismo descubrió uno gracias a Kepler. “Vivimos una edad de oro en la búsqueda planetaria y su caracterización gracias a él”.

La misión se despide dejándonos el descubrimiento confirmado de más de 2.300 planetas extrasolares.

Kepler usaba la técnica de ocultación para cazar planetas. Cuando un objeto celeste pasa periódicamente por delante de su estrella, la luz de ésta se desvanece un poco durante un instante. Se producen minieclipses desde nuestra perspectiva. El telescopio con el que iba equipado este observatorio en órbita (da vueltas alrededor del Sol), más que hacer fotos de lo más lejano, percibía cambios en la luz de una región concreta del espacio, hacia la constelación del Cisne. En 2013 hubo un fallo en sus giroscopios. Cuando parecía que la misión se iba al traste, “demostró una enorme flexibilidad” y pudo reorientarse. Siguió funcionando y descubriendo planetas.

Este satélite artificial fue también un hito técnico. Para Mas Hesse, su clave fue la “precisión fotométrica de 50 partes por millón. Hasta entonces no se había conseguido nada con esa estabilidad”. Hasta 2009, nadie estaba seguro de que se pudieran descubrir planetas mediante esta técnica desde los cielos.

Kepler ha servido también para entender cómo funcionan esos enormes reactores nucleares que son las estrellas. “Los planetas no se pueden conocer sin conocer las cualidades de éstas”, aclara Barrado. Este científico también participa en la próxima misión Cheops de la ESA, que se centrará en mirar hacia unas pocas estrellas en las que sabemos o presumimos que hay planetas.

Para Barrado, “Kepler nos ha centrado la prioridad. Había un problema: descubría muchos pero estaban muy lejos y hacer un seguimiento era casi imposible”. Los futuros trabajos de las misiones TESS (ya en órbita) y el telescopio espacial James Webb (2021), junto con PLATO (2026) seguirán buscando pero, sobre todo, tratarán de observar las características de aquellos nuevos planetas que resulten más fáciles de retratar. En este sentido, se refuerza la estrategia de búsqueda de vida fuera de nuestro sistema solar.

Kepler ha dado más de lo que se le pidió.  Incluso vio cosas extrañísimas que algunas personas interpretaron como una civilización extraterrestre.  Y parte de su éxito ha sido la política de la NASA de abrir los datos que iba recopilando a toda la comunidad científica. Mas Hese lo resume así: “Kepler es el éxito de la materia gris de todo el mundo estudiando esos datos abiertos”.

También mueren las galaxias

Pequeña nube de Magallanes

Pequeña nube de Magallanes, muriendo ESA

Otra defunción más. El radiotelescopio ASKAP ha revelado la lenta  muerte de la galaxia Pequeña Nube de Magallanes. La investigadora principal, Naomi McClure-Griffiths (Universidad Nacional de Australia) observó un potente flujo de salida de gas de hidrógeno desde la galaxia. “La consecuencia es que la galaxia puede dejar de poder formar nuevas estrellas si pierde todo su gas. Las galaxias que dejan de formar estrellas se desvanecen gradualmente en el olvido. Es una muerte lenta para una galaxia si pierde todo su gas”.

McClure-Griffiths ha explicado que “el resultado también es importante porque proporciona una posible fuente de gas para la enorme corriente de Magallanes que rodea la Vía Láctea”, dijo. “En última instancia, es probable que la Pequeña Nube de Magallanes sea engullida por nuestra Vía Láctea”.

El telescopio cubrió toda la galaxia SMC en un solo disparo y fotografió su gas de hidrógeno con detalles sin precedentes.