Mariano Medina fue el primer hombre del tiempo de España. Hoy tendría que hablarnos del cambio climático

Mariano Medina fue el primer hombre del tiempo de España. Hoy tendría que hablarnos del cambio climático M.V.

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De presentadores del tiempo a presentadores del cambio climático

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De presentadores del tiempo a presentadores del cambio climático

Las mujeres y hombres del tiempo (sobre todo, regionales) tienen una nueva misión: explicar qué es y qué no es cambio climático al dar el pronóstico diario


Charlamos con varios presentadores del tiempo, las personas que se enfrentan a diario a la primera línea de los indicios del cambio climático, especialmente a nivel regional: Albert Barniol (TVE), Nuria Seró (TVA), Jonathan Gómez-Cantero (CMM), Irene Santa (eltiempo.es), Lluís Obiols (À Punt), David Arango (TPA), Alberto de Luque (Canal Sur). | Vídeo: M.V.

 

El geógrafo y climatólogo Jonathan Gómez Cantero (@JG_CAntero) reconoce que nunca se hubiera imaginado «delante de un mapa de isobaras y –grafiado– un huracán categoría 3 a las puertas de la Península Ibérica». Gómez Cantero es presentador del tiempo en Castilla-La Mancha Media (CMM) y recuerda el paso de Leslie que, sin embargo, no es lo más terrorífico de la realidad a la que se enfrentan diariamente quienes dan el tiempo en los medios de comunicación.

Tras cada sucesión de mapas e isobaras, con los años, se desliza el cambio climático. Ellas y ellos, delante del croma verde, «tenemos que explicar cómo afecta al espectador en su propia piel. Cada vez hablamos más de cambio climático en todas sus vertientes, qué es lo que nos espera y cómo solucionarlo». Aunque puede que ya sea tarde.

Con el cambio climático, tenemos que hablar de cosas cercanas, no tanto de las árticas

Esta semana se han presentado las conclusiones del OpenData climático de la AEMET. A los titulares han saltado conclusiones como que el verano se ha alargado en cinco semanas de media en España desde 1971 o que aumentan las noches tropicales, sobre todo en la costa mediterránea.

«Es una buena noticia que la Agencia haya dado un paso al frente presentando atribuciones que hacía tiempo le reclamábamos», apunta desde TVE el meteorólogo Albert Barniol (@abarniol_tve). Desde los platós de Torrespaña explica que la presentación de estos datos marca, en cierta medida, un antes y un después en la divulgación de aspectos del clima nacional. «Tenemos que hablar de cosas cercanas, no tanto las árticas. Cada vez la ciencia es más irrefutable. Pero necesitamos más información cercana para trasladársela a la gente. No siempre tenemos [estudios locales de] atribuciones claras al cambio climático».

El meteorólogo Albert Barniol en Torrespaña

El meteorólogo Albert Barniol en Torrespaña M. V.

Gómez Cantero publicó en 2018 el Segundo Informe sobre Efectos Constatados del Cambio Climático en el medio rural de Castilla-La Mancha. A partir de los datos de la AEMET, pone un ejemplo que percibe la gente con claridad: «en Cuenca ya hay más días con temperaturas por encima de 30ºC que noches con heladas». ¡Con lo que era Cuenca! «En toda España, las estaciones intermedias se están acabando por culpa del verano. El invierno ve cómo aumentan sus temperaturas, pero algo menos».

Aparentemente, no notamos realmente que la temperatura media suba uno o dos grados. Pero «es la diferencia para que unos organismos puedan o no existir», recuerda la física Nuria Seró (@Nuria_Sero), presentadora de El Tiempo 2 y del Qué será, Seró, en Aragón Radio.

El cambio climático, del plató a la frutería

Atrás quedó el hombre del tiempo. Hoy tenemos una pléyade de presentadoras y presentadores del clima que afinan a nivel local. «Es ahí donde se conecta con la gente», afirma Seró. «Mucha gente nos toma como referente, nos metemos por la noche o a mediodía en sus casas, somos personas cercanas y tenemos que hacer divulgación. No tenemos que ser físicos o matemáticos para entender el cambio climático». Seró recuerda algunos titulares llamativos, como los que hacen referencia a que el chocolate puede desaparecer o que la cerveza puede ser más cara. «Pero basta ir a la frutería. Hay fruta de temporada que vemos que cambia su periodicidad o que tarda más en llegar».

De los datos presentados esta semana, pocas sorpresas entre quienes manejan los modelos a diario. «Quizás hemos echado algo en falta un detalle de las precipitaciones», explica Barniol, quien cree que se debe justamente a que no hay, en general, suficientes estudios de atribución a los que se refería antes.

«Notaremos síntomas de que algo no es como era antes». El presentador de Televisión del Principado de Asturias David Arango (@arangometeo) apela a la responsabilidad: «En nuestras manos está la parte de comunicarlo. No es sencillo. Como es una lucha loable, le damos al espectador todos los argumentos que están en nuestra mano y a veces asistimos a comportamientos atmosféricos que no son atribuibles al cambio climático». Números y valores persistentes, no percepciones.

«No podemos desligar el tiempo del clima porque refleja a veces estas situaciones, pero hay que darle una importancia aparte del pronóstico», añade Irene Santa (@IreneSanta_), de eltiempo.es, plataforma dirigida por el histórico José Antonio Maldonado. «Se nos pregunta mucho a los meteorólogos si esto o lo otro es cambio climático, pero eso sólo lo responden estudios que lleva mucho tiempo hacer».

