Estamos abocados a un colapso social en las próximas décadas si no hacemos nada» alerta Miguel Rodríguez, uno de los portavoces de la rebelión pacífica desplegada esta semana en Madrid y estudiante de Física: «Estoy perdiendo un montón de clases, mi madre me va a matar». Aunque puede verse alguna familia y personas mayores en la acampada climática frente al Ministerio para la Transición Ecológica, esta lucha está representada mayoritariamente por jóvenes. Con esta «desobediencia civil masiva» los veinteañeros como Miguel esperan «conseguir que se declare una emergencia climática efectiva», ya que «la gente está saliendo a la calle y poniendo sus cuerpos para conseguir un cambio».

¿Cuál es el motivo de la acampada? Cientos de personas se han desplazado desde diferentes puntos de España, Francia y Portugal para «denunciar la negligencia de los gobiernos y empresas a la hora de afrontar una crisis climática que ya nos está pasando factura», informa Miguel. Esta negligencia se traduce en catástrofes como son los más de 65 millones de refugiados climáticos, las sequías y hambrunas.

Lo que ha ocurrido estos días frente al Ministerio para la Transición Ecológica «es desobediencia civil masiva, algo bastante nuevo», señala Miguel. Antes que ellos, Luter King y Ghandi también recurrieron a esta forma de protesta. Sin embargo, «esta es la primera vez que, respecto a la crisis climática, se utiliza esta metodología».

La periodista medioambiental Daniela González Herrero, becada para asistir a la cumbre del clima, ha comentado lo siguiente: «Me ha sorprendido que hubiera muchos jóvenes y niños pequeños que además saben mucho. Esto va a ir a más». Son jóvenes, pero su lucha «está muy bien organizada». Como profesional de la información, explica que «antes solo había información medioambiental en medios de comunicación especializados, pero ahora se está normalizando y tiene cabida en todos. El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, ha activado la alarma» a nivel mundial, ya que el cambio climático en los océanos es mayor del esperado.

Greta, la chispa que incendió la lucha juvenil contra el cambio climático

El agosto de 2018, una adolescente llamada Greta Thunberg, se plantó ante el Parlamento sueco con una pancarta en señal de protesta. La nórdica, de apenas 16 años, dio comienzo a una huelga para denunciar la inactividad de los gobiernos en relación al cambio climático. La protesta de Thunberg supuso el nacimiento del movimiento ecologista más importante del siglo XXI. Un año después, los jóvenes del mundo entero han recorrido las calles protagonizando protestas pacíficas siguiendo la estela de la sueca. Primero llegó el FridaysForFuture, una iniciativa a la que España tardó en unirse, después la huelga mundial del clima y hoy ha tenido lugar una tercera movilización en Nuevos Ministerios, que ha reunido a unas 300 personas.

Nicolás Elíades, el coordinador de comunicación del movimiento social Extinction Rebellion Spain, una de las organizadoras de la última protesta pacífica, ha explicado que el colectivo «trabaja sobre los impacto del presente y futuro del cambio climático». Él, como otros jóvenes, enarbola una lucha consensuada de la necesidad de la «declaración de emergencia climática» y para conseguirlo actuarán de «forma pacífica».

Este joven, al igual que otros muchos, se enfrentan «a una emergencia global sin precedentes. El gobierno no ha podido protegernos. Para sobrevivir, debemos esforzarnos al máximo», sentencian desde la propia organización.

El final de esta acampada en Madrid significa el principio de un movimiento internacional que no para de crecer y que ya es imparable»

Los activistas de Extinction Rebellion y 2020 Rebelión por el Clima, que han estado acampados durante cuatro días frente a las puertas del Ministerio para la Transición Ecológica, dieron ayer por concluida la acción de protesta pacífica después de reunirse con la ministra en funciones, Teresa Ribera, a la que trasladaron sus demandas y a quien anunciaron que los jóvenes seguirán con sus acciones reivindicativas y que vigilarán la actuación del Gobierno contra el cambio climático.

Entre las demandas que trasladaron a Ribera, los activistas quieren la declaración de la «emergencia climática de forma efectiva», que se implanten políticas acordes a lo que dictamina la ciencia y con los recursos económicos suficientes para abordarlas. Además, pidieron al Gobierno que diga la verdad a los ciudadanos sobre la crítica situación climática y ecológica que vive el planeta y la responsabilidad del crecimiento económico en la degradación ecológica actual.

En tercer lugar, exigieron una actuación inmediata que incluya una restricción drástica de emisiones en el menor tiempo posible, en línea con lo planteado por la comunidad científica. También anuncia que escrutarán las modificaciones del Plan Nacional de Energía y Clima y otras normas hasta que tengan en cuenta las alegaciones de los movimientos y organizaciones ecologistas por encima de los intereses de las empresas.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. efe

En materia de justicia climática reclaman que toda la acción evite que quienes menos han contribuido al problema y a los sectores más vulnerables sean los que más sufran los efectos.

Por otro lado, subrayaron a la ministra en funciones que los activistas vigilarán la acción contra la emergencia climática y le anunciaron que interpondrán acciones judiciales por las detenciones de este lunes a los activistas que realizaron una protesta en el puente de Nuevos Ministerios y por las lesiones que varios de ellos sufrieron.

«El final de esta acampada en Madrid significa el principio de un movimiento internacional que no para de crecer y que ya es imparable», avisan.