Alea jacta est. Reino Unido celebrará elecciones el 12 de diciembre. El primer ministro británico, Boris Johnson, ha logrado su objetivo finalmente. Han votado a favor de las elecciones el 12 de diciembre 438 diputados y solo 20 en contra.

Previamente, los Comunes habían rechazado la fecha que prefería la oposición, el 9 de diciembre, por 315 votos en contra y 295 a favor.

Para fortuna de Boris Johnson no se han votado las enmiendas sobre el voto a los 16 años y el voto de los europeos, que habrían apostado por las opciones partidarias de un segundo referéndum como los liberaldemócratas. Solo queda que la Cámara de los Lores dé su luz verde y la decisión reciba la sanción real.

El bloqueo del Parlamento a la convocatoria de elecciones se ha superado gracias a que los liberaldemócratas y los nacionalistas escoceses han apoyado que se tramite una moción nueva para hacer posible que se apruebe anticipar los comicios por mayoría simple. Estos dos partidos partidarios de la permanencia en la Unión Europea quieren interrumpir el proceso de tramitación del Acuerdo del Brexit y dar la voz a los ciudadanos en las urnas.

Esta vía tiene la ventaja de que solo se precisa una mayoría simple para lograr la luz verde definitiva. Pero pueden votarse a la vez enmiendas arriesgadas, como lo era rebajar la edad mínima para votar. Finalmente no se aceptó.

Tanto el Partido Conservador, liderado por Boris Johnson, como los liberaldemócratas, que encabeza Jo Swinson, y los nacionalistas escoceses, abanderados por Nicola Sturgeon, van a plantear las elecciones como una posibilidad de que los ciudadanos se decanten a favor o en contra del Brexit.

En su intervención al inicio del debate, Boris Johnson ha dicho: «Solo hay una manera de poner en marcha el Brexit visto el obstruccionismo de este Parlamento… y es devolver el mandato al pueblo y renovar este parlamento dando a la gente una oportunidad de elegir».

Corbyn, que había anunciado que los laboristas están preparados para «la campaña más espectacular que haya conocido este país», retó a Johnson a medirse en el mismo distrito electoral, Uxbridge y Ruislip Sur.

Los conservadores de Boris Johnson pueden esgrimir como logro el Acuerdo de Salida negociado con la Unión Europea, y que por primera vez ha recibido el visto bueno del Parlamento. Los liberaldemócratas y nacionalistas escoceses han sido los grandes promotores del llamado People’s Vote que ha convocado a cientos de miles de personas en las calles del Reino Unido en demanda de un nuevo referéndum.

Son los laboristas los más perdidos sobre el Brexit. Su ambigüedad explica que tres años y medio después del referéndum sobre la salida de la Unión Europea estén a 13 puntos de los conservadores en los sondeos.

Los tories han sacrificado dos primeros ministros, David Cameron y Theresa May, y decenas de ministros en la batalla del Brexit. Aun así Boris Johnson es el favorito de los británicos para encabezar el gobierno y los conservadores tienen una intención de voto del 36%, según el último sondeo de YouGov.

De acuerdo con esa encuesta, los liberaldemócratas estarían a solo cinco puntos de los laboristas, con el 23%, y el Partido del Brexit tendría un 12% de apoyos. Si Nigel Farage logra atraer a los británicos pro Brexit con su mensaje, puede hacer daño a Boris Johnson y hacer que su mayoría sea tan frágil como la que tiene ahora, o peor aún, que dependa de estos ultrabrexiters.

Tras ver que se iba a quedar aislado en su rechazo a la celebración de elecciones en diciembre, Corbyn ha cambiado de guion este martes. El líder laborista ha declarado que, una vez que la Unión Europea ha concedido la prórroga hasta el 31 de enero de 2020, su partido apoya que haya comicios antes de Navidad.

La oposición ha defendido que sea el 9 de diciembre con el fin de que los estudiantes estén aun en sus lugares de estudio, donde están registrados para votar. También querían que no hubiera tiempo para tramitar la Ley sobre el Acuerdo de Salida y así dejar abierta la posibilidad de celebrar un segundo referéndum.

Discrepancias sobre la fecha

Sin embargo, el Gobierno considera que si el Parlamento ha de disolverse este jueves para dejar los 25 días obligatorios antes de los comicios, no daría tiempo a resolver los asuntos pendientes, como la propia ley electoral o el presupuesto para Irlanda del Norte.

Los británicos suelen votar los jueves por tradición. La ley de 2011 fija que sea el primer jueves de mayo, si bien en este caso son comicios anticipado. En diciembre no se celebran elecciones desde 1923, cuando ganaron los conservadores pero sin mayoría absoluta. Tuvieron que convocar elecciones de nuevo un año después.

Resulta sorprendente teniendo en cuenta que el primer ministro británico ha propuesto tres veces al Parlamento que se anticipen las eleciones y las tres veces ha fracasado. Según la ley de 2011, aprobada por el gobierno de conservadores y liberaldemócratas para garantizarse que terminarían el mandato, se precisan dos tercios de los Comunes para anticipar las elecciones.

Sin embargo, los liberaldemócratas han buscado un atajo legal y lo han encontrado. Se trata de votar la moción como nueva ley. Los nacionalistas escoceses se sumaron rápidamente y los laboristas ha reaccionado in extremis. Es lo que ha permitido que los Comunes se pongan de acuerdo finalmente sobre la disolución de las Cámaras.

Mientras se desarrollaba el debate en el Parlamento, los conservadores anunciaban que habían sido readmitidos 10 de los 20 rebeldes expulsados por votar contra el gobierno, entre ellos el nieto de Churchill, Sir Nicholas Soames, y el ex ministro de Economía, Stephen Hammond. Otro rebelde, Sam Gymah, se unió a los liberaldemócratas. Hay que contar con todos para lograr una mayoría solvente.

El fantasma de May vuelve a aparecerse a Boris Johnson. Theresa May, un año después de asumir como primera ministra, en junio de 2017 convocó elecciones anticipadas con el fin de reforzar la mayoría. Sucedió lo contrario. Durante su mandato tuvo que depender de los diez votos de los unionistas norirlandeses, lo que hizo aún más difícil que pusiera en marcha la salida de la UE.

El Brexit queda de esta manera en suspenso. Según YouGov, el 70% de los británicos está harto del Brexit. El nuevo Día del Brexit es el 31 de enero de 2020. Boris Johnson, el primer ministro conservador, ha asegurado a la Unión Europea que no pedirá más prórrogas, y el presidente saliente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha dicho que confía en que sea la última y ha aconsejado el Reino Unido que aproveche este tiempo extra.

Sin embargo, Boris Johnson ya dijo cuando fue elegido que el Reino Unido estaría fuera de la UE este jueves, el 31 de octubre, y no será así. De esta manera, el serial del Brexit queda interrumpido para dar paso al suspense electoral.