Es difícil salir de la vorágine en la que cualquier cosa es cambio climático

La Comunidad Valenciana sabe lo que son fenómenos extremos desde hace tiempo. Basta tirar de videoteca para recordar programas especiales y Dossiers de Canal 9 dedicados a la gota fría prácticamente desde los comienzos de las emisiones de la Televisión Valenciana. «Es difícil salir de la vorágine en la que cualquier cosa es cambio climático», añade el presentador Lluís Obiols (@llobiols) de À Punt Media, cadena pública heredera de Canal 9, y exmeteorólogo de La Sexta. La gota fría (una manera de llamar localmente a las depresiones aisladas en niveles altos), en sí, no es una marca del calentamiento global, pero tal y como señala el informe de AEMET, un incremento en las temperaturas marítimas sí puede conducir a alimentar este fenómeno. «En la Comunidad Valenciana hay mayor torrencialidad, se concentrarán en más tiempo y seguramente habrá periodos de sequía más prolongados. Todo indica a que se está agravando, pero nos hacen falta esos estudios», abunda este físico.

De otro lado, el verano de 2017 se hizo célebre por sus récords de temperatura. En particular, Montoro (Córdoba) arrebataba el título de mayor marca registrada a Murcia. Con 47,3ºC, lo cierto es que habían tenido que pasar 23 años para superarse los 47,2ºC de la capital del Segura. «Redactores de informativos nos preguntan constantemente por las temperaturas [extremas], y explicamos que son episodios», señala Isabel Escribano (@Isabelescribano) respecto a la Región de Murcia. La presentadora de 7RM recuerda que «en nuestro caso se están haciendo estudios, del Mar Menor, Cartagena o el interior, con datos que no parecen muy positivos».

Anticiclones que clavan la contaminación

¿Por qué en invierno se dispara el nitrógeno? ¿Hasta donde viaja el ozono troposférico? ¿Por qué hay pueblos contaminados por partículas? ¿Es España una contami-nación? «Hay ocasiones en que se producen episodios de contaminación lejos del foco primario», explica el catedrático de Geografía Física de la UB Javier Martín Vide. En realidad, es el típico caso de ozonazo que se suele dar en los meses de junio y julio.

En invierno, un contaminante primario puede dejar su rastro clavado en las inmediaciones de su foco, casi siempre cuando se instala un anticiclón. «Las calmas anticiclónicas impiden que se dispersen los contaminantes en las capas bajas de la atmósfera», explica Martín Vide en relación a cómo pequeñas ciudades o pueblos han superado los límites recomendados por la OMS. Concretamente, de partículas en suspensión (PM). A finales de febrero, 11 ciudades españolas se mantenían por encima de los límites de polución atmosférica fijados por la Comisión Europea en 50 microgramos (µg) por metro cúbico de PM de 10 micrómetros (µm), según el último informe de calidad del aire de Ecologistas en Acción.| Vídeo: M.V.

 


El presentador de Canal Sur Alberto de Luque pone un ejemplo de cómo se perciben este tipo de noticias y, más aún, ciertas inercias meteorológicas: «Algunos de los más jóvenes asumen como normal que deje de llover en abril y que vuelva a llover en octubre. Y luego, cuando llueve, dicen que la lluvia es parte del cambio climático, cuando debería ser al revés».

Hay una generación que está habituándose a un tiempo que, con todas las de la ciencia, podemos decir que no es normal. En el campo, en la costa y en la ciudad. En Madrid o en Barcelona se produce el fenómeno de «isla de calor», anomalía de temperatura que tiene lugar en el centro de las ciudades en relación con la periferia, al que se suma la contaminación. Según el Open Data Climático, este plus térmico nocturno que eleva las temperaturas mínimas afecta al confort de los ciudadanos por sus efectos nocivos para la salud, en particular para aquellos grupos de riesgo que viven en grandes urbes.

El interior se desertifica;  la costa mediterránea se calienta por la noche; la ciudad se encapsula en su burbuja caliente. Esa es la radiografía del cambio climático que se nota. Pero, ¿hay quien todavía dice «a ver, que yo lo vea»?

La tenebrosa música del cambio climático en Madrid


Convertimos cada registro histórico de temperatura media en Retiro (Madrid) en una nota musical, las ponemos una detrás de otra en secuencia y nos suena esta terrorífica melodía ascendente.

 


El problema no son (sólo) los negacionistas

«Encontraremos cada vez menos dudas. En la ciencia no hay ni un 1% de negacionistas [la cifra no llega ni al 0,006% de entre quienes publican estudios] . Entre la población, algo más, pero por miedo. Por miedo al cambio», explica Albert Barniol.  «Nos cuesta mucho cambiar nuestros hábitos. Pero como no es un mal que llegue de golpe, dificulta mucho la toma de decisiones». Lo compara con el consumo de tabaco. «Todos sabemos que es malo, pero casi todo el mundo conoce a alguien que fuma».

Nos roban la primavera. ¿Qué más necesitamos para reaccionar, además de los datos? La juventud, señalan los entrevistados. «De continuar con el ritmo de emisiones, las temperaturas seguirán incrementándose. Estamos en puertas del punto de no retorno [para las consecuencias catastróficas para el planeta]», explica Gómez Cantero.

«Los que presentamos el tiempo tenemos que hablar más del cambio climático, en todas sus vertientes, qué es lo que nos espera y cómo solucionarlo». El presentador del tiempo en CMM, el pasado octubre, se fue corriendo a la costa portuguesa para informar en directo del paso del huracán Leslie. Aquella cobertura, por fortuna, se quedó en una secuencia de imágenes más o menos espectaculares. Que la próxima no sea la crónica de una tragedia (aún) depende de las decisiones que la sociedad tome cada día tras ver por la tele el pronóstico del tiempo.