¿Hay alguien ahí afuera? ¿Existe vida extraterrestre? Éstas son dos de las preguntas más repetidas a lo largo de la historia y podrían haber comenzado a resolverse gracias a dos investigadores de la Universidad de Nottingham. El nuevo estudio de Tom Westby y Christopher Conselice, Los límites astrobiológicos copernicanos débiles y fuertes para la vida inteligente, desvela que podrían existir 36 civilizaciones con capacidad de comunicarse dentro de nuestra galaxia.

El documento, publicado ayer en The Astrophysical Journal, ha adoptado un nuevo enfoque para estas incógnitas, que se ha basado en el supuesto de que la vida inteligente se forma en otros planetas de manera similar a como lo hace en la Tierra, el único enclave en el que, hasta ahora, se sabe que existe una civilización de clasificada como tal.

Esta nueva línea de trabajo se desarrolla bajo una serie de condiciones que Conselice, profesor de Astrofísica, y Westby, de Ingeniería, han denominado el principio Astrobiológico de Copérnico, mientras que los cálculos anteriores en este sentido se han basado en la ecuación de Drake, escrita por el astrónomo y astrofísico Frank Drake en 1961.

«Drake desarrolló una ecuación que, en principio, se puede usar para calcular cuántas civilizaciones de Comunicación con Inteligencia Extraterrestre [CETI, por sus siglas en inglés] pueden existir en la galaxia», explican los autores en su estudio. «Sin embargo, muchos de sus términos son desconocidos y se deben usar otros métodos para calcular el número probable de civilizaciones comunicantes».

La investigación mejora las aproximaciones previas que oscilaban entre cero y miles de millones, según indica la universidad en un comunicado. La diferencia clave entre este cálculo y los anteriores basados ​​en la ecuación de Drake es que «hacemos suposiciones muy simples sobre cómo se desarrolló la vida», indicó Christopher Conselice a la CNN.

Su Principio Astrobiológico de Copérnico establece límites débiles y fuertes de la vida, que incluyen la historia de la formación de estrellas en nuestra galaxia y sus edades, el contenido de metal de las estrellas y la probabilidad de que las éstas alberguen planetas similares a la Tierra en sus zonas habitables.

«Los dos límites astrobiológicos de Copérnico son que la vida inteligente se forma en menos de 5 mil millones de años, o después de unos 5 mil millones de años, similar a la de la Tierra, donde se formó una civilización comunicante después de 4,5 mil millones de años», asegura Tom Westby en un comunicado.

El límite fuerte de Astrobiological Copernican apunta a que la vida debe formarse entre 4,5 y 5,5 mil millones de años, como en la Tierra, mientras que el límite débil es que un planeta tarda al menos 4 mil millones de años en formar vida, aunque puede formarse en cualquier momento después de ese límite, según afirman los investigadores.

«En el criterio fuerte, según el cual se necesita un contenido de metal igual al del Sol -el Sol es relativamente rico en metales-, calculamos que debería haber alrededor de 36 civilizaciones activas en nuestra Galaxia», explica el profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Nottingham.

Esto supone que la vida se forma como lo hace en la Tierra, y también supone que el contenido de metal de las estrellas que albergan estos planetas es igual al de nuestro Sol, que es rico en metales, refleja Westby.

Según los supuestos más relajados del caso copernicano débil, habría un mínimo de 928 civilizaciones comunicándose en nuestra galaxia en la actualidad, según el estudio, lo que significa más de comunidades a una distancia menor. Hacer una detección de estas características llevaría unos 700 años